EL FANÁTICO: Luis Pérez Soriano, Un Exitoso Mexicano en la NCAA

DATO DEL DÍA. Jerry Richardson jugó dos años en la NFL y fue el mejor novato de Baltimore en 1959, año en el que jugó en el partido de campeonato, considerado el mejor de la historia, donde le dieron un bono que invirtió en un restaurante de comida rápida que luego se multiplicó en muchos más, hasta obtener una fortuna que le permitió fundar a las Panteras de Carolina en 1993, franquicia que tendrá que vender al ser acusado de maltrato a empleados en sus empresas, incluyendo racismo y acoso sexual.

MEXIACNO EXITOSO. Su padre fue jugador profesional de futbol soccer en la Primera División de México, llegando a jugar con Atlas y León, su madre es hermana de Aarón Soriano, un conocido y estimado cronista deportivo, principalmente de futbol americano, surgido de Canal Once, y el personaje en cuestión nació en San Diego, California, es estadounidense e igual mexicano, según nuestra Constitución.

Fue buen jugador de lo que en nuestro país llamamos Boliche, pero comenzó a jugar futbol americano en un equipo de un Community College, una escuela pública de bajo costo donde principalmente acceden minorías y personas de escasos recursos, pero su calidad le hizo recibir una beca de la Universidad Texas A&M en Commerce, pequeña población al norte del estado texano con menos de 9 mil habitantes, y ahí ha hecho historia.

Luis Pérez Soriano en un par de temporadas sensacionales como quarterback de su equipo, logró números en pases completos, porcentaje de envíos completados, pases para anotación y yardas por pase que hoy son nuevas marcas en la División II de la NCAA, una categoría de escuelas pequeñas pero con un sistema de competencia altamente complicado, con postemporada que obliga a algunos equipos a jugar hasta 15 partidos por temporada.

El sábado pasado los Leones de Texas A&M-Commerce ganaron el campeonato de la categoría por primera vez desde 1973, luego de cerrar el rol regular con marca de 8-1, eliminar en su región a tres rivales, siempre como equipo visitante, y posteriormente ganar cuartos de final, semifinal y final nacional, igual fuera de casa y siempre llegando como el equipo con más posibilidad de perder, y siempre Luis Pérez Soriano fue el motor del éxito.

Pérez Soriano ganó hace unos días el trofeo Harlon Hill, equivalente en su categoría de la NCAA al trofeo Heisman, con amplio margen sobre el segundo lugar en la votación, para lo que contó que, en 13 partidos antes de la final del sábado, lanzo un total de 4 mil 678 yardas y 44 envíos de anotación, cifras a las que debe sumar las 323 yardas por aire y los dos pases para anotación que el hijo de mexicanos tuvo en la final ante West Florida.

Fueron mil 570 yardas por pase las que obtuvo Pérez en seis juegos de postemporada este año, nueva marca en la División II, además de marcas nuevas en el periodo en pases intentados, completados y efectividad, algo que nadie, quizá ni él mismo, esperaba hacer en el futbol americano de la NCAA; cabe aclarar que su vida en ese nivel ha cerrado, estaba en su último año, solo le resta el juego de estrellas de último año en Enero en California.

Se preguntará qué posibilidades tiene de llegar a la NFL y soy sincero: por vía del Draft ninguna, pero como agente libre tal vez, tiene calidad pero le falta, lleva dos veranos entrenando con Drew Brees, algo que no cualquiera puede decir y eso le abre alguna esperanza, pero el tiempo dirá. Hasta el viernes. Gracias.

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