A NIVEL DE CANCHA: América, Superioridad Espesa

Texto enviado por José David García.

Si. El América fue superior en la eliminatoria. Se clasificó por un amplio margen en el marcador global y aprovecho como nadie las circunstancias que se le fueron presentando en ambos partidos. Entendió como se juegan las liguillas. Descubrió que sus formas se amoldan a la perfección con las exigencias de las eliminatorias directas y eliminó a unos Pumas que se fueron como llegaron a la fiesta grande del futbol mexicano: con más pena que gloria.

Los azulcremas fueron fríos en la definición, Prácticos en la ejecución y sólidos en retaguardia. Tomaron el boleto a semifinales y se instalaron como amplios favoritos por el título. Pumas, gracias por participar. La defensa fue un desastre y Alustiza, Barrera y Gallardo no fueron los mejores complementos para Castillo.

Ménez despertó en el momento justo. Dos goles y dos asistencias en la eliminatoria son un buen augurio para imaginar la relevancia que puede tener de cara a lo que queda si mantiene el ritmo. Animado y recuperado de sus molestias musculares, se le ve participativo, comprometido y confiado. Sobre todo en los penales. Cuatro de sus cinco goles han sido por la vía de la pena máxima.

Guido sigue en la misma tesitura. Tiempista, correoso y solidario. Pone el ejemplo. Corre y muerde por todo el campo. Da equilibrio y mantiene siempre máxima concentración. Mateus es indomable. Tiene un magnetismo incontrolable con el gol y rinde bien donde le pongan. Oribe, a pesar de solo haber marcado tres goles en lo que va de temporada, es un sabio con y sin balón. Da siempre la pausa justa y es un facilitador para que sus compañeros tengan espacio de maniobra. Marchesín es un seguro de vida en la portería y Edson Álvarez es un verdadero titán en la zaga junto a Bruno Valdez.

La superioridad azulcrema se entiende a partir del resultado. No del juego. Pumas generó ocasiones suficientes en ambos partidos como para darle más dramatismo a la serie, paridad y mayor conflicto a las posibilidades de los de Coapa. Pero solamente con Nico Castillo no alcanza y menos cuando te expulsan a dos futbolistas de forma absurda. Marcelo Díaz por reclamos innecesarios y el propio Castillo por una falta que a decir verdad, fue rigorista.

El América no mostro su mejor futbol. Fue plano, soso, simple y muy práctico. Pero ha si ha sido toda la temporada. Con poco amor hacia el balón, mucho pelotazo al espacio y dependientes de la calidad individual de sus jugadores. Su superioridad fue espesa. Sin espectáculo, poco juego y brillantez. Pero las liguillas son otra cosa. No se necesita ser superior ni arriesgar en demasía para ganar y avanzar. Su técnico lo entiende. Ha madurado lo suficiente como para saber que la necesidad de trofeos es superior a la de enamorar. Por más que el camino sea más cercano a la espesura que a la claridad de un buen juego.

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