A NIVEL DE CANCHA: Clásico del Futbol Mexicano, Acuerdo de Paridad

Texto enviado por José David García.

En los últimos años el clásico nacional había perdido interés. Era un partido que se había convertido en uno más del calendario. Ya no se veía el morbo de antaño. Cuando la mayoría de los participantes en el acto tenían su procedencia desde la cuna más íntima de ambas instituciones, y los piques estaban enfocados a proteger el honor de los aficionados, de los propios jugadores y de un país que ante la falta de futbol internacional, se necesitaba generar entretenimiento que fuera por lo menos, llamativo desde el espectáculo fuera del rectángulo.

Se ha vuelto un compromiso poco vistoso. Ya no tiene o tenía el mismo brillo y el público ha volteado a ver otro tipo de espectáculo. Otras figuras y otra forma de ver y entender el juego.

Pero este último partido fue diferente. Cumplió aquella regla que dice que estos partidos se mueven y se definen con otro tipo de condimentos que son partidarios del sentimentalismo y que generan una paridad poco imaginable; intensidad, espíritu, esfuerzo, lucha, voluntad y deseos de superar a tu máximo rival. Y en base a eso, las Chivas pudieron igualar en el trámite el clásico.

Porque quedaba más que claro, desde la previa, que el América llegaba mejor que el Guadalajara. Por qué así lo dictaminaba la tabla. La estadística. Los momentos individuales y la confianza que se notaba en los diferentes discursos.

Pero una vez comenzado el encuentro, la dinámica fue otra. Más pareja. Competida y entretenida. Se compartieron el dominio. Guadalajara fue mejor el primer cuarto de hora. Fue más intenso. Mostró más corazón y tenacidad. Eran conscientes de que un resultado positivo los podía catapultar hacia la esperanza de la liguilla y uno negativo podía ser definitivamente lapidario.

Las Águilas, sabedoras de su superioridad, empezaron dubitativas. Con exceso de confianza, Sobrados y que podían dinamitar el juego a su favor con dos o tres pinceladas de Oribe, Ménez, Domínguez, Ibarra y compañía. Pero la dinámica, velocidad, intensidad y la presión adelantada que planteo Almeyda en los primeros minutos, rindió frutos. Chivas era mejor. Se fue adelante en el marcador y estaba, por momentos, dándole un baile a los de Coapa.

Luego los dirigidos por Miguel Herrera entendieron que estos partidos no los ganan los números, ni las posiciones de uno y de otro en la tabla. Debían agregarle los ingredientes que tuvo el chiverío en los primeros compases y que habían rendido de forma satisfactoria la cosecha previamente sembrada.

Se pusieron las pilas. Aumentaron el nivel de esfuerzo y se acomodaron mejor en la cancha. Oribe fue el mejor. Comprometido, participativo y eficiente en sus labores. Bajaba a recuperar la pelota, ocupar espacios de otros y le daba luz y volumen a la ofensiva americanista. Finalmente, su esfuerzo fue recompensado con una gran media vuelta cruzando su remate en la portería de Cota empatando el partido.

Menez quedó a deber. Se daba lujos que todavía no se ha ganado y solamente mostró chispazos con escaza iluminación de genialidad. Necesita seguir trabajando el tema físico. Pero también debe empezar a tener mayor compromiso. Que hay de partidos a partidos y que en este tipo de duelos está obligado a mostrar más de lo que su condición de talento natural le permite.

América igualó el trámite del partido y a partir de ahí, el encuentro fue sumamente parejo. Ambos generaron situaciones de gol en el segundo tiempo y cualquiera lo pudo ganar. El problema y como suele ser normal, es que no pudieron aguantar el ritmo inicial y el devenir de la segunda parte fue más parecida a los clásicos de los últimos años: trabado, poca claridad y dominio alterno.

Pero este clásico definitivamente se puede distinguir de los demás. De los vividos en los último 5 años. Fue un buen partido. Con muchas situaciones de gol para ambos, transiciones rápidas de defensa – ataque y pinceladas individuales que no quedaron desapercibidas.

Lo que me queda más que claro es que Chivas no esta tan mal como dicta la posición que hoy ocupa. El América, puede y debe jugar mejor. Querían lanzar un mensaje claro. Dar un golpe sobre la mesa, autoproclamarse como el gran candidato y conquistar Guadalajara una vez más como en los últimos años.

Pero las realidades son otras. Chivas, a pesar de jugar bien y generar en cada partido ocasiones de gol, no le alcanza y volverá a estar fuera de la liguilla y muy probablemente, eso puede llegar a marcar el fin de una era. Y las águilas, a pesar de seguir invictos y con una buena dinámica, no han mostrado la consistencia del gran candidato, que presume ser. Tres empates consecutivos y una victoria en los últimos cinco. Números que proponen replantearse muchas cosas.

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Una respuesta a A NIVEL DE CANCHA: Clásico del Futbol Mexicano, Acuerdo de Paridad

  1. Gamaliel garcia dijo:

    Muy bien dicho. Los dos dejan aún que desear bastante. Enemigos y tan parecidos

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