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A Nivel de Cancha: Un 2016 de Cenicienta (Especialmente en la Premier Inglesa)

Texto enviado por José David García.

El 2016 ha llegado a su fin y con ello, el comienzo de un 2017 del que espero este lleno de sorpresas, buenas impresiones y acontecimientos que nos hagan vibrar, soñar y creer que todavía el deporte no están predecible como hemos pr esenciado por lo menos en la última década, y que ha hecho del fútbol un juego aburrido, monótono, soporífero y hasta hastiado por lo fácil que es saber, desde el amanecer de los años, quienes pelearan por llevarse los títulos, la gloria y el reconocimiento generalizado de una sociedad que ama profundamente este deporte.

Por fortuna el 2016 ha sido todo menos predecible y donde la lógica ha abandonado por completo a un año lleno de milagros, campanadas y hazañas que han refrescado el juego, y donde se ha demostrado que en ocasiones solo falta un poco de motivación, trabajo en equipo y la esperanza de creer que los sueños se pueden materializar en hechos consumados que nadie podría haber imaginado.

Inglaterra fue testigo de una de las mayores hazañas que se han visto en la historia del futbol mundial, al presenciar como un equipo tan modesto y con muy bajas expectativas como la de salvarse del descenso, pudo proclamares campeón de la liga más poderosa del mundo; el Leicester City. Sin contar con figuras en su plantilla y con un entrenador que venía de ser destituido como seleccionador de Grecia, el italiano Claudio Ranieri, “The Foxes” demostraron que con trabajo, convencimiento, convicción y una ideología incansable del esfuerzo en equipo, podían competir y superar a los poderosos y aquellos que creen que tienen el fútbol en sus manos, solo porque cuentan con un bolsillo más gordo que los demás.

Al ver las atajadas de Schmeichel, las recuperaciones incansables de Kanté por todo el campo, la clase y la mágica zurda de Mahrez, los goles de Vardy, y los llantos incontenibles de los aficionados del Leicester al ver por primera vez como su equipo levantaba la copa, la gloria, y la hacía suya, para siempre, eterna, me hace hace preguntarme a mí mismo ciertas cuestiones: ¿Cómo creer después de dicha hazaña, que solo los poderosos pueden?, ¿Cómo seguir pensando que el dinero todo lo compra?, partido a partido, “The Foxes” fueron consumando un sueño en donde todos afirmábamos que en cualquier momento caería, pero contra todo pronóstico, el equipo de los zorros consiguió la gloria, y aquella imagen de Ranieri junto al capitán Wes Morgan, quedara enmarcada para la posteridad y la eternidad, el guion perfecto, para la historia perfecta.

El pasado verano fuimos testigos del título portugués en Saint Denis, un titulo que se les había negado hace 12 años en su propio país, cuando los griegos los derrotaron en el estadio da luz con el cabezazo en un corner de Charisteas proclamando a los griegos campeones y sometiendo a Portugal a un terrible castigo, siendo el favorito y jugando en casa con una gran generación de futbolistas. 12 años después la situación y circunstancias fueron completamente distintas.

Con unas eliminatorias previas y un sistema de competencia más permisivo, el equipo de Fernando Santos comandado desde el campo por Cristiano Ronaldo, contando con la suerte que todo campeón necesita, los portugueses lograron avanzar en su grupo sin ganar ningún partido con un Cristiano en el último juego de grupo ante los húngaros con un doblete salvador para su equipo, proporcionándole ir por el camino más sencillo del campeonato.

Sin tener un juego vistoso, pero simple y efectivo, Portugal fue derrotando a sus rivales con la misma medicina con la que los griegos les quitaron la gloria en la Eurocopa del 2004, basando su esperanza en la calidad y liderazgo de Cristiano Ronaldo, en el manejo del ritmo de Renato Sánchez y en las manos salvadoras de Ruí Patricio, Portugal consiguió lo impensable y logro un titulo increíble, dejando atrás los fantasmas que hace 12 años les observaban con una sonrisa malévola en el rostro, pero ahora todo era diferente, justo o no, eso es de cada quien, pero para mí, todo los títulos tienen su mérito, y más para un equipo muy limitado como el portugués, y con su estrella lesionado desde el comienzo de la final, es un titulo que no se pueden menos preciar, profanaron Saint Denis y se quedaron con todo el botín para siempre.

Después tenemos al Real Madrid con su titulo de Champions League, que debo decir que no es ningún milagro que el conjunto merengue allá podido conseguir la orejona, pero por la dinámica que venía manejando el conjunto de concha espina, con un vestidor completamente roto, que no mostraba un buen juego en el campo, y con una afición que pedía a gritos la salida de Florentino Pérez, el equipo blanco remontó, con la aparición de Zinedine Zidane en el banquillo, el vestuario se pacificó, y aunque no mostro el juego más vistoso y más ofensivo, consiguió el objetivo que a inicios del año hubiera sido muy poco probable.

Basando todo en una buena gestión de grupo y de vestuario, y generando un ambiente más cómodo entre los jugadores y afición, y con mucha suerte en los sorteos en donde no tuvo que enfrentarse a un gran campeón, porque es una realidad, el Real Madrid consiguió el título que por cuestiones de obligación, grandeza, prosapia e historia debe de tener en sus vitrinas casi por antonomasia.

Gracias 2016, por demostrarle al mundo entero, que la gloria no se da por decreto y que no es  exclusiva de aquellos que piensan que todo lo pueden lograr con la codicia del poder, y como decía el escritor y político Benjamín Disraeli:”Lo mejor que podemos hacer por otro no es sólo compartir con el  nuestras riquezas, sino mostrarle las suyas”

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