A NIVEL DE CANCHA: La Jerarquía y el Peso Histórico

Texto enviado por José David García.

Un buen equipo no solo se construye a base de dinero. La grandeza no se vende, se hace. Se consigue día a día. En las victorias. En los títulos y triunfos. Pero sobre todo en los fracasos. En cómo estos se asimilan para sustituir los errores, mejorar los defectos y perfeccionar las virtudes. Porque queda claro que tener una extensa cuenta bancaria, poder gastar millones y millones en buenos jugadores y contratar al técnico que sea ofreciéndole los beneficios del mundo, no garantiza éxito.

Porque al final, siempre terminan ganando los de siempre. Los del peso histórico. Los que se agrandan en momentos importantes. Los que no se asustan ante el escenario. Los que necesitan 5 minutos para poner las situaciones a su favor.  Los de la pegada. Los que tienen la capacidad de sacar un partido o eliminatoria adelante a un jugando mal, siendo superados por el rival y que en el conteo de merecimientos globales salgan números rojos.

Porque la historia, la mística y la jerarquía cuentan mucho. Porque su eternidad y su relación con los grandes escenarios y momentos no es obra de un día. De la casualidad. De la suerte y el azar. Porque que no se trata de cuanto gastar, si no de saber a dónde vas. De entender tus necesidades y obligaciones como entidad. Porque el club que no conoce su historia, está obligado a repetirla. Y varios se la saben de memoria.

Los pesos pesados de Europa

El Real Madrid lo volvió hacer. Y lo hizo frente a un toro bravo. Contra un PSG multimillonario. Creado a base de talonario. Que fichó a Neymar y Mbappé, para pasa al siguiente nivel. Conquistar Europa y tutearse de tú a tú con los grandes capos europeos.

Pero a la hora de la verdad, fallaron. Se achicaron en la ida ante el Madrid y cuando eran dominadores pudiendo liquidar al rival, les templaron las piernas y a correr. Los de Zidane lo detectaron y olieron la sangre. Dinamitaron el juego en los últimos 10 minutos y con eso fue suficiente para poner tierra de por medio. Con personalidad. Pegada  y suficiencia. Con sangre de campeón.

En la vuelta, fue más de lo mismo.  El PSG estaba dominado por la desesperación. Buscaron ganar en todos los aspectos. Con los ultras, con la invitación a la batalla desmedida y a la violencia utilizando frases en las redes sociales como: “esto es guerra”. Con imágenes de pseudo aficionados del equipo tirando bengalas y otra serie de artefactos peligrosos y que contaminaban el espectáculo.

Se les olvidó actuar donde realmente vale: en el campo. En donde se definen a los grandes y a los que no lo son tanto. Y ahí el Madrid lo superó con creces. Y lo hizo con mucha autoridad y superioridad. Permitió pocas ocasiones de gol y generó a montones. Lucas y Asensio fueron los mejores. Defendieron, atacaron y destacaron. Apareció el de siempre. Cristiano Ronaldo. Con un remate espectacular a segundo palo tras una gran combinación de los jóvenes maravilla. El Madrid dominó. Manejó los tiempos del encuentro y evitó el drama tan esperado y necesitado en París.

Un drama que se vive a flor de piel tras el fracaso descomunal. Con un equipo que vive en la anarquía, con un entrenador que no tiene voz ni voto y una institución, que le falta espíritu ganador. Uno que el Madrid, tiene de sobra.

La vejez de una señora enlodada

En los 180 minutos generales de la eliminatoria, el Tottenham fue superior. Generó, atacó, buscó la portería de Buffon en todo momento pero no le alcanzó. La inexperiencia de Pochettino y de su plantel pudo más. Los italianos esperaron su momento. Basados en el sufrimiento y en la garra incesante que siempre los caracteriza.

No jugaron bien. Fueron superados y quizá no lo merecían. Fueron exhibidos, arrastrados y maltratados por el futbol vistoso, generoso y bien trenzado de los ingleses. La señora estaba enlodada, sucia y estropeada. Pero nunca acabada. Esperaron su momento y cuando la oportunidad apareció en el estrado, la aprovecharon.

La Juventus reaccionó. Y con dos pinceladas albicelestes de Higuain y Dybala, en un lapso de 5 minutos, la vieja señora le dio otro tinte y sentir al juego. A la eliminatoria y al destino de los dos equipos. Manteniendo una historia que aunque enlodada, nunca menos meritoria.

Podrán gastar, jugar vistoso y merecer más. Pero al final. Ganan los de siempre. Los de los galones. Los de jerarquía y que nunca olvidan su historia. De donde vienen y que el único oxigeno que necesitan para vivir y existir es el ganar, aun, jugando mal.

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Una Respuesta a A NIVEL DE CANCHA: La Jerarquía y el Peso Histórico

  1. David g g l dijo:

    Así s trata de conducta actitud no dinero nada más eso hace al futbol bonito atractivo. Bien saludos

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