LATITUD NORTE: Trump y el Perdón a Jack Johnson

Texto enviado por Mario García Madrid.

Irreverente, impulsivo intolerante y provocador. Debemos reconocer que en algunas ocasiones el mandatario de los Estados Unidos se siente magnánimo y, en su reparto diario de ‘uppercuts’ en Twitter, desliza una caricia. Hace unos días en la citada red social, aconsejado por Sylvester Stallone, manifestó que está estudiando la posibilidad de conceder el perdón póstumo a Jack Johnson, leyenda del boxeo, fallecido hace 71 años.

«Sus pruebas y tribulaciones fueron geniales, su vida compleja y controvertida. ¡Estoy considerando un Perdón Total (sic)!”», publicó Trump sobre el primer “negro” (con el debido respeto) campeón mundial de los pesos pesados, cuya trayectoria se vio opacada a causa de una acusación falsa por la que fue encarcelado en los Estados Unidos segregacionista de comienzos del siglo XX.

Hijo de antiguos esclavos, Johnson (Galveston, Texas, 1878-1946) [56-11-8, 35 KO’s], fue un espíritu libre que esquivaba los ‘jabs’ de una sociedad profundamente racista. Con 1.88 metros de estatura, “El Gigante de Galveston”, era lo contrario a los cánones establecidos por aquella época en la que le amenazaban de muerte y le llamaban ‘mono’ y ‘nigger’. Más allá de los insultos, Johnson disfrutaba sin recato de la fama y el dinero que le proporcionaba el deporte más popular de la época y desafiaba reglas no escritas acostándose con mujeres blancas.

Lo había ganado todo antes de conseguir disputar el título mundial —vetado a los de su etnia— y se lo arrebató en 1908 al mítico canadiense Tommy Burns (46-4-8, 34 KO’s), en un humillante combate en Sydney en el que 20 mil australianos vociferaban injurias contra Johnson y él se reía de su evidente superioridad. El combate fue interrumpido por la policía y, aunque los jueces dieron el título al aspirante por nocaut técnico después de 14 intensos episodios (el combate estaba pactado a 20), las cámaras no captaron aquel hito histórico suscitado en el Sidney Stadium.

Mucho antes de que brillaran Joe Louis, Floyd Patterson, Joe Frizer y Muhammad Ali; el dominio del cuadrilátero convirtió a Johnson en un ícono para los afroamericanos y en el dolor de cabeza de los supremacistas. Casi invencible sobre los cuadriláteros, las autoridades optaron por el golpe bajo y decidieron someter su arrogancia “retorciendo” la ley.

En 1913, un jurado compuesto por caucásicos le condenó a un año de cárcel por cruzar “con propósitos inmorales” la frontera entre dos estados con su amante, una mujer blanca, en virtud de una norma federal antiproxenetismo establecida en aquella época (La irracional “Ley de Tráfico de Esclavos Blancos”, sí, leyó bien: “Esclavos Blancos”). Para evitar la cárcel, Johnson escapó a Europa y vivió exiliado durante siete años.

En su libro “Expediente Johnson” (Amazon, 2016), el escritor español Pablo Mérida describe la travesía de Johnson por España, donde, según cuenta, ejerció «de torero, creativo publicitario, periodista, actor o espía», incluso se dio el lujo de noquear en el sexto episodio al poeta francés Arthur Cravan (quien desapareciera en el Golfo de México, en 1918, a los 30 años), en un combate promocionado por el propio Cravan (quien a la vez era sobrino politico de Oscar Wilde), en 1916, en la Monumental Plaza de Toros de Barcelona.

Johnson regresó a su país para visitar a su madre enferma y fue encarcelado en 1921. Cuando salió libre —9 meses después—, ya era una estrella en decadencia, pero siguió combatiendo hasta los 52 años. Tenía 68 años cuando un accidente de tráfico le quitó la vida en 1946. Desde entonces, su extravagante figura ha sido reivindicada. Miles Davis le dedicó un disco y el cineasta Ken Burns, el documental “Unforgivable Blackness” (2004), con Samuel L. Jackson como voz en off.

Desconocemos con qué frecuencia Stallone charla con Trump, sin embargo la petición de una medida de gracia para Johnson lleva décadas sobre la mesa del Despacho de la Casa Blanca. En su ‘tuit’, Trump no olvidaba mencionar que varios de sus predecesores analizaron la cuestión, pero ninguno se había decidido (incluso en 2013 Mike Tyson le pidió a Obama el indulto para Johnson, sin embargo esta petición nunca fue recibida con la formalidad necesaria).

Si analizamos las cifras de los anteriores mandatarios —Clinton perdonó o conmutó la pena a 459 personas, incluido su hermano, por posesión de cocaína; Bush, a 200; y Obama, a casi 2 mil—, en lo que va de la “Era Trump” sólo ha habido tres indultados: el sherif Joe Arpaio, condenado por violar los derechos de los indocumentados en Arizona; el marino Kristian Mark, que hizo fotos de una zona restringida de su submarino; y Lewis Libby, penado por desenmascarar a la espía Valerie Plame.

Algunos medios “malpensados” apuntan  que el indulto póstumo al boxeador podría ser una maniobra “maquiavélica” de Trump en sus planes de usar su potestad absolutoria para librar de la cárcel a Michael Flynn y Paul Manafort (dos de sus ex-asesores implicados en el “Caso Rusiagate”, sobre las supuestas influencias de Moscú en la campaña electoral).

En tiempos de inestabilidad política (¿Cuándo ha habido estabilidad?), la misericordia de un jefe de estado puede tener distintas interpretaciones. El hecho es que la política debe revindicar la figura del gran Jack Johnson en la historia.

TIEMPO EXTRA

El sábado 5 de mayo (durante la Conmemoración 156 de la Batalla de Puebla), el kazajo Gennady Golovkin noqueó en apenas dos episodios al armenio-estadounidense Vanes Martirosyan. El combate tuvo lugar en el StubHub Center de Carson (California) ante miles de aficionados mexicanos congregados en dicho inmueble, mismos que ovacionaron a Golovkin, quien a sus 36 años, igualó la marca 20-0 en defensas exitosas de título mundial Mediano instaurada por Bernard Hopkins (1995-2005).

Hopkins se mantuvo 10 años al hilo como campeón mundial superando a figuras como Glenn Johnson, Keith Holmes, William Joppy, Félix Trinidad y Oscar De La Hoya. Golovkin, con una técnica demoledora, en 7 años y 5 meses ha igualado el récord del estadounidense, desde que noqueó en el primer round en la Arena “Roberto Durán” (de Panamá), al colombiano Milton Núñez, un 14 de agosto de 2010.

La historia le tendrá un prestigiado lugar a Golovkin, sin duda alguna. La incógnita es: ¿’Canelo’ será en septiembre el 21-0 del kazajo?Desde algún lugar de la Columbia Británica, mayo 2018.

Twitter: @MGM_Sports

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