EL FANÁTICO: ¿Por Qué No Es Mejor Producto la LMP?

DATO DEL DÍA: En las Ligas Mayores de Beisbol se han seguido suspendiendo juegos cada semana por contagios de Covid 19 o sospechas. Esta semana tocó el turno a una doble jornada que tendrían los Detroit Tigers y los Saint Louis Cardinals, equipo este último que ha tenido congios en fechas recientes. El equipo con más contagios ha sido el de los Marlins, con más de 10 jugadores. Si los contagios se descontrolan, el Comisionado tiene la autoridad de suspender definitivamente la competencia.

ERRORES DE CÁLCULO. La NBA está trabajando en una burbuja muy hermética en Orlando. La NHL igual en dos sedes. Las Ligas Mayores juegan sin público un calendario corto y un equipo no podrá usar su casa en toda la campaña, pase lo que pase. La MLS sigue encapsulada y el futbol mexicano, a regañadientes, juega sin público. El boxeo se ha reanudado pero sin gente en directo, lo mismo las cuestionables artes marciales mixtas.

La Fórmula 1, NASCAR, los dos Mundiales de Motos, las próximas 24 Horas de LeMans y la edición del 23 de Agosto de las 500 Millas de Indianapolis, se corren y correrán con gradas desiertas. Las ligas de futbol de Inglaterra, España e Italia, además de las Copas Europeas, incluyendo la Champions, se concluyeron y están en proceso sin testigos directos.

No hubo beisbol mexicano en verano, no cerró el campeonato anterior de la Liga MX, en Holanda se cortó de tajo su Primera División, lo mismo Francia, las Ligas Menores de beisbol en Estados Unidos este año no se jugaron, ni el Final Four del basquetbol colegial, lo mismo los grandes eventos del Tennis, incluyendo Wimbledon, del Ciclismo y muchos otros deportes. Y para muestra más patente de que el problema es grave, no hubo Juegos Olímpicos y se duda que sean posibles en 2021. Y es posible que no haya futbol americano colegial en Estados Unidos.

Pero a pesar de todo, las Liga Mexicana del Pacífico no cede y anuncia la temporada 2020 con gente en las gradas, quizá con público reducido, quizá con muchas restricciones de ingreso y movilidad en los escenarios, pero ceder parece que no está entre las posibilidades ni por asomo. Y luego surgen las críticas a favor y en contra de todo tipo, casi todas pasionales y algunas hasta iracundas en ambos sentidos. Irresponsabilidad, contubernio, complicidad, avaricia, valemadrismo, justicia, tradición, miedo y similares, son las palabras más recurrentes usadas como argumentos.

Y surgen varias preguntas de inmediato: ¿Es justo el riesgo para los jugadores y coaches? ¿De qué van a vivir si no hay temporada? ¿Podrá el público comportarse sin riesgos? ¿Cómo se controlará la salud de los que trabajen en los estadios? Y muchas, muchas más. Ninguna con respuesta que sea y sirva de consuelo al aficionado y menos al empresario dueño de equipo, pasando por muchos otros involucrados en la liga. En resumen todos quieren liga, pero la realidad de la pandemia nos dice, por lógica elemental, lo contrario.

La diferencia entre las ligas y eventos citados al inicio y la LMP, es básica: La Televisión. Los primeros dependen de los contratos de TV casi al cien por ciento, ese ingreso les asegura casi la totalidad de sus requerimientos para operar, incluyendo salarios y hasta buena parte de las utilidades estimadas en cada ciclo. ¿Pero por qué la liga invernal de beisbol no? Porque han fallado en dos cosas elementales por años, en su afán de dinero rápido, sin pensar en contingencias como la que vivimos.

Siempre han presumido de tener la mejor liga del beisbol del país, lo que está fuera de discusión si consideramos la criba natural que se da del verano al invierno, a partir de la reducción de equipos casi a la mitad y la disponibilidad de prospectos y veteranos relacionados con las Ligas Mayores, que en invierno no tienen trabajo ni a donde ir.

Pero el error ha sido, desde mi opinión, exacerbar el carácter regional de la liga, lo que hace excluyente al producto ante los ojos del resto del mercado nacional, a pesar de que en fecha reciente se anexaron dos equipos, no faltos de amplia tradición en sus sedes, de dos de las tres ciudades más grandes e importantes del país. Y digo esto a pesar de que a partir de este 2020 toda la liga pasará a todo el país y otras naciones por Sky, lo que debe ser visto como una oportunidad de limpiarse el estigma de asunto regional, aunque las inercias de algunos esto les causa graves problemas.

La otra situación que limita las posibilidades de la liga de ser un producto altamente mediático es que los dueños mudaron el negocio del campo de juego a las gradas, es decir, ya el juego es lo de menos, lo que importa es estar en las gradas y haciendo las tres cosas que eso otorga en cada sede: estatus social, socialización y consumo en exceso de bebidas alcohólicas, a veces con comida.

Y no es secreto, los verdaderos aficionados van a ver el juego pero son los menos, la otra gran parte va a estar, consumir y ser parte de lo que es de moda y da nivel en un momento determinado. Por eso el espectáculo está en las gradas y las atracciones aledañas al campo, no en el juego mismo.

Por eso la LMP no es producto, todavía, atractivo para la gente fuera de las sedes de equipos y a veces ni siquiera en sus propias ciudades, y mientras no reconsideren el modelo de negocios en la liga, será difícil que superen esta temporada y muchas contingencias de otras naturalezas en el futuro, como la equidad financiera, que en otras ligas ha sido el pilar de su éxito, y no la asistencia a los estadios únicamente.

¿Qué pasará? Creo que las autoridades estatales y locales se doblegarán, como es costumbre, antes las exigencias de los dueños de equipos, que argumentarán todo menos su afán de seguir ganando dinero en efectivo. Y si hay tragedias, siempre habrá a quien echarle la culpa.

El Fanático: La (In)Corrección Política en el Deporte

DATO DEL DÍA: Evander Holyfield intentó jugar futbol americano antes de entrar al boxeo, pero nunca pudo tener calidad suficiente para que su entrenador de High School lo mandara al campo muy seguido. Eso lo decepcionó y probó suerte en el boxeo, donde en una de sus primeras peleas sufrió una paliza, lo que hizo que anunciara que no regresaría al deporte, pero su madre lo obligó a no derrotarse, le explicó que era un aprendizaje de vida necesario para poder hacer algo con la vida. Llegó a ser uno de los más importantes campeones mundiales de peso completo de la historia del boxeo.

(IN)CÓMODA CORRECCIÓN. Desde hace al menos dos décadas, los grupos nativos norteamericanos han manifestado su descontento por el uso de ciertos iconos y nombres relativos a sus culturas ancestrales por parte de equipos deportivos, tanto profesionales como escolares, en este caso desde universitarios hasta de preparatorias. Y el deslinde siempre ha sido a partir del mismo argumento: no es con ánimo peyorativo ni algo parecido, sino un simple referente geográfico, histórico y cultural que busca identificar a la institución con un público específico.

Y hasta ahora había funcionado, pero con la ola que se levantó por la muerte de George Floyd, que básicamente primero despertó a la comunidad afroamericana (y se supone debió mover a otras, como la latina y orientas, aunque esto no se vio), la corrección política se ha desatado en serio y por ahora sus baterías se han enfilado hacia el deporte.

Y específicamente contra el equipo de Washington en la NFL primero y luego contra el de Cleveland en el beisbol de Ligas Mayores, es decir, Pieles Rojas o Redskins e Indios o Indians, respectivamente. Y van en serio, sobre todo contra el primero, que ya comenzó un proceso de estudio de nuevos nombre y todo el proceso legal correspondiente.

Ahora bien, si a eso vamos, todo o casi todo debería cambiar en cuanto a motes o sobrenombre en el deporte profesional estadounidense y más allá. Y para muestra, veamos estos simples ejemplos:

Yankees: No creo que haya otro nombre más ofensivo para cualquier país o cultura que haya sido invadida, intervenida o manoseada por los estadounidenses en el siglo XX.

Mets: Es una descortesía monumental celebrar al habitante de las zonas urbanas y por ende menospreciar al que vive en el campo. ¿Acaso no es el campo el origen de los alimentos?

Orioles, Osos y Cardenales: Los animales no deben ser explotados por el ser humano para su beneficio sin proveerlos de algún beneficio, dirán los animalistas, por consecuencia hay que liberara a los pájaros, plantígrados y demás miembros de la fauna.

Padres y Santos: No creo que la santa iglesia católica merezca tan monumental falta de respeto, lo menos que pueden hacer es celebrar misa luego de cada partido y entonces luego dejar salir a la gente previo pago de la limosna.

Y sin nos acercamos a lo nuestro, nada más en la Liga Mexicana del Pacífico se tendría que cambiar el nombre de los equipos de Mayos, Yaquis, Naranjeros, Tomateros, Charros, Algodoneros, Águilas, Cañeros y Venados, porque cada uno usa, menosprecia, explota o lo que sea, la denominación de un grupo de trabajadores del campo, una etnia indígena ancestral y un animalito. Faltaba más, vamos a hacer del deporte un mundo correcto.

Y obvio, el futbol mexicano no deber ser menos, porque eso de que los del América son los cremas o millonarios, es discriminatorio, igual que decir que las Chivas son el equipo más popular del país, ¿que acaso las maría magdalenas del Cruz Azul no son compatriotas? Y que alguien me explique por qué no les dan regalías por el uso del nombre a los Potros, los Tigres, los Durados y los Delfines, los equipos Atlante, Universidad Autónoma de Nuevo León, Sinaloa y Mazatlán. Si vamos a componer el mundo, comencemos por donde más importa. Gracias.