EL FANÁTICO: Los Nuevos “Chicos Cardíacos” y Otros Destellos en la NFL

DATO DEL DÍA. Nunca en la historia de las Ligas Mayores dos divisiones tuvieron que decidirse con un juego extra luego de un rol regular de 162 encuentros para cada equipo, tal como sucedió ayer en la Liga Nacional, cuando Milwaukee derrotó a Chicago para llevarse el título del sector Central y más tarde hizo lo mismo Dodgers ante Colorado por el Oeste.

INFARTABLES. Definitivamente uno de los peores martirios del mundo del deporte moderno es ser fanático del equipo de Cleveland de la NFL, que apenas ganó 4 juegos contra 44 derrotas en las últimas tres campañas, solo uno en dos años y ninguno en el ciclo pasado de la liga, porque si bien en esta temporada las cosas son visiblemente de otra manera, siguen sufriendo y ahora están 1-2-1 y no 4-0 como debería ser con justicia.

A fines de los años 80 ese equipo, fundado por Paul Brown (un legendario entrenador que luego crearía la franquicia de Cincinnati), por cuyo apellido lleva su sobrenombre mal traducido como Cafés, porque al ser nombre propio no admite la traducción, fue un contendiente en la Conferencia Americana bajo el mando de Sam Rutigliano y con el memorable Brian Sipe como quarterback, equipo que jugaba en el viejo Estadio Municipal.

Llegaron tres veces a la final de la Conferencia Americana y en todas pierden con Denver, dos con ofensivas históricas que tienen nombre y fecha de conmemoración, pero aun así aquel Cleveland levantó pasiones y el grupo fue conocido como The Carciad Kids (Los Chicos Cardiacos), por su manera dramática de ganar a última hora; y ya parecen resucitados, por ahora han perdido dos que pudieron ganar con facilidad y empataron uno que también debieron ganar.

Cleveland tuvo, desde su regreso a la liga en 1999 (la franquicia anterior es ahora la de Baltimore desde 1996), 30 quarterbacks, muchos de ellos elegidos en primera ronda o selección del Draft, pero es ahora que parece que encontraron la piedra filosofal con Baker Mayfield, trofeo Heisman 2017 con Oklahoma; el domingo comandó una ofensiva como hace años no veía Cleveland y, aunque es incipiente, ya está provocando juegos de infarto.

OTROS DESTELLOS. La cuarta semana de la NFL igual dejó otras cosas, como la actuación de Ezekiel Elliott para Dallas, que tuvo 240 yardas totales ante Detroit, 152 por acarreo y 88 por recepción, su mejor marca de yardas totales en un partido en su aún joven pero destacada carrera; el equipo de la Estrella Solitaria no tendrá una gran temporada, ha comenzado dando traspiés, pero su bastión, si no hay lesiones, será seguro siempre Elliott.

Convencido estoy que dos de los mejores quarterbacks de la historia viven sus últimas aventuras: Tom Brady y Drew Brees, que muestran los estragos de la edad aunque su calidad es tan alta que bien podrían durar un par de campañas más jugando a tope, pero Brees la semana que viene hará historia, necesita apenas 201 yardas por pase para ser el mejor de todos los tiempos en ese rubro por arriba de Peyton Manning (71 mil 940) y hay que verlo.

Mitchell Trubisky, quarterback de los Osos, estuvo cerca de sumarse a leyendas como Y.A. Title, Joe Kapp, Drew Brees, Payton Manning, Sid Luckman y Goerge Blanda, que tuvieron un juego con 7 pases de anotación, pero con los 6 que logró el domingo ante Tampa, se unió a algunos como Daryle Lamonica, Sammy Baugh, Len Dawson y Brett Favre. Gracias.

Esta entrada fue publicada en Beisbol, Columna EL FANÁTICO, EDITORIAL DEPORTIVO, Futbol Americano, Historia, QUARTERBACK, Temas y Deportes Diversos y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un Comentario