A NIVEL DE CANCHA: “El Privilegio de Aburrir”

Colaboración de José David García.

Desde el inicio del campeonato de ascenso y con la falta de buenos resultados, Dorados ha evidenciado de forma notoria, la ausencia de un futbolista que genere orden, tranquilidad, sapiencia e inteligencia en la elaboración de un futbol que cada vez es más precario, cansino, limitado y deficiente en todas sus funciones futbolísticas.

Todo es correr, pegar y meter fuerte la pierna. No hay quien reparta el juego, que le dé sentido a las fases ofensivas y organice a los demás entes dentro de la cancha. Esto genera desorden y por ende, una escuadra incapaz de establecer un sector defensivo sólido, un medio campo inteligente y una ofensiva de jerarquía capaz de marcar en mayor volumen.

Un equipo así se vuelve repetitivo, rutinario y predecible. Y lo predecible se vuelve aburrido. Y es que no importa si juegan en fin de semana, a media semana o inclusive cuando no lo hacen. Dorados aburre. Aburre y lo hace con ganas. Con una total intención de demostrarnos que es una escuadra incapaz de generar emoción, gusto y espectáculo en sus actuaciones.

El “Gran Pez” produce semana tras semana un mal endémico y hasta enfermizo entre la gente que ve sus partidos: el aburrimiento. Equipo agrio, chato y con una falta terrible de talento. Talento perdido con la partida de Moisés Velasco que le daba una clase distinguida al medio sector dorado con respecto a los demás equipos de la división de plata. Pero ahora se ha vuelto común, corriente y sin una pizca de brillo.

Sin tener un medio campo creativo y por ende con poco volumen de juego, pausa, cadencia y de acompañamiento, Dorados depende en demasía de los Angulo. (Vinicio / Canelo). Si ellos no generan situaciones de gol por las bandas con velocidad, habilidad y convicción, nadie lo hará en este equipo. Dejando solo, desolado y naufragando a un Gabriel Hachen que se escapa de su zona de influencia constantemente para tener contacto con la pelota. Y cuando tu centro delantero se ve en la necesidad de recibir el balón en segunda línea y de espalda a la portería, mal vamos.

Eso sucedió mucho contra Juárez. Un encuentro soso, carente de emociones y de talento en el campo y con un desorden táctico notorio como el sello característico de una Liga de Ascenso que no justifica su existencia como tal por lo menos desde el espectáculo.
Pero no es un problema únicamente de Dorados.

Es un problema de una liga sobrevalorada por lo que se cobra, lo que ganan sus actores principales y lo que terminan por mostrar como producto final. Tienen en sus manos una ventaja inaudita, inaceptable y enfermiza sobre aquellos que la consumen. Un privilegio de hartar, un privilegio de fastidiar, y no solo “UN” sino “EL” privilegio, de aburrir.

Esta entrada fue publicada en A NIVEL DE CANCHA, DEPORTE SINALOENSE, DORADOS DE SINALOA, EDITORIAL DEPORTIVO, Futbol Soccer, Medios de Comunicación, Temas y Deportes Diversos y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un Comentario