A NIVEL DE CANCHA: Evangelización en el Azteca

Texto enviado por José David García.

Santos es justo finalista. Venció a un luchón América que logró en los primeros 30 minutos, meterle dramatismo a la eliminatoria. Pero al final de la primera parte, Jonathan Rodríguez dictaminó la última palabra del inteligente profeta argentino Dante Soboldi.

Que sorprendió en el planteamiento inicial. Dejando en el banquillo a un Djaniny Tavares, que no solo le podía ofrecer el camino más tentador para aplicar en un contexto tan favorable en la eliminatoria: velocidad al espacio. Sino que además, perdía en teoría, lo que el caboverdiano se ganó con creces por sus 16 goles en la temporada siendo el campeón de goleo del mismo: contundencia y poder de intimidación.

Prefirió al charrúa Rodriguez. Futbolista voluntarioso capaz de meter fuerte la pierna en cualquier campo. Intimidando al rival y no dejándose amedrentar. Permitiendo ver la garra que tanto identifica a jugadores de su estirpe. Con la habilidad de traspasar esas virtudes necesarias a sus compañeros para llevar a buen puerto la eliminatoria: ímpetu, ánimo y coraje.

Y así fue. Santos se convirtió en un conjunto camaleónico. Capaz de adaptarse a las necesidades que los momentos le entregaron. Sabiendo diferenciar las herramientas que se tenían que aplicar en cada uno de ellos.

Supo sufrir. Tanto la crueldad del árbitro como el espíritu infinito de unas águilas que salieron con todo por la hazaña. Que sacó todo su arsenal disponible y que hizo sudar por un lapso corto a los guerreros. Con un penal sumamente dudoso y en un saque de esquina donde Orozco pudo hacer un poquito más ante el cabezazo inmaculado de Bruno Valdez.

Ante este escenario, no perdieron la calma, comenzaron a tomar la pelota y alejaron a la América de su área. Con inteligencia y sapiencia. Valentía y audacia. Osvaldito dio un recital en el centro del campo. Izquierdoz y Alcoba estuvieron impasables en defensa. Furch aguantó como nadie la pelota y Rodríguez puso el último clavo en el ataúd.

América no pudo reaccionar. Terminó en la lona y sin una pizca de las ganas iniciales. Menez salió del campo frustrado. Martín sin poder mojar y Oribe seco en su puntería. Los demás, sin imaginación y respuestas desde la banca. Se demostró que Herrera es un técnico saca puntos y no ha aprendido lo suficiente para superar las eliminatorias de matar o morir.

Robert Dante Soboldi se ha consagrado. Manejó los tiempos como todo un veterano y dio el mejor acomodo al final a su equipo y el resto del juego fue entre algodones hasta conseguir el gol de Isijara. Y así terminó. Conquistando y evangelizando un Azteca que simplemente vivió un espejismo de lo que pudo ser si hubiera habido más futbol.

Santos contra Toluca por el título. El mejor equipo del campeonato contra el mejor de la liguilla. Dos equipos con técnicos identificados con los colores y que le han dados a sus clubes una estabilidad ganadora para aplaudir y merecedora de campeonatos. Vamos a ver de qué cuero salen más correas.

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