EL FANÁTICO: Irresponsables Medios Deportivos Mexicanos

DATO DEL DÍA. Los dos deportes más recurrentes en el cine norteamericano son el boxeo y el beisbol, de ambos se cuentan centenares de películas que los usan como tema principal o incluyen escenas o diálogos donde son parte importante o referente histórico o cultural, mientras en el cine europeo el deporte más común ha sido el futbol soccer; en el cine mexicano, el box y la lucha libre son dos disciplinas deportivas muy socorridas como tema.

RESPONSABLES. Sé que algunos o muchos pensarán que nada tengo que hacer comentando algo sobre futbol soccer, pues no es el tema común de esta columna, sin embargo, tengo que decir que es un deporte que sigo desde hace más de 40 años sin ser mi favorito, pero no le pierdo detalle y lo disfruto tanto como cualquier seguidor fiel, más ahora en este tiempo en el que es posible seguir ligas muy importantes de diversas latitudes.

Confieso también que me defino como Damnificado de Argentina 1978, es decir, una persona que no cree en lo absoluto que cada cuatro años llegó el momento del equipo mexicano, término que tomé del escritor regiomontano David Toscana, uno de los narradores mexicanos más notables de esta época, cuando hace tiempo lo entrevisté y por mera curiosidad le pregunté “¿Tigre o Rayado?”, a lo que me contestó el término citado.

Aclaraciones hechas, entro al tema de la responsabilidad de los medios de comunicación en la desilusión que otra vez sufre mucha gente alrededor del papel hecho por el equipo mexicano en el Mundial en curso, papel que fue de lo superlativo e histórico a lo ridículo y penoso, y que una vez más los medios, especialmente nacionales y transnacionales, han tratado de justificar y explicar echando culpas a diestra y siniestra, evadiendo la propia.

Desde hace 40 años, precisamente antes de Argentina 78, los medios mexicanos, mal llamados nacionales, se desbocan en elogios y generan día a día altísimas expectativas que la afición se cree sin pensar, no por nada cientos o miles hasta hipotecan el patrimonio familiar o personal para irse a seguir al equipo nacional pensando que serán campeones, y como siempre, regresan desilusionados, endeudados y ahora expuestos en redes sociales.

Esta vez había al parecer “argumentos”, pero terminaron siendo otra vez juicios de valor por demás subjetivos, en pocas palabras meros deseos personales e irresponsabilidades al calor de la discusión vacía y falta de todo sentido periodístico, es decir, sin objetividad y en muchos casos, sin conocimiento de la más mínima causa, sin mayor sustento que haber pisado una cancha, como se justifican montones de exfutbolistas convertidos en periodistas.

Otros ya lo hacen con cierto dolo, faltando a los principios básicos de su profesión, el periodismo, sabiendo de sobra que no es ni con mucho el equipo mexicano un candidato a ganar a los grandes, salvo un golpe de suerte  o una esporádica gran actuación, como fue esta vez ante Alemania, lo que en esta ocasión permitió a esos irresponsables irse de bruces en elogios desmedidos, hacer cuentas anticipadas y ahora culpar de todo a Neymar.

Es hora que nuestros medios sean más responsables, comenzando por poner filtro y alto a tantos seudoperiodistas que jugaron futbol y ahora cobran bien simplemente hablando sandeces, a la vez que los periodistas estudiados o empíricos se ajusten a las normas elementales de la profesión, lo que haría que informaran y no solo especularan, y por último y no menos importante, dejaran de hacer caso a las cursis tonterías de los jugadores.

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