EL Fanático: Inicia Temporada la NFL, Entre Protestas Civiles y Una Pandemia Sin Control

DATO DEL DÍA: Phil Foden y Mason Greenwood, de 20 y 18 años, fueron dados de baja de la Selección Inglesa de Futbol, luego de hacerse público que rompieron el aislamiento del equipo en un hotel en Islandia, donde habían derrotado al equipo local por 1-0 en el inicio de la UEFA Nations League; la falta consistió en permitir entrar a sus habitaciones a dos mujeres, lo que estaba prohibido, ya que el aislamiento era para poder viajar sin problemas a Dinamarca para otro juego del torneo citado a media semana. Y a diferencia de México, nadie salió a defender a los infractores y menos a fustigar al periodista que los exhibió.

TEMPORADA EXTRAÑA DE ORIGEN. En unas horas comenzará, con el juego de Texans ante Chiefs en Kansas, para celebrar a los campeones del Super Bowl más reciente, la nueva temporada de la NFL, una temporada atípica desde hace meses aunque aún no ha comenzado oficialmente y no hubo un solo partido de pretemporada, algo que pocos pensaron que podría pasar hace unos meses, cuando la pandemia que nos aqueja parecía una sombra lejana para buena parte el mundo.

Todas las ligas profesionales del mundo se vieron afectadas de inmediato apenas se declaró la propagación del virus mortal en Europa y América, la mayor parte pararon de inmediato y pasaron meses antes de que se reactivaran a medias, pues a pesar de estar ya activas, lo hacen sin público y las diferencias se notan en muchos sentidos. La NFL no se preocupó mucho, septiembre se veía lejano al inicio de marzo y además se confiaba en que las cosas no se salieran de control y menos en Estados Unidos.

Pero pasó lo imposible y ese país ha puesto la tercer parte de los muertos en todo el planeta y sigue aportando por desgracia, ante la ineptitud de su presidente, que prioriza su reelección por arriba de las vidas y los derechos elementales de sus compatriotas que juró ayudar con todas su fuerzas. Y la NFL está por comenzar en medio de problemas sociales graves como pocas veces se han visto en décadas, desde económicos hasta de derechos civiles, y con el rebrote de la pandemia a tope.

En lo deportivo hay muchas cosas que pueden ser notables y atractivas, como la posibilidad de que Kansas City repita el campeonato, la nueva etapa que vivirán los Patriots ya sin Tom Brady y con Cam Newton en los controles ofensivos y, por supuesto, el nuevo Tom Brady con piel de Bucanero, entre muchos otros temas y especulaciones. Posibles juegos sin público, lo que será realmente extraño e histórico, otros con límite de personas, y muchas, muchas protestas cuando el himno norteamericano suene, en el campo y en las gradas.

Mañana jueves Houston estará en Kansas City y el domingo se jugarán 13 duelos, destacando Seattle-Atlanta, Chicago-Detroit, Green Bay-Minnesota, Miami-New England y Cleveland-Baltimore, todos por la mañana. Y desde las 2 de la tarde (3 PM Centro de Méxco) todos valen la pena: Chargers-Bengals, New England-New Orleans y Arizona-San Francisco; por la noche, Dallas visitará a los Rams. Y el lunes cierra la primera semana con doble jornada desde las 5 pm: Steelers-Giants y Tennessee-Denver. El ayuno ha terminado.

A NIVEL DE CANCHA: Evolución, No Revolución…Tranquilidad

El Barcelona está en una constante metamorfosis. Si bien tiene un estilo definido e impuesto desde hace rato, los tiempos han cambiado y el club tiene que adaptarse a ellos. Ya lo venía anunciado Piqué durante la semana previa a la Supercopa de España contra el Sevilla. Su afirmación, es la confirmación más clara de que nadie se puede aferrar a ciertas ideas preconcebidas si no se tienen los medios para ponerlas en práctica: el ADN Barça está muy bien, siempre y cuando se tengan a los futbolistas idóneos para llevarlo a cabo.

Hoy, no es que el Barcelona no tenga a buenos jugadores en su plantilla. Al contrario, son muy capaces y muchos de ellos son los mejores del mundo en su puesto. El tema es que no todos tienen ciertas características específicas como sus antecesores para poder llevar ese estilo de juego a su máxima expresión.

Piqué lo sabe. Y entiende, desde la madurez que solo otorgan los años, que aferrarse a unas limitadas fórmulas, por más conocidas y queridas desde el convencimiento colectivo propio de un grupo de individuos con una fe firme en ellas, no llevará a nada fructífero si no se tienen a los interpretes adecuados.

“Nos tenemos que adaptar”, fueron las palabras del central catalán en la conferencia de prensa. Una señal muy clara de que, si los blaugranas quieren seguir compitiendo y ganando títulos a corto plazo, hay que conformarse con lo que hay y trabajar en base a ello.

El Barcelona está sufriendo una evolución. Eso es innegable. La temporada pasada fue una muestra de ello. Con Valverde en el banquillo, el conjunto culé perdió tenencia, juego combinativo y traslación de pelota a varios toques. Se volvió un equipo más directo y con un poder de síntesis importante. Ya no eran necesarios tantos pases previos para llegar a zona de definición y habilitar a los delanteros.

Dejó de ser aquel equipo de mediocampistas que podían monopolizar el balón por largos periodos de tiempo definiendo el ritmo de juego. Sin presión, con mucha calma y parsimonia. Ahora se ha convertido en un equipo de delanteros que tienen la capacidad, desde la lucha y el talento individual, de definir la historia con un zarpazo mortífero. Suarez y Messi han jugado un papel preponderante en esta faceta.

Evidentemente el cambio en la manera de jugar tiene mucho que ver con el entrenador. Valverde siempre se ha caracterizado por ser un técnico que prioriza el orden, un juego más estructural y el esfuerzo de varias voluntades para mantener un sistema con una buena protección en retaguardia.

Y así ganó la liga y la copa el año pasado: solidez defensiva, contundencia en las áreas y capacidad de modificar sobre la marcha en momentos de adversidad. Sacó mayor provecho de los futbolistas secundarios y en una fase de temporada poco definitoria, rotó un poco más a diferencia de cursos pasados.

Pues la misma papeleta se vio en la Supercopa contra el Sevilla. El Barcelona no jugó bien, pero, desde la personalidad y de las individualidades, levantó un partido gris y complicado frente a un voluntarioso y atrevido Sevilla que le cortó los circuitos a un Barça que no pudo desatascar el encuentro hasta que en una jugada fortuita, apareció Piqué y empató el juego.

Después ambos tuvieron sus ocasiones y el Barcelona, en ese golpe a golpe constante, pegó primero con un golazo de Dembelé que parece que este año, si lo respetan las lesiones, será tomado más en cuenta por el entrenador. Y se quedó con el encuentro. Uno que convirtió a Messi en el futbolista más ganador en la historia del conjunto culé con 33 títulos.

La temporada apenas comienza. En el Barcelona saben que los Xavi e Iniesta no salen todos los días ni aparecen debajo de las piedras. Y aunque en la masía se trabaja constantemente en un estilo y se hace hincapié especial en ciertas cuestiones colectivas e individuales, todo depende del talento y la capacidad de evolución diaria de cada jugador. El proceso es lento y mientras tanto, el Barcelona necesita nutrirse de buenos jugadores foráneos para seguir mostrando una cara agradable en el tiempo más inmediato.

Han fichado y vendido bien. Se deslindaron de jugadores que en varias temporadas no dieron el nivel y tenían un papel muy residual en la plantilla. No mejoraban lo que ya había y no permitían que lo que había, descansara y tuviera un tiempo de recuperación adecuado. Es decir, que el equipo de gala o el titular, no pudo llegar con más fondo físico a partidos trascendentales. El desastre de Roma es el mejor ejemplo.

La llegada de Vidal al plantel responde a esa necesidad. No es un futbolistas con el perfil del modus operandi dentro del campo del conjunto catalán, pero ofrece otras virtudes que en todos los equipos son necesarias para tener un equilibrio. Pasión, lucha, pierna fuerte, poder de intimidación físico, dinámico, garra, facilidad para llegar a zona de remate en el área entre otras virtudes. La problemática con el futbolista andino es que es un jugador propenso a lesionarse y eso no le ha ayudado a mostrar su mejor versión en los últimos tiempos.

Su fichaje sin duda responde a una oportunidad inmejorable de mercado – solo costó 20 millones de euros – ofrece variantes tácticas, es un jugador que por condiciones es del agrado de Valverde y es antimadrid. Que para cómo se maneja la prensa en España, no es un tema menor por más que en su presentación lo negara.

El Barcelona se está reinventando. Necesitan seguir ganado y estas medidas en el cambio en la política de fichajes responden a esa necesidad de triunfos como el del domingo. El juego puede y va mejorar. No es una revolución, es una evolución. No es para volverse locos tampoco. Y el mensaje que manda Piqué, es el mejor… tranquilidad.