A NIVEL DE CANCHA: Su Majestad No Estará en Toronto

Texto Enviado por José David García.

El tenista suizo Roger Federer no competirá en el masters 1000 de Toronto que arrancará el próximo 4 de agosto del presente año. Básicamente dicha decisión tomó su auge ante la conclusión de su “majestad”  de aligerar su calendario y poder dosificarse físicamente y ahorrar energías rumbo a otros torneos como el US Open que comienza el 27 de agosto, según ha confirmado la organización del torneo.

Esta determinación deja en evidencia la madurez, inteligencia y capacidad de raciocinio de Federer. Entiende que su plenitud física pasó a mejores años y que si quiere competir, dentro de lo cabe, de forma digna los torneos de mayor prestigio, debe mantener una línea ejemplar en cuanto al cuidado de su cuerpo y descansar el tiempo que sea necesario. El cuerpo humano, con el paso de los años, responde de forma diferente y paulatina al cansancio, y el tiempo de recuperación, entre más mayor se es, es más lento y tardado. Y Roger lo ha entendido a la perfección. Aun si eso significa sacrificar posición en el ranking de la ATP.

Dentro de su exitosa y dilatada carrera, Federer nunca se distinguió y se ha distinguido por ser un tenista muy físico. Nunca le ha gustado acortar la cancha corriendo hacia adelante para atacar la red y poder rematar. Su elasticidad para abarcar zonas laterales no ha sido uno de sus fuertes y prefiere resguardarse en el fondo del terreno. Jugando con su rival. Moviéndolo, cambiándole las velocidades y la dirección de la pelota marcando el ritmo del juego. Factores que enarbolan su gran técnica de golpeo. Denotando su elegancia, sus movimientos gráciles, elegantes y suaves de bailarín de ballet. Tan reconfortantes y satisfactorios para el público como peligrosos e intimidantes para sus rivales.

A pesar que hay superficies que le vienen mejor, “The Swiss Master”, reconocido por sus propios compañeros de profesión, tiene y ha mantenido una gran capacidad para adaptarse a las condiciones que un partido le pueda proponer; ya sea por el rival, la superficie, condiciones climáticas, la dirección en la que corre el viento o cualquier otro factor externo que le pueda complicar y no lo tenga como una especial costumbre de práctica.

Su saque y volea inicial le ha otorgado situaciones muy ventajosas a lo largo de los partidos. Potente, rápida y contundente. Ha sido tan solvente que le permite dosificarse y descansar dentro de un mismo juego y desfondar a su rival. Terminando el partido en pocos sets y horas de juego para llegar a su siguiente escollo lo más completo posible en el plano atlético.

Probablemente ese factor sea una buena justificación del porque el sudafricano Kevin Anderson lo eliminó en una etapa prematura como los cuartos de final de Wimbledon. Tomando en cuenta que este año en la superficie de césped la organización colocó mayor arena, genera que la pelota bote poco y pierda velocidad, provocando una exigencia mayor en la reacción física en los desplazamientos a máxima velocidad, cosa que en la actualidad le cuesta en demasía al suizo. Un resultado que puede para muchos anunciar su descenso definitivo. No es algo nuevo para él. El anuncio de su declive por sus limitantes físicos marcados por la edad ha tenido una vigencia de algunos años para la fecha. Pero Federer los ha acallado con buenas participaciones y resultados dentro de la superficie.

También hay otro punto que no se ha considerado del todo. Su revés nunca ha sido lo suficientemente sólido. Los realiza a una sola mano y eso le quita velocidad y fuerza a sus envíos, haciéndolos muy planos. Demasiado rectos, a media altura y con una rapidez muy perceptible para un tenista promedio. Déficit que ha podido sustituir con su gran y extraordinaria volea de derecha. Aunque no cabe duda que la cuestión de los años pasa factura a cualquiera independientemente de la jerarquía que se tenga como deportista en cualquier disciplina, y Federer no es la excepción a esos limitantes de la edad y el tiempo.

El año pasado, Roger Federer fue finalista ante el alemán Alexander Zverev del masters 1000 en Toronto. En total, han sido seis las finales que ha disputado el suizo en este certamen. Ganó las dos primeras (2004 y 2006), pero ha perdido el resto (2007, 2010, 2014 y 2017).

Mientras se disputa el torneo – del 4 al 12 de Agosto – el suizo cumplirá 37 años el 8 del mismo mes. Este año, ha ganado en Stuttgart, Rotterdam y el Abierto de Australia. En Wimbledon llegó a cuartos de final, pero en Roland Garros también declinó participar. Los que sí estarán en Toronto serán Rafa Nadal, Novak Djokovic y el resto del ‘Top 20’ de la ATP. El español, actual número 1, ha sido tres veces campeón (2005, 2008 y 2013), mientras que el serbio, recientemente que ha ganado en Wimbledon, ha conquistado dicho certamen cuatro veces (2007, 2011, 2012 y 2016).

No cabe duda que la competición lo extrañará. Siempre es triste y deprimente cuando alguien del talento y capacidad de Federer está ausente ya que el certamen propio pierde brillo ante la falta de una estrella que le otorga estatus y renombre al mismo. Además se obtienen buenas ganancias económicas por la venta de boletaje y derechos de transmisión con su presencia. Sea como sea, esto demuestra la disposición del suizo por seguir demostrando que tiene cuerda para rato en un nivel de exigencia tan alto como el legado de su leyenda… y, mientras siga haciéndonos disfrutar con su rendimiento excelso, que se cuide todo lo que quiera y pueda, para seguir disfrutando de sus exhibiciones, que, gane o pierda, son una verdadera maravilla de buen tenis, aunque ahora sean, en menor cantidad.

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