A Nivel de Cancha: Copa Oro, Enorme Ridículo Dorado

Texto enviado por José David García

La selección mexicana volvió una vez más, a mostrarnos una cara sombría, triste y descafeinada, con pocas situaciones rescatables consumando una vez más, un ridículo monumental, un ridículo, con letras de oro.

La situación es grave. El cuadro nacional no fue capaz de demostrar una faceta competitiva en su propia zona futbolística, una que dista mucho, de proveerle a nuestro futbol, la competencia necesaria  para que el conjunto azteca pueda crecer en lo colectivo e individual, situación que acrecienta mas el fracaso.

La Copa Oro es una maligna bendición para México. Daña más de lo que sirve. Le da la posibilidad al conjunto mexicano de avanzar y ganar, claro, con sus terribles excepciones, aun mostrando un futbol mediocre, con poca profundidad y claridad, porque enfrenta a escuadras de menor calibre, que, cuando llegan a estar en su tope, le complican en demasía la vida al seleccionado azteca.

El cuadro de Osorio fue incapaz de anotarle un gol en 180 minutos a Jamaica, generando muy pocas situaciones de gol en ambos partidos, y por momentos, haciendo figura a  Corona, frente a una escuadra físicamente portentosa, pero con limitaciones técnicas sumamente notorias, que empezó a ganar en confianza por la nula capacidad de México de acercarse con peligro al marco caribeño.

Individualmente poco que rescatar. Los futbolistas, por la cuestión que ustedes quieran, ya sea rotaciones, falta de continuidad o hasta personalidad, fueron incapaces de demostrar que pueden llegar a ser dignos integrantes con los “A”, bueno, si es que la división de nivel en este equipo existe.

Solamente los pequeños atisbos de atrevimiento individual de Orbelín, los centros pasados y con cierta ventaja del “dedos” López, y las atajadas de Corona, fueron los únicos puntos favorables y rescatables con los que se puede quedar Osorio, y en base a eso, generar una autocrítica importante y construir de una buena vez, una base sólida que pueda competir de forma digna en el mundial.

El gol de Lawrence prácticamente en el ocaso del partido, terminó por sellar la tumba del seleccionado y dejando muy en claro la realidad por la que ha transitado el equipo mexicano toda esta Copa Oro; bajos rendimientos individuales, poca capacidad para generar ocasiones de gol, y los porteros siendo figuras en muchos lapsos del torneo.

Osorio se puede ir o no, pero como están las cosas, no creo la situación cambie en demasía, porque los verdaderos culpables, donde está el meollo del asunto, son los protagonistas de la cancha, que como los menciones anteriormente, no dan para más, para tener dos selecciones competitivas.

Mientras la selección siga disputando torneos que deportivamente le dejan poco o nada, y que únicamente sirven para aderezar los bolsillos de federativos, organizadores, patrocinadores y de más cuestiones, seguiremos viendo lo que el equipo mexicano se ha acostumbrado hacer; el ridículo, escrito en letras de oro.

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