A NIVEL DE CANCHA: Al Más Puro Estilo de la Garra Charrúa

Texto enviado por José David García.

Arabia jugó y Uruguay ganó. Entendiendo que en el fútbol lo que termina generando trascendencia es la contundencia en las áreas, los uruguayos no pueden mostrar inferioridad y un peor juego frente a los árabes.

Fue una tristísima presentación de un equipo que le falta ritmo. No tiene cambio de velocidades, se le nota muy rígido y lento en el desplazamiento de balón y en las transiciones.

Tiene mayor talento en sus nombres pero aun así, eso no ha evitado que los de Tabárez jueguen como equipo chico. No siempre el argumento de la garra puede ser válido. No contra los árabes. No siempre puedes depender del juego rústico, de dar patadas, defender en la mayoría del tiempo con un bloque muy bajo y depender de segundas jugadas o pelota parada. O en otro caso imaginario, de la diosa fortuna.

Los de pizzi han sido muy superiores. Posesión en toda la cancha, buena circulación y rotación. Precisión y generación de ocasiones. Faltó vértigo y rapidez por los costados, pero pusieron a sufrir en buena parte del encuentro a Muslera con impactos de media distancia.

Uno espera que Uruguay tome el protagonismo por lo menos contra esta clase de rivales. Que tenga personalidad para tomar la pelota, moverla en campo rival y que pueda combinar demostrando su calidad superior.

Le falta juego. Alguien que tome el balón entre líneas y le proporcione al equipo volumen por el centro del campo para liberar espacios y enlazar más pases y tomar confianza. Lastimosamente no tiene un futbolista con esas características. Dependen del pelotazo largo para que tanto Suarez o Cavani, que son unas verdaderas gacelas, puedan resolver a base de lucha, espíritu y calidad individual.

Por momentos, les dieron un baile. Pero al final Arabia perdió gasolina, confianza y se  les nublaron las ideas. Uruguay cerró espacios y ya no necesitó hacer nada más que consumar el tiempo ante unos tímidos e inofensivos ataques árabes.

Ganaron nuevamente con un tiro de esquina y aprovechando un error brutal del portero. Siendo oportunistas. Con segundas jugadas, a los rebotes y a los tumbos. Metiendo más corazón que cabeza y más ganas que fútbol. En otras palabras más coloquiales… a lo charrúa. Y así, con su horrible juego, estarán en los octavos de final.

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