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Adiós Inolvidable Shea Stadium

El inolvidable Shea Stadium de Nueva York fue ya derrumbado totalmente esta semana, yo estuve ahí hace apenas unos meses en un juego de los Mets y escribí entonces este texto. Vaya un homenaje desde aquí a ese legendario escenario. Las fotos son originales, con excepción de la última, que es la nube de polvo que levantó la ultima parte del estadio que fue derrumbada. Ojalá te guste.

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En la historia de los deportes en Nueva York siempre han existido equipos y escenarios que han sido opacados por la sombra de grandes leyendas. En la NFL, los Jets siempre han estado a la sombra de los Gigantes, mientras que los Knicks de la NBA han opacado décadas a los Rangers del hockey de la NHL; y estos a su vez, más que nada por jugar en el famoso Madison Square Garden, han hecho casi invisibles a los Islanders, que en los años 80 ganaron cuatro títulos en fila, mientras los Rangers apenas cuentan cuatro en casi un siglo.

El beisbol no ha sido excepción: Gigantes y Dodgers tuvieron que irse al oeste a fines de 1957, cuando los Yankees ganaban todo. Y el nombre de éstos fue demasiado para una franquicia de futbol americano que jugó en la primera Liga Americana. En ese ambiente,  nacieron los Mets en 1961, a iniciativa de un grupo de inversionistas que no vieron bien la partida de dos equipos de Ligas Mayores de la ciudad más grande de los Estados Unidos.

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Los Yankees no quisieron prestar su escenario a los nuevo chicos del barrio y estos tuvieron que jugar sus dos primeras campañas en el vetusto Polo Grounds, última casa en la Gran Manzana de los Gigantes. Ya se construía el Shea Stadium, llamado William A. Shea Municipal Stadium de forma oficial y original, en honor del hombre que propuso el regreso de otro equipo de beisbol a Nueva York y que además lo llevó al área de Queens, uno de los varios distritos neoyorkinos.

Desde su inauguración, el 17 de Abril de 1963, la antigua llanura aledaña al lugar donde de celebró la Feria Mundial de 1939-1940, que en un principio fue pensada para levantar un estadio nuevo para los Dodgers de Brooklyn, se convirtió en una visita necesaria para los fanáticos del beisbol que han vivido o visitado Nueva York. Y aunque muchos no coincidan, la travesía en metro, desde cualquier punto de la ciudad, y la llegada, son al menos de forma visual más amables que viajar al Yankee Stadium.

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El viaje por la línea 7 del metro, que inicia en la estación bajo Times Square, es en un 60 por ciento sobre el nivel de la calle, lo que permite ver con claridad las incontables calles de Queens, plagadas de casas idénticas y lugares que a simple vista se ven más cercanos a la realidad que buena parte de Manhattan. La travesía rumbo a la casa de los Mets termina en la estación de Willets Point, penúltima parada de la ruta. Y el espectáculo comienza.

Apenas se sale de la estación y se puede ver no sólo el estadio, sino buena parte de su graderío, además de una explanada amplia y, desde hace unos meses, la estructura del Citi Field, la que será la casa de los Mets a partir de Abril del 2009. Al otro lado de Willets Point se ve el complejo tenístico que recibe cada Septiembre al Abierto de los Estados Unidos.

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Entrar al Shea Stadium nos permite conocer un escenario lleno de historia: alguna vez trágica por la cantidad y forma de las derrotas del equipo que lo habitó hasta hace unas semanas; muchas veces gloriosa por sus triunfos, incluso en Series Mundiales, y en especial por hombres como Tom Seaver, Nolan Ryan, Jerry Koosman, Tommie Agee, Bud Harrelson, Dave Kingman, Willie Mays, Lee Mazilli, Lenny Dykstra, Darryl Strawberry y Dwight Gooden; además de algunos más de aquellos Chicos Malos que ganaron la Serie Mundial de 1986, como Mookie Wilson, Gary Carter, Jesse Orosco, Keith Hernández, Wally Backman, Howard Johnson, Kevin Mitchel y Rafael Santana, entre otros, bajo el mando de Davey Johnson.; y decenas más que escribieron notables paginas para los Mets.

No podemos dejar fuera el otro lado de la historia, la del escenario de eventos diferentes al beisbol, que cuenta con conciertos memorables de los Beatles, Grand Funk, Police, Who, Billy Joel y Simon and Garfunkel. Igual cuenta esa historia con episodios como la visita del Papa Juan Pablo II y la enorme concentración convocada por Billy Graham, líder y fanático religioso hoy en el olvido. Son muchas las anécdotas pero vale la pena esta última que hace único al Shea Stadium: en 1976 fue casa de cuatro equipos profesionales: Gigantes y Jets de la NFL, Mets y Yankees del mejor beisbol del mundo.

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El Shea Stadium se fue sin el estruendo del adiós de la casa de los Yankees, se fue con el semblante triste de otra eliminación penosa para su equipo al final de una temporada. Si duda ese monumento al beisbol merecía mejor final, pero por fortuna, su existencia fue tan notable que difícilmente será olvidado.

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