A NIVEL DE CANCHA: Lo Mejor Posible, Sorteo del Mundial 2018

Texto de José David García.

Lo mejor posible

El viernes había una alta expectativa sobre el sorteo de la Copa del Mundo en el Palacio del Kremlin. Todas las miradas del mundo futbolístico estaban focalizadas en ese sitio, en donde se define el camino y el destino de las selecciones nacionales. Algunos con más fortuna que otros, pero con el conocimiento claro de que pasara lo que pasara, tocara lo que tocara, siempre ha habido equipos con mayores posibilidades de trascender por historia, talento individual y mejores maneras colectivas.

Los que parten con ventaja están claros. Brasil, España, Francia, Argentina y el campeón del mundo Alemania, son los conjuntos que están valorados como máximos candidatos por las virtudes previamente mencionadas y por qué llevan un proceso serio, sobrio y muy bien encaminado a futuro, con generaciones venideras de futbolistas jóvenes con mucha madurez, calidad y con la sensatez de competir en grandes escenarios a una edad precoz.

Probablemente Argentina sea la excepción en cuanto a la forma de llevar su proceso que ha estado lleno de problemáticas dentro y fuera de la cancha, pero ha contado con la incorporación de ciertas figuras jóvenes que ha futuro seguramente serán grandes estrellas en el balompié internacional como en el caso de Dybala y el propio Icardi, que han ido construyendo su carrera en el futbol italiano de forma apropiada.

Después están las selecciones que van a competir, crecer y tratar de mostrar una faceta competitiva que les permita madurar en grandes escenarios, para encaminar bases hacia el porvenir y generar un alto nivel competitivo. México está dentro de ese grupo que debe de aprovechar estas oportunidades para mostrar su crecimiento y sus avances.

Es aquí entonces cuando nos adentramos al meollo del asunto: el sorteo. Es verdad que para poder transcender más allá de la fase de grupos mucho tiene que ver la fortuna al momento de definir los grupos y de ver que rivales le toquen a cada selección, pero esta condición solo aplica para unos cuantos. Seamos sinceros, al final de la historia casi siempre son los mismos los que se instalan en fases definitivas y que luchan por la gloria.

Son contadas las ocasiones en donde selecciones de medio nivel llegan a colarse entre los 8 mejores. El antecedente más reciente lo tenemos con Costa Rica en Brasil 2014 cuando cayó frente a los holandeses en tanda de penales. O en Korea – Japón 2002 cuando los koreanos se instalaron hasta las semifinales con polémica incluida, en donde quedaron eliminados frente a unos prácticos y rocosos alemanes en aquella noche fría en Seúl.

Para el equipo mexicano la suerte quedó sellada. Suecia, Korea del Sur y el campeón del mundo, Alemania, son los sinodales que la escuadra azteca deberá sortear para estar en la siguiente fase. Pero la suerte para México no se define por los rivales que le tocaron. Se define por como llegue al mundial, con buen futbol, personalidad y estilo y deseos de realizar cosas grandes.

A México le tocó el mejor y el peor de los escenarios posibles a la vez. El mejor, porque no hay una manera más especial de demostrar tu nivel, avances y capacidades en una copa del mundo que contra el campeón defensor y una de las principales potencias futbolísticas.

La selección hará seguramente, lo que hace siempre contra rivales de este talante: competir, mostrar personalidad y tratar de sobresalir. No sé si le alcance para algo más, pero mientras demuestre formas decentes, difícilmente se les podrá reprochar algo.

Después aparecen en el camino Suecia y Korea. Dos selecciones que si bien siempre son complicadas porque proponer un escenario muy atlético, con mucho orden y defensas sumamente cerradas, tampoco cuentan en sus escuadras con futbolistas que por si solos puedan ser diferenciales en momentos cumbres e importantes.

Pero también esta visión puede ser la peor y muy complicada. Básicamente porque Alemania es muy superior a México en cuanto a talento y accionar colectivo, y porque Suecia y Korea, con ese futbol rocoso y ordenado previamente descrito, puede suponer muchas complicaciones si la escuadra nacional no cuenta con la capacidad ni la generación de juego necesario para resolver las problemáticas.

En definitiva México cuenta con el mejor y el peor de los escenarios posibles y eso, se debe de celebrar. Porque para crecer se debe jugar contra quien sea en donde sea, y si es frente a las potencias, mejor. Porque la fortuna o suerte de México no se define en el sorteo, se define por el fútbol, personalidad, estilo y sus deseos de querer trascender en los momentos en donde se debe de dar el paso importante.

Porque en lugar de echarnos las manos a la cabeza y de lamentarnos por el supuesto grupo “de la muerte” que le toco a México disputar, debemos de celebrar y de disfrutarlo, porque el mundial es una fiesta en donde para ganar, tienes que derrotar a los mejores, haciendo las cosas, lo mejor posible.

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