A NIVEL DE CANCHA: El Tema No Es Quién Venga, Sino Quiénes Se Irán

Texto enviado por José David García

Juan Carlos Osorio ya es historia. Y por estos días el debate pasa por quien debería ser el sucesor del técnico colombiano. Hay para todos gustos y sabores: “Tuca” Ferreti, Miguel Herrera, Almeyda, Villas Boas y hasta los nombres propios del “Tata” Martino y  del holandés Phillip Cocu forman parte de esa lista.

Pero hay un problema mayor, que supera al nombramiento del nuevo entrenador. Y tiene que ver con el plantel. ¿Qué pasará con los jugadores que disputaron el mundial de Rusia 2018? Muchos de ellos quemaron su último turno al bate y han cumplido un ciclo. Si la idea es seguir dándole el protagonismo a los mismos, a los de las cosas chingonas, a los que ponen condiciones para ir a la selección, a los que no les gusta hablar con la prensa, a los que han aplaudido que entrenadores pasados hayan agredido a periodistas, se seguirán cometiendo los mismos errores de siempre.

Este equipo necesita una renovación profunda. Como dije anteriormente, varios de estos futbolistas ya han cumplido un ciclo y es momento que dejen su espacio para los que vienen pujando desde atrás. Sinceramente, el tiempo en la selección de los Hernández, los velas, los Giovanni, Layún y el propio Rafa Márquez, que tendría que haber estado fuera desde antes, llegó a su fin. Se tiene que terminar la adoración eterna por las vacas sagradas del vestuario.

¿Cuándo se tuvo que terminar este idilio y defensa ultranza de los entrenadores y directivos hacia esta generación de futbolistas? Desde el 7-0 contra Chile en la Copa América Centenario. Porque en un escenario de máxima exigencia y adversidad, estos jugadores se abandonaron. Demostraron muy poca personalidad, alma, espíritu, amor propio y respeto a la camiseta. Pero ya con un proceso iniciado y con el Hexagonal final en puertas, todos se tomaron de las manos buscando encaminar el barco en Concacaf y salvar el negocio.

Por eso se llegó al mundial como se llegó: sin una idea de juego, con los altibajos de toda la vida y una capacidad muy pobre para responder ante la adversidad cuando el juego no era favorable. Todo por entrenadores que no tuvieron los pantalones de sacar a aquellos futbolistas que no tenían los argumentos previos para formar parte del seleccionado.

Solamente el paso del tiempo nos está dando la gran oportunidad que los timoratos directivos y técnicos no aprovecharon en su momento. Oribe peralta ya dijo adiós a la selección después de que México fuera eliminado por Brasil en octavos de final. Es momento que vela, Guardado, Giovanni, Hernández, Layún y compañía den un paso al costado y se vean nuevas caras. Que tengan más hambre e ilusión de sobresalir que futbolistas acomodados que sabían que viviendo en Europa, les daba para ser titulares en la selección.

El papel del entrenador es importante, sin duda. Es el que marca las bases y los cimientos de las formas por las cuales se va a manejar el proyecto deportivo y la cuestión cancha. Pero solo es eso: las bases. Al final del día los que ejecutan son los futbolistas. Y si el técnico no cuenta con el recurso humano necesario para hacer factible su idea de juego, aunque se contrate a Guardiola, México aspirará a muy poco.

Aparentemente de entrada no hay mucho por dónde agarrarse. Pero aunque sea escaso el material joven destacado, mejor temprano que tarde para que se empiecen a utilizar y tengan ese roce internacional para alcanzar la madurez definitiva.

Es momento que Lozano, Laínez, Gutiérrez, Pizarro y los que vayan saliendo, comiencen a dar señales que pueden formar parte de la selección y que pueden ser importantes para la evolución del fútbol mexicano… o, como en el caso del “Chucky”, que mantenga el nivel y siga creciendo. Los que se vayan sumando en el camino ayudaran a la conjunción colectiva. Los de experiencia que todavía pueden llegar a Qatar o a la sede que se termine escogiendo rumbo a 2022 deberán aportar experiencia y arropar a los más jóvenes. Será tarea de Herrera, Moreno, Ochoa y Jiménez.

Comienza un nuevo ciclo. Y en ese comienzo, el entrenador es importante, pero lo es aún más la materia prima con la que cuente. A día de hoy no hay muchos. La liga debe empezar hacer un buen semillero para que más caras jóvenes muestren su talento y sus hechuras para descubrir hasta donde pueden llegar y desde que posiciones pueden aportar. No se ven a la vista. Hay que buscarlos. Aunque dicha búsqueda no será para nada fácil.

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