A NIVEL DE CANCHA: La Máquina Blaugrana

Colaboración de José David García.

La Máquina del “Txingurri”

No importa si juega con titulares, suplentes o el equipo filial. El Barcelona, desde la llegada de Ernesto Valverde al banquillo blaugrana, le ha otorgado al equipo de la ciudad condal una naturalidad y sentido común al juego culé brindándole y dotándolo de un orden y posicionamiento táctico casi perfecto.

No solamente los culés han recuperado la presión adelantada post perdida tratando de asfixiar al rival en su terreno. Principio no visto desde la partida de Guardiola. Sino que además ha vuelto activar a unos futbolistas secundarios que entendieron que eran importantes y podían aportar al equipo con más variantes desde sus capacidades técnicas, físicas y con las herramientas tácticas de un entrenador que ha sabido sacarles el máximo rendimiento.

Si a esto le sumamos el cambio de posición de Messi, la contundencia recuperada por Suarez, la insistencia y la incansable carrera de Jordi Alba, la magia de Iniesta, la aplicación de Busquets y la muralla alemana Ter Stegen, entonces a estas alturas de la temporada, no hay forma alguna de que al Barcelona se le escape la Liga a falta de 17 Jornadas por disputar.

El milagro de Abelardo

Con el arribo del técnico asturiano al banquillo de Vitoria, el cuadro blanquiazul ha obtenido cuatro victorias, un empate y tres derrotas contando el descalabro del domingo frente al Barça, sacando al equipo de zona de descenso y formando a un conjunto compacto, sólido, mentalmente fuerte y muy rápido a la contra.

En el Camp Nou lo demostraron. Con dos bloques de cuatro muy juntos, ordenados y con capacidad para ofender y encontrar los huecos en el centro del campo ante la falta de Busquets, el Alavés hizo mucho daño lanzando a un entusiasta Ibai Gómez y a un inagotable Hernán Pérez para perforar la defensa culé.

Si a eso le sumamos la fortaleza de Wakaso y el manejo de Medrán dando soltura y seguridad al medio campo, el conjunto vitoriano cerró una más que digna derrota, augurando altas posibilidades de salvarse del infierno.

Movimientos en la pizarra

Después de un primer tiempo poco brillante, con escaso volumen de juego y un Messi poco inspirado, Valverde modificó en el complemento sacando a sus dos laterales suplentes (Semedo y Digne) y colocando a Jordi Alba y Sergi Roberto – mismos que estaban en el banco por rotaciones – para volver a tener la profundidad por los flancos laterales.

Al poner a Coutinho como titular, Valverde dispuso de un 4-4-2 estilo rombo que provocó que el Barcelona jugara únicamente por el centro de la cancha, y al no tener la irrupción de sus laterales, que no brindaron amplitud, el conjunto catalán se topó una y otra vez con un muro bien posicionado.

Con los ingresos de Alba y Roberto, el Barça, además de seguir teniendo la posesión de balón, pudo abrir la cancha y así, tener espacios y generar más ocasiones de gol con un Messi más liberado por dentro, pero partiendo por la banda de la derecha jalando marca y abriendo el bunker que armaba la escuadra de Abelardo por el centro del campo.

Conclusión

Este Barcelona puede jugar bien, mal o regular. Eso es lo de menos. Lo importante es que es una escuadra sólida, con variantes, soluciones y respuestas del banco ante la adversidad y sobre todo, define los partidos en la zona importante del juego en los momentos claves: las áreas.

Virtudes que definen, armar y consolidan semana tras semana, a la máquina del “Txingurri” Ernesto Valverde.

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