A NIVEL DE CANCHA: Arcadia Futbolística Mexicana

Texto de José David García.

El escenario fue perfecto. Una situación prácticamente inesperada por todos y especialmente por nosotros los mexicanos ante las demostraciones previas del equipo mexicano que habían sido desastrosas y poco alentadoras. La selección nacional le pegó a los alemanes por la mínima y lo hizo con superioridad. México ganó porque fue mejor en todos los sentidos y facetas del juego. Tuvo gol, fue solvente en defensa y manejó de gran manera los tiempos en el medio sector a pesar de tener menor posesión que los teutones.

El primer tiempo de los aztecas fue pletórico. A pesar de no monopolizar la pelota, se jugó al ritmo que los de Osorio dictaron, y eso ya es mucho decir. Las fases de ataque de los alemanes eran inofensivas. Su tenencia de pelota era lenta y por ende predecible. Sus transiciones fueron muy centralizadas y tuvieron escasa amplitud. Misma que dependía en demasía de las subidas de los laterales. Ozil participó poco del juego y Alemania no tuvo volumen ni generación.

México jugó posiblemente su mejor partido en la historia de las copas del mundo. Con personalidad, sin temores y buen fútbol. Cerró bien los espacios e hizo válida cada posesión de balón. Rápida, fluida y precisa. No necesitaron tener faces largas de tenencia. Dinamitaron el medio campo en los momentos exactos y pusieron a parir a Kroos y Khedira que le vieron el número a Vela todo el partido.

Un artista que cuando flota la lámpara, hace maravillas. Jugó por detrás del nueve con todo la libertad del mundo he interpretó como el mejor su papel en la obra. Se movía por todo el frente del ataque y siempre tomó las mejores determinaciones con y sin la pelota. Le dio creatividad en la zona más poblada de la cancha y ahí México tuvo luz constante para lastimar a unos confundidos alemanes que no encontraban el camino.

Sin duda el mejor jugador de la cancha junto con Herrera y Lozano. Al “Chucky” no solo lo resalto por el gol, sino porque fue un futbolistas voluntarioso. Correoso y aplicado hasta donde la gasolina le dio. Interpretó perfectamente los espacios para contragolpear y siempre fue una amenaza. Herrera, fue el gran arquitecto.

Osorio dio con la tecla. El equipo fue sólido, equilibrado y constante con ese 4-2-3-1. El doble “5” en el medio le dio a México seguridad y acompañamiento. Se repartían las marcas y nunca estaban descompuestos. Layún también se dejó todo. El alma, la piel y el corazón. Un guerrero en toda la extensión de la palabra. El Chicharito hizo lo que no pudo hacer cuatro años atrás: aguantar la pelota, pivotear adecuadamente y en la mayoría de los casos, tomar la mejor determinación en los últimos metros. En otras palabras, culminar con un partido decente.

Alemania decepcionó. Tardo, rancio y sumamente pasivo. Se excedieron en los centros laterales y pocas veces llegaron a línea final. No tuvieron cambio de velocidades y se notó la falta de un futbolista muy capaz en esa faceta: Leroy Sané. Uno de los mejores jugadores en la Premier y con muchas asistencias: 15. Pueden, deben y van a mejorar. Son tipos psicológicamente muy calmos y con una mentalidad envidiable, son los campeones y saben manejar estas situaciones. Van a volver y fuerte, eso seguro.

Pero ese no es problema de México. Ganaron y no por obra de la casualidad. Fueron superiores y no contra cualquiera. Tuvieron inteligencia táctica y emocional. La calma necesaria para inclinar la balanza a su favor.

Fue como un sueño. Un premio para todos. Un bálsamo que nos indica que podemos ser ganadores. Que se puede si se trabaja con sabiduría, razonamiento e ingenio. Que el espinoso camino por el cual hemos transitado a lo largo de nuestra historia futbolística por nuestra torpeza e incapacidad en la cancha y fuera de la misma, se puede cambiar si se trabaja bien y como dios manda.

Fue nuestra arcadia futbolística. El escenario que todos hemos soñado desde tiempos inmemoriales. Que se puede competir y hasta ganar bien a aquellos contrincantes que son superiores en el papel. La imagen de un México contemporáneo ganador que a todos nos gustaría ver en otros rubros y no solo en lo deportivo. Se puede dar, pero tiempo al tiempo. Todo pinta mejor y la expectativa cambia radicalmente en un solo resultado. No hay que volvernos locos: quedan Suecia y Korea. Hay que mostrar continuidad y madurez en nuestro juego para seguir por el mismo camino: continuidad es la palabra.

Ahora, hay que ver a los que liquidaban cruelmente a Osorio. A los ex entrenadores mexicanos que en su momento, no fueron capaces de darle a México, lo que un extranjero si les dio: capacidad para vencer a una potencia.  Y que hoy en día, están rabiando en todas las cadenas deportivas nacionales. Yo por ahora, vivo y me mantengo despierto en nuestra maravillosa arcadia futbolística, solo por ahora…

Esta entrada fue publicada en A NIVEL DE CANCHA, DEPORTE SINALOENSE, DORADOS DE SINALOA, EDITORIAL DEPORTIVO, Futbol Soccer, Historia, Medios de Comunicación, Números y Estadísticas, PAMBOLERO, Temas y Deportes Diversos y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un Comentario