EL FANÁTICO: Un Ridículo del Tamaño del Estadio Azteca

DATO DEL DÍA. Nolan Ryan lanzó seis juegos completos en la temporada de 1989 con los Texas Rangers, cuando contaba con 42 años de edad; Clayton Kershaw en la campaña de 2014, con 26 años entonces, ganó el Cy Young, fue el Más Valioso de la Liga Nacional y encabezó a las Ligas Mayores en juegos completos, con un total de seis.

NEGLIGENCIA. Dos equipos con marca de 9-1 chocando entre sí en lunes en la noche, en la semana 11 de temporada regular, en lo que podría ser, además del partido más espectacular de la campaña, un previo de una muy posible confrontación en el próximo Super Tazón, con dos quarterbacks que podrían ser las joyas de la próxima generación cuando se vayan Brady y Brees, es una gema demasiado valiosa para dejarla a su suerte.

Por eso la NFL prefirió cancelar el juego entre Rams y Chiefs, programado para el lunes próximo en el Estadio Azteca, y llevárselo al Coliseo de Los Ángeles, casa de los primeros, donde originalmente se debió programar el encuentro, lugar donde tienen toda la logística para en un par de días o hasta horas, tener todo listo para que se realice sin problema.

El argumento, más que válido, es el pésimo estado de la cancha del Estadio Azteca, situación producto, desde mi punto de vista, de la irresponsabilidad de la administración del inmueble y más específicamente Televisa, que quizá pecó de soberbia y confianza, creyendo primero que las cosas estarían óptimas en el momento justo y, en su defecto, la NFL no tendría los pantalones para quitarles el evento a última hora, pero pagaron caro.

La televisora se quiso lavar las manos con un comunicado en el que culpaba del mal estado de la cancha a las lluvias “atípicas” ocurridas en la CDMX, sin embargo no fue tal cosa sino dos factores bien claros: primero el cambio de tipo de césped del estadio y luego el exceso de actividades previas al juego de NFL, entre las que se cuentan tres conciertos y dos juegos de futbol en menos de 20 días, lo que terminó por desgraciar lo que ya estaba mal.

Al final Televisa, y en buena medida el país, terminaron haciendo el ridículo, cuando después de muchos esfuerzos de muchos, parecía destino seguro nuestro suelo para eventos internacionales, dejando cada uno considerable derrama económica, y las consecuencias serán quizá varias, pues de entrada la NFL tiene firmados dos juegos más en los próximos dos años, pero puede cancelarlos, y otros organismos pensarán mejor antes de venir aquí.

Algunos aficionados preguntaban en redes sociales por qué no se cambiaba a otro estadio en México o en la misma CDMX, pero no es sencillo, la NFL es una liga cuya logística es muy detallada, no es sencillo llevarse un evento de un sitio a otro e improvisar, cuando se hace es porque el lugar sustituto tiene no solo la infraestructura, sino la logística y la puede activar de inmediato, algo que a muchos mexicanos les suena exagerado e incomprensible.

Lo que igual que las excusas de Televisa, fueron muy patéticas las notas de algunos medios, que argumentaban que si se jugaba muchas veces en nevadas impresionantes, por qué no en el vetusto e incómodo Estadio Azteca, crítica fundada en la ignorancia total, pues una cosa es el clima que se presenta en el juego y otra el estado previo de la cancha, pero cuando los complejos históricos de víctima eterna se activan, se inflama el patrioterismo más ridículo.

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