A NIVEL DE CANCHA: Rusia 2018, Inauguración Limitada

Texto de José David García.

Que no se malentienda el concepto. Las limitantes del comienzo de la justa mundialista no vienen desde el evento inaugural. Uno que mostró en su máxima expresión y de una manera fantástica y hermosa, una cultura riquísima, boyante y faustosa que retrata a la perfección la calidez y el espíritu festivo ruso, y no la frialdad que se tenía como característica principal de los mismos. Que muchos quisiéramos tener la oportunidad de conocer en vivo y en directo junto con los miles y millones de personas de todo el mundo que viajaron a la justa mundialista.

La limitación de la apertura del mundial tiene que ver únicamente con la cuestión futbolística. Con los 22 jugadores que salen al terreno de juego. Con los protagonistas del balón y que emocionan a los aficionados.

Ganó el equipo menos limitado. Los rusos aprovecharon las ocasiones que por distintas llaves y fases del partido tuvieron presentes. Fueron superiores porque cuentan con futbolistas un poco más capaces con balón y porque la localía impulsó en su moral, un ímpetu endemoniado por querer empezar con el pie derecho.

Los árabes por su parte, mostraron un juego de muchas ganas, esfuerzo y valentía. Quisieron competir a través de la locura y de dinamitar todas las zonas del campo. Pocas veces mostraron paciencia para mover el balón de lado a lado y por toda la cancha. Tuvieron escasa imaginación para lastimar a unos rusos que defensivamente fueron poco exigidos y estaban bien plantados. Es un equipo que no tiene técnica, habilidad individual y capacidad de sorpresa en ninguno de sus futbolistas.

En el primer tiempo, Rusia se fue al frente dos por cero utilizando sus mejores armas: la pelota parada y la transición rápida. La altura de sus torres para competir por elevación fue fundamental. La salida de Dzagoev parecía que podía mermar de generación y creatividad a un equipo que a todas luces escasea en ese renglón. Cherysev le dio verticalidad y rapidez al asunto y en una contra, con una gran jugada individual de Denis, liquidaron a todos.

Para el segundo tiempo ante la incapacidad de los de Pizzi de generar jugadas medianamente peligrosas y que pusiera en duda el resultado del anfitrión, los rusos fueron acompañando el partido. Un cuadro apático y rancio que nunca se sintió intimidado por un rival reducido en calidad y que por ende, fue custodiando el juego.

Desesperó un poco a sus aficionados que silbaron la actitud de sus jugadores. Y en ese desconcierto y molestia, cayeron los demás goles para culminar la goleada. Luego del pasotismo y de la apatía en los primeros 20 minutos del segundo tiempo, los europeos fulminaron el encuentro con una jugada del siglo pasado y rústica: centro lateral hacia una torre de dos metros como Dzyuba.

En las postrimerías del encuentro, Cherysev y Golovin, probablemente los dos mejores futbolistas en la cancha, cerraron una goleada que le viene bien al torneo: siempre es importante que el local avance. Y a Rusia también en cuestiones clasificatorias porque cumple con el pronóstico. Cumple con la obligatoriedad del evento por ser locales y vence y golea al rival más endeble para tener a su favor la situación de diferencia de goles que en este tipo de competiciones tan cortas, es vital para conseguir puesto directo.

Rusia ganó porque fue superior. Es mejor equipo y tiene más armas con diferencia de los árabes. Es local y esa faceta de contar con la calidez de tu público siempre hace mejores a aquellos equipos que tiene limitantes de calidad aumentando el factor motivacional. Vamos a ver si les alcance para algo más.

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