A Nivel de Cancha: El Bueno, el Malo y el Feo

Texto enviado por José David García (Corresponde al partido de México ante Portugal)

Todo partido de futbol es como una historia, la trama de la misma básicamente es el cómo se va desarrollando el trámite del compromiso, y dependiendo de cómo se quiera ver, nuestro observar nos puede dictaminar placer, satisfacción, gozo, alegría, o en su contraparte, molestia, desagrado, o si queremos encaminarlo a los extremos, nos puede provocar hasta asco, por supuesto que esta variación de sensaciones va a depender de quien seamos partidarios, y debo decir que mi transitar por dicha trama, me dejo un poco de todo, pero sobre todo dos conceptos que abarcan mas la medianía; la mesura y la duda.

La mesura, porque más allá de que se empató contra el campeón de Europa en el último suspiro-un desenlace que pareciera típico de una película de superación personal y grupal- el equipo mexicano sigue demostrando que no sabe a qué juega y eso le provoca tener por momentos, arranques sumamente agradables, pero después, tiene ráfagas horripilantes que siempre le ponen en grandes predicamentos.

Luego aparece la duda, ese terrible sentimiento que no permite confiar en este plantel, porque no se qué versión voy a observar del equipo mexicano, es una escuadra que tiene muy poca capacidad de sufrimiento, y en ese poco sufrir, cuando tiene picos bajos de rendimiento, los cuales suelen ser en ocasiones, extremadamente prolongados, pone en riesgo el marcador con rivales de mucho menor jerarquía, sea Nueva Zelanda que es el rival en turno, o el equipo de mis amigos, que luego de 5 minutos, estamos prácticamente arrastrándonos por el campo.

El bueno

Toda historia cuenta con su protagonista, el guapo de la película, ese que con su osadía y valentía logra romper paradigmas y acaba con el mal existente que rodea su entorno, y ese pacificador fue precisamente Héctor Moreno. No porque allá anotado el gol del empate en el último suspiro del partido, eso solamente le da más realcé a su actuar, sino porque en todo momento proporciono seguridad, sobriedad y liderazgo para acomodar y acompañar a sus compañeros en la defensa, porque siempre tuvo la paciencia y la anticipación necesaria para, aguantar a los rivales y presionarlos en el momentos justo, además de ser ese facilitador primordial para que el equipo mexicano pudiera tener salida con pelota contralada y ser la conexión directa con Héctor Herrera en el medio sector del equipo mexicano.

Este título podría compartirlo con Vela,  Jonathan Dos Santos y hasta el propio Guillermo Ochoa, ya que estos tres tuvieron también un rendimiento rescatable. Vela siempre proporciono claridad y generación de juego, pero lo hizo a cuenta gotas, luego Jonathan que tuvo lucha, entrega y sacrificio en todo momento, pero le falto claridad en su último toque, y Ochoa, que mas allá que realizo muy buenas atajadas, sigue sin mostrar, por lo menos para mí, una seguridad que sea de mi total confianza, por eso el bueno de esta película, es el gladiador Moreno.

El malo

El malo de la película es sin duda Carlos Salcedo, ese villano que llega a arruinar los planes y acabar con la paz colectiva, una que sigue sin ser muy clara cuando nos referimos al mundo de la selección, pero esto sin duda genera un entorno más turbio. Para mí fue el malo porque siempre estuvo a destiempo, lento, mal ubicado y perfilado cuando le toco marcar por su lateral derecha y jamás proporciono ayudas ofensivas por esa parcela, aunque claro, también se puede matizar en este caso que, al no estar en su posición natural o la que mas conoce, es normal que pueda tener un bajón en su rendimiento, y eso en parte también es culpa de quien lo coloca en esa zona de la cancha, en este caso el entrenador,  que es doblemente culpable al no ser previsor de una situación así, ha día de hoy, México no cuenta con un lateral derecho nominal y eso, puede llegar a ser mortal.

El feo

Finalmente nos encontramos con el feo de la película, ese que por donde lo veas, no propone situaciones positivas, y con su mal hacer, solamente genera conflicto y  connotaciones negativas para el resto de personajes participantes, ese sin duda alguna fue Miguel Layún, básicamente porque todo lo posiblemente realizable dentro de sus posibilidades y momentos, lo hizo mal.

No tuvo buena toma de decisiones, se le veía lento, desubicado en la cancha, con muy poca confianza para disputar los balones divididos y jamás proporciono claridad al frente por su costado izquierdo, como tampoco la seguridad defensiva suficiente, probablemente esto se deba también a que está regresando de una lesión y no tenía un ritmo tan alto, pero aun así, fue exhibido de forma importante en ocasiones.

Final feliz

Debo admitir que en términos generales, el equipo mexicano no tuvo un mal partido, igual que Portugal, dos selecciones gitanas que tuvieron sus buenos y malos momentos, en donde ambas escuadras, a sus maneras, pudieron aprovechar más o menos las oportunidades que se les iban poniendo en el camino, al final, me parece que el empate fue merecido para ambos, por el esfuerzo y la posesión de México, pero no tuvo profundidad, y el juego férreo y de guante del equipo portugués con salidas rápidas al contragolpe, un resultado que termina encaminando la clasificación para los dos por los rivales que se avecinan, y así dicha historia, termina con un final feliz.

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