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Auto Racing: Espejismos Graves en el Gran Premio de Bahrein

El Gran Premio de Baréin de F-1 resultó una serie de contrastes interesantes: en lo deportivo abrió la puerta a una temporada que parece será la más interesante de los últimos años por muchas razones que espero no cambien pronto; por el lado de la realidad que importa, le dio fuerza a un régimen que abusa de sus ciudadanos.

En cuanto lo primero: el que en cuatro carreras se hayan tenido cuatro ganadores diferentes (Button, Alonso, Rosberg y Vettel); que se hayan intercambiado el mismo número de ocasiones el liderato varios pilotos; que Lotus haya logrado dos lugares en el podio; que Sauber y Ferrari se hayan caído de pronto, son indiscutiblemente, por lo menos hasta hoy, señales de que este campeonato será competitivo, y si así pasa, lo agradeceremos muchos.

Aunque el triunfo de Vettel es mal augurio si pecamos de pesimistas, pues todo lo arriba señalado podría ser un espejismo, como los que deben verse en el circuito de Sakhir, que vimos claramente que está en el desierto, tiene muy poco público y solo es un lujo de la familia Al Khalifa, la que gobierna y hereda el poder en ese archipiélago que nada en petróleo.

Y es en esto último donde se da el peor espejismo producido por la F-1 en Baréin, donde hace un mes el gobierno opulento comenzó a reprimir con violencia extrema a su población, que se queja de enorme desigualdad entre gobernantes y ciudadanos comunes, al grado de que Amnistía Internacional denunció al reino como un sitio donde se violan los derechos humanos flagrantemente.

A la directiva de la F-1 poco le importó lo anterior, pues hicieron todo lo posible para que la familia poderosa del sitio en cuestión asegurará la realización del evento, no como el año pasado que tuvo que cancelarse por razones políticas y de seguridad; al fin y al cabo la F-1 como negocio nunca ha tenido escrúpulos, no olvidemos que fue la única organización deportiva con eventos en Sudáfrica en la época del apartheid.

Otra vez el deporte ha sido usado, con la complicidad de directivos, para lavarle la imagen a un régimen que no cumple con lo más mínimo que un país requiere: el respeto a los derechos humanos de sus ciudadanos. Más de Fórmula Uno aquí.

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