El Fanático: Hazaña de Mexicano en Serie NASCAR

ds01DATO DEL DÍA. Un día como hoy, 22 de Noviembre, pero de 1950, se jugó el partido con más baja anotación en la historia de la NBA, cuando Fort Wayne venció a Minneapolis por 19 a 18, marcador tan bajo porque no existía la regla de los 24 segundos como límite para intentar un enceste.

SUEÑO IMPOSIBLE. Realmente si alguien lo hubiera pronosticado, hubiera sonado como algo imposible, pero sucedió contra todas las predicciones y hasta deseos: un extranjero ganó una de las series nacionales de la organización NASCAR y el honor de tal hazaña correspondió al mexicano Daniel Suárez, nacido en Monterrey y de apenas 24 años.

Suárez surgió desde muy joven como promesa del serial NASCAR México, pasó a ser parte del grupo de pilotos manejados en lo deportivo por el expiloto Jimmy Morales y en lo financiero por Carlos Slim Domit, equipo que lleva el nombre de la empresa telefónica mexicana y de donde salieron también Sergio “Checo” Pérez y Esteban Gutiérrez, ambos hoy en la Fórmula Uno.

Apenas salía de la adolescencia cuando emigró a Carolina del Norte, donde están las escuderías y los proyectos para formar pilotos de NASCAR, y luego de mostrar talento en serio, entró al programa “Drive for Diversity” del serial citado, que busca integrar a pilotos no estadounidenses o de minorías, con la idea de abarcar más margen del mercado norteamericano y sacudirse la mancha de liga deportiva con origen racista.

Cabe aclarar que NASCAR surgió de las carreras clandestinas en las playas del sur estadounidense, región racista por tradición, que originalmente organizaban los contrabandistas de alcohol, y que hasta hace menos de una década prohibió izar y mostrar abiertamente la bandera de los confederados en los eventos, aunque su público sigue siendo básicamente el llamado Red Neck, sector social estadounidense que llevó a Trump a la presidencia.

ds02Con lo anterior se puede entender que Daniel Suárez no sólo batalló por el idioma, sino con un mundo que nada tiene que ver con México, por lo que tuvo que abrirse paso desde las series regionales hasta llegar, primero a la serie de camionetas, y luego a la categoría Xfinity, de la que hoy es el mejor y que es la segunda serie nacional en importancia de NASCAR; antes ahí corrió Michel Jourdain Junior, con mucho más apoyo pero con escasos resultados.

Esta fue la segunda campaña de Suárez con el equipo de Joe Gibbs, el mismo que fue entrenador en jefe de los Pieles Rojas en la NFL, con los que ganó un par de Súper Tazones, y que es uno de los dueños de escudería más destacados del serial en cuestión en los últimos 25 años; ahora su jefe de equipo ya lo ve potencialmente en un par de años en la serie mayor, la Sprint Cup, donde el mexicano que nos ocupa se codearía con las leyendas en activo de NASCAR.

El regiomontano en más de 30 carreras en esta temporada, logró 26 veces terminar en el Top 10, 18 ocasiones en el Top 5 y tuvo dos Pole Position, además de dos victorias, una en el superóvalo de Michigan y otra en el óvalo corto de Dover, dos sitios emblemáticos para los eventos de NASCAR, y en la carrera del domingo en Homestead, Florida, tuvo una actuación destacada, logrando el campeonato al rebasar por dos puntos apenas a Elliot Sadler, un piloto de amplia experiencia en la Xfinity Series.

Poco se hizo ruido de la hazaña de Suárez, pero debió sonar fuerte en nuestros medios, pues es una proeza mayúscula de verdad, mucho más meritoria que las “hazañas” de los sobrevalorados futbolistas surgidos del mediocre y ratonero futbol mexicano, incluyendo a la mayoría de los ridículamente llamados “europeos”. Hasta pronto con mucho sobre la NFL y el futbol americano de la NCAA. Gracias.

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