A NIVEL DE CANCHA: Una Bélgica Sin Ambición

Texto enviado por José David García.

Roberto Martínez continúa sin encontrarle el modo a la selección belga. Empató 0-0 frente a una Portugal pragmática y realista que se repliega y resguarda inteligentemente en su campo frente a rivales más capaces y con más variantes. Que sabe a lo que juega y lo lleva hasta las últimas consecuencias. Utilizan la contra y esperan su momento para atacar. No les molesta no tener el balón. Se lo regalan al rival y cuando lo recuperan, salen lanzados al frente buscando a los veloces, en este caso, a Martins y Guedes, que han concluido una gran temporada con el Sporting Lisboa y Valencia respectivamente.

Bélgica es frágil. Su juego colectivo no convence y depende demasiado de la calidad individual de sus figuras. Su posesión es estéril, sin ritmo y con poca profundidad. Sus tres centrales en el fondo son pesados, lentos y tienen poca calidad con balón (Kompany, Alderweireld,  Vertoghen). No ofrecen soluciones para salir jugando desde el fondo y por lo tanto el técnico catalán se ha visto obligado a buscar otras soluciones.

Colocó a De Bruyne en el doble pivote junto a Witsel y se doctoró como armador. Daba claridad en la salida jugando a uno o dos toques con un buen pase firme y tenso. Saltaba la presión ejercida de los portugueses y encontró constantemente a los pequeños habilidosos. La conexión Hazard – Mertens fue efectiva y peligrosa. Daba velocidad y rapidez por el centro. Superaban líneas y ahí los belgas encontraban un resquicio. En ese momento fueron superiores pero cuando se desconectaron, Bélgica perdió intimidación.

Portugal se ordenó mejor. Moutinho se colocó junto a Willam y encerraron a los enanos creativos. Ya no recibían fácilmente la pelota y los lusos se envalentonaron he hicieron mucho daño a la contra. Bélgica daba sensaciones. Faltó idea de ¾ hacia el frente y efectividad en el último pase. Los de Fernando Santos culminaron mejor la primera parte. Tenían más el esférico, eran solventes en defensa y generaron un par a un Courtois dudoso.

Los carrileros irrumpieron poco. Les dieron escaso juego y su aportación fue minúscula. Mounier y Carrasco no fueron decisivos. Defensivamente sufrieron y en ataque llegaron ahogados. Les ganaban constantemente las espaladas en retaguardia. Eran desbordados con facilidad por unos portugueses que no finalizaban al no tener una referencia en ataque. Se notó la ausencia de Cristiano. No desde el trámite y el juego colectivo, pero si desde la intimidación y el miedo que infunde en los centrales rivales. No tiraron muchos centros laterales y remataron seguido de larga distancia.

Portugal fue superior. Se sintió más cómodo, generó más ocasiones de gol y Beto fue requerido en escasas ocasiones. Con CR7 en el once, parece que pueden aspirar a algo más en el mundial. Los diablos rojos cuentan con una generación formidable. De oro. Con futbolistas muy capaces con la pelota. Con una técnica y habilidad envidiables para cualquier equipo. Lo tienen todo para hacer una buena Copa del Mundo. El problema es la cabeza. Les sobra talento, pero les falta mentalidad ganadora y ambición. Un tipo que se la crea y tenga la personalidad suficiente para levantar en los peores momentos a este equipo y así dar… el salto de calidad definitivo.

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