A NIVEL DE CANCHA: Tormenta en Ciernes Sobre Almeyda en Guadalajara

Colaboración de José David García.

Almeyda está “pelado”

No sé si sea el discurso, la falta de variantes o simplemente son malos momentos individuales de ciertas piezas. El Guadalajara no reacciona dentro de la cancha y cada vez muestra una cara más inoperante y deprimente en estas facetas futbolísticas y motivacionales para llevar a buen puerto a un conjunto de individuos a la consagración de un bien común.

Chivas sigue sufriendo de las mismas carencias que el certamen pasado le hicieron vivir una vergüenza absoluta quedándose fuera de la liguilla antes de comenzar a pelear por un lugar en la misma: la falta de gol y una defensa sumamente endeble que cada jornada comete errores que cuestan muchos goles, mismos que cuestan partidos y por ende, puntos.

Las señales están claras. La primera es el sufrimiento de Almeyda. Se le nota en cada juego un rictus de dolor y desconcierto con el funcionamiento de su equipo que lo desgasta mentalmente por encontrar el arreglo. Una preocupación interminable por una mala racha que parece más espesa que la neblina y no le permite ver y encontrar las respuestas necesarias para darle la vuelta a la tortilla.

Después vienen las problemáticas extra futbolísticas. La polémica con Alanís sigue siendo una situación que, según la voz de varios expertos y personajes cercanos al inconveniente entre club y jugador, continua desgastando e incomodando a un plantel que parece que ha perdido cierta confianza en su estratega a pesar de que Oswaldo Alanís jugó como titular ante Santos el pasado fin de semana.

Pero visto lo visto, y en la opinión del estratega del rebaño que lo ha dejado en claro en varias ocasiones, ya sea Marín o el propio Alanís, ambos están preparados y le dan al equipo la jerarquía defensiva necesaria para encarar diversas categorías de partidos, y que la aversión de los aficionados así como las soluciones del mal momento, están por otros senderos.

La generación de llegadas también ha disminuido. El rebaño llega en menor cantidad al arco rival. Facilitándole el trabajo de seguridad a sus adversarios que parece que con muy poco, no solo le crean situaciones muy claras de gol, sino que necesitan de muy pocas llegadas para convertirles en gran cantidad.

Si a eso le agregamos la falta de acierto de Pulido, la irregularidad de Orbelín, la dependencia sobre Pizarro en la generación de juego, la inseguridad de Salcido en retaguardia y la incertidumbre por contratar o no a un director deportivo, entonces el Guadalajara seguramente no tendrá arreglo a corto plazo dejando “pelado” de ideas a un Matías Almeyda que se sumerge cada vez más, en el mar de la desesperación.

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