A NIVEL DE CANCHA: Santos, Campeón del Futbol Mexicano…Otra Vez

Texto enviado por José David García.

Santos es un digno campeón del fútbol mexicano. Llegó a su máximo potencial en el momento cumbre del certamen y pasó con solvencia cada uno de los escollos que se le fueron presentando en el camino. Frente a rivales que en teoría eran sumamente superiores por el poderío de sus respectivos planteles e individualidades. Pero a la hora de la verdad, los de la laguna sacaron a relucir su gran trabajo colectivo que potenció a sus futbolistas que en el papel, eran inferiores a los del respectivo rival de turno.

Dante Siboldi es el principal artífice. Conocedor de la casa e identificado con los colores, basó el éxito de su equipo desde el convencimiento y la calidez humana. Metió en la cabeza a sus futbolistas que eran capaces por mismos, de volver a generar en la gente y en el equipo, esa estirpe y lucha guerrera que en antaño puso en el mapa nacional al cuadro lagunero.

Con un buen trabajo de cancha. Con ideas claras y precisas de lo que se quería. Como se iba a jugar. Con un juego explosivo, rápido y vertical que cuando se engancha, es capaz de lastimar y hacer diferencias. Y añadió por último pero no menos importante, el matiz adicional que en el fútbol es muy valioso: la capacidad de adaptarse a cualquier circunstancia y adversidad que un partido puede llegar a presentar.

Los futbolistas individualmente alzaron la mano y dinamitaron a lo más alto sus mejores condiciones. Orozco con su seguridad. Tapó un par de ocasiones clarísimas mostrando sus grandes reflejos y capacidad de jugar el área y nunca titubeo en la misma. Izquierdoz con su liderazgo y tiempismo. Alcoba estuvo flojo en temporada regular. Se llegó a dudar de sus capacidades tras la lesión de Araujo. Pero en la fiesta grande irrumpió de forma excelsa y fue un bastión en la defensa.

Abella estuvo impasable en la banda derecha y daba mucha salida cuando irrumpía. El joven Angulo no se asustó y mantuvo el nivel. Vázquez fue una barredora. Impasable limpiaba el medio sector y mantenía las líneas juntas. Osvaldito era el primer pase de salida. Daba la pausa justa y en ocasiones, aportaba en el marcador. Lozano se consagró en primera división y Rodríguez fue de utilidad cuando se le requirió. Apareció el Furch más goleador y anotó cuando más se necesita de un delantero. Tavares fue la figura. El hombre estrella del torneo y el que metía miedo e intimidación a los rivales.

La gloria es más que merecida. Porque Santos es un buen equipo. Pero una mejor institución. Es un  cuadro vanguardista. Con una metodología moderna. Que se preocupa por el desarrollo del futbolista, Pero más de la persona. Que busca generar gente con valores. Comprometida con la sociedad. Con dignidad, respeto hacia el prójimo y responsable.  Que trabajan las fuerzas básicas. Buscan darles oportunidad a los jóvenes que muestren sus capacidades y sus aptitudes.

Han cometido errores. Como todos. Pero volvieron a las bases futbolísticas y humanas que en antaño les dieron glorias. Y cuando las cosas se hacen desde el buen hacer, la excelencia y honorabilidad tomando en cuenta al recurso humano, los resultados saltan a la vista. Siendo un santo campeón, del fútbol mexicano.

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