A NIVEL DE CANCHA: Desastre Azurra, Dramón a la Italiana

Texto enviado por José Daid García

La catástrofe se respiraba en la noche fría de Milán. El nerviosismo estaba ahí, innegable para los miles de presentes que levantaban la mano en el mítico estadio de San Siro. En el aire se presagiaba algo oscuro, ruin y lleno de tristeza para una nación, no solamente futbolera en el sentido tradicionalista y clásico por lo que el juego representa en tierras italianas, sino por lo que la camiseta azzurra significa para la historia de las copas del mundo, y para el fútbol mismo.

Pero la peor de las pesadillas sucedió. Italia cayó de sopetón a una realidad que llevaba tiempo asomando desde hace un par de lustros y que le ha privado de no estar, algo que no pasaba desde Suecia 1958, en la proxima Copa del Mundo de Rusia: la falta de talento local y el desgaste de un estilo futbolístico que en el juego moderno, te alcanza para muy poco, o para nada, fueron los detonantes de la miseria.

Existen varios culpables. Italia fracasó, no porque juegue, jugará o dejara de jugar feo. Esa ha sido siempre su fórmula y su manual para obtener las máximas glorias futbolísticas, golear 1-0 y a defender el resultado.

El problema es la negación a tratar de cambiar, renovar y de ampliar más su baraja en la forma de concebir el juego, de apegarse a la modernización que el fútbol exige y buscar generar futbolistas que tengan la capacidad de competir en los mejores clubes del mundo, para que cuando lleguen a representar a la escuadra nacional, tengan los tamaños y los blasones suficientes para darle el nivel que esa playera merece.

El repechaje contra los suecos fue la mejor muestra de cómo está a día de hoy el fútbol italiano.

Un fútbol avejentado, dependiente y suspirante de las antiguas figuras que en antaño le dieron realce y prestigio a un conjunto que si bien muchas veces podía no mostrar su mejor versión en el juego, siempre contaba con la garra, la estirpe, la pasión y la lucha incansable de sus futbolistas que nunca daban una por perdida.

Como dije antes, la falta de talento local ha afectado en demasía a la selección. El exceso de jugadores extranjeros y no todos de un nivel deslumbrante, la todavía convocatoria de futbolistas sumamente veteranos y la pésima dirección técnica de Gampiero Ventura, han dejado huérfano a un equipo que esta vez, no pudo ni siquiera valerse de la virtud del esfuerzo y la pelea a muerte por cada balón, algo siempre característico de los italianos.

Los dos encuentros contra los suecos fueron prácticamente una copia de la eliminatoria italiana. Un equipo rácano, sin ideas, con muy pocas variantes, incapaz de generar situaciones claras de peligro y de hacerle daño a unos escandinavos con muy poco brillo pero físicamente portentosos y sumamente ordenados.

Es verdad que las bajas de Verratti y de De Rossi afectaron al equipo, pero eso no puede ser una excusa o un pretexto para no tener la capacidad de vencer a una escuadra gris y con muy poco juego estético desde el retiro de Ibrahimovic.

También la salida de Antonio Conte ha tenido mucho que ver con este bajón. El ahora entrenador del Chelsea durante su estadía en el equipo nacional, le otorgó a este plantel, con varios de estos futbolistas, todo lo que no tuvo en los últimos meses: corazón, espíritu de lucha, fe, energía  y la personalidad para creerse capaces de competir contra quien sea a pesar de sus carencias, valiéndose de un fútbol rustico pero muy efectivo, sin temor al juego brusco, ardoroso y de choque.

El tiempo terminó. El silencio era sepulcral en el Giuseppe Meazza. Uno que afirmaba lo impensable y que hacia evidente la pesadumbre de ver en llanto a una leyenda viviente como Gianluigi Buffon.

Unos pocos mostraban su inconformidad con abucheos y otros tantos, que no mostraban nada, se iban como llegaron, en total silencio, sufriendo la pena en la comodidad de sus casas, seguramente todo ese enfado y enojo será bien representada por una bravía prensa italiana.

Que Italia no esté en un Mundial es una catástrofe, un equipo animador que si bien en muchas ocasiones no llegaba como amplio favorito por su juego poco espectacular, ya en partidos de matar o morir, siempre tenían que ser tomados en cuenta por su capacidad de entrega y lucha.

Ahora es tiempo de reflexión, de ver cómo mejorar en el futuro y de que la escuadra azurra no pase por estas penurias, ya que siempre será una pena no ver a una escuadra con tanta historia y tradición en los magnos eventos, cuna de grandes artistas, pero sobre todo, de figuras rutilantes como Baggio, Del Piero, Totti, Maldini, Conte, Rossi, Pirlo, Nesta, Cannavaro, Costacurta, Baresi, Meazza, Schillaci, Fachetti, Vieri, Inzaghi, Ancellotti, Camoranesi, Buffon, Gattuso, Zambrota, Perrota, Zoff, Pessotto, De Rossi, Ferrara, Albertini, Tasotti, Zola, Albertini y otros dioses del balón que hoy, deben estar por la calle de la amargura y sufriendo el desastre azurro.

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