Futbol Americano,  Reportajes

Cenicienta 2007

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Durante las ultimas dos décadas del siglo XX, el sueño de miles de jugadores de High School en Estados Unidos era recibir una beca para jugar futbol americano en Florida. No buscaban el sol, el clima cálido o la tranquilidad que otorga el sonido del mar, lo que millones de estadounidenses jubilados han ido a buscar a la península desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. El territorio que reclamó para España en 1513 el legendario conquistador Ponce de León tenía atractivos de otra naturaleza: Florida State Seminoles, Miami Hurricanes y Florida Gators.

Los tres ganaron campeonatos, convirtieron a su estado en la tierra prometida de la NCAA, le arrebataron la hegemonía de la liga a las Conferencias Big 10, Big 12, Pac-10 y a independientes como Notre Dame, y se convirtieron en fuente inagotable de talento para la NFL año con año. La tentación era enorme.

Varias universidades pagaron el precio del éxito de las tres grandes del Estado del Sol, como Central Florida y Florida Internacional, cuyos programas fueron despreciados por aquellos que no recibieron invitación de Florida, Miami o Florida State. Mejor era voltear al norte o hacia la costa Oeste. Una beca, de perdida en Iowa, Indiana, Kansas, Baylor, Arizona o Washington State, era mejor que estar en Florida y no jugar bajo el mando de leyendas como Jimmy Johnson, Bobby Bowden o Steve Spurrier.

South Florida no tenía programa de futbol americano, pero se animó a abrirlo en 1996, convocando a la primera practica para el 6 de Septiembre de ese año, con jugadores sin beca.

Apenas 75 se presentaron, número poco amable ya que en la mayoría de los entrenamientos se cuenta al menos con un centenar de aspirantes. Jim Leavitt no se decepcionó, faltaba más o menos un año para su primer juego oficial en la División I-AA. En esa división pasarían los South Florida Bulls cuatro temporadas, con marca perdedora sólo en 1997, su año de debut.

Dieron el gran paso a la División I-A en 2001, temporada en la que terminarían con marca de 8-3, para sorpresa de todos. Un año más tarde mejoraron al cerrar el ciclo con 9-2, perdiendo sólo con Arkansas y Oklahoma, ambas veces en calidad de equipo visitante. Ya entonces algunos voltearon a ver lo que estaba haciendo Jim Leavitt.

En 2003 entraron a la Conferencia USA, año en el que lograron marca de 7-4, obteniendo tres triunfos(Louisville, Cincinnati, East Carolina) en doble tiempo extra, lo que algunos interpretaron como suerte, llegando a comentar que en realidad los Bulls debieron terminar con 4 triunfos y 7 derrotas. Esas especulaciones se confirmaron por desgracia para South Florida un año más tarde, cuando perdieron 7 juegos, en lo que fue su segunda campaña perdedora en su corta existencia, que entonces era apenas de ocho temporadas.

El ciclo de 2005 no fue mucho mejor, terminaron 6-5, pero ya enfrentaron a potencias del momento como Penn State, Pittsburgh, West Virginia, Miami, Rutgers, Syracuse, Louisville y Cincinnati, logrando vencer a los cuatro últimos.

El año pasado tuvieron marca de 8-4, incluyendo triunfos ante North Carolina, Pittsburgh, Syracuse y West Virginia. Los méritos de los Bulls y Jim Levitt ya eran reales y algunos se dieron cuenta de su potencial. No en vano South Florida, en una de las publicaciones más respetadas sobre futbol americano colegial, fue señalada como uno de los equipos que más podían crecer en la actual temporada. Algunos se rieron, hoy mejor han callado.

Abrieron 2007 con un triunfo sencillo contra Elon, para después, dejando con la boca abierta a muchos, vencer en fila a Auburn, North Carolina y West Virginia. Sus detractores volverían al ataque luego de que el equipo de Jim Levitt venció a Florida Atlantic, argumentando que la marca invicta era producto de rivales sin calidad, olvidando que el Auburn y West Virginia están en el Top 25.

La semana pasada callaron a sus enemigos, aplastaron a Central Florida por 64-12, triunfo que permitió a South Florida subirse al segundo lugar en las listas de Associated Press y la Bowl Championship Series(BCS), y al tercer sitio en la lista conocida como Coaches Poll.

Los factores del éxito de los Bulls son varios, entre ellos la sorpresa, pero destaca en especial su ofensiva. En seis juegos han anotado 211 puntos en total, promediando 35.2 por partido, recibiendo en promedio poco más de 15, mientras en yardas totales acumulan 2 mil 361, para un promedio de 393.5 yardas totales por encuentro. Parecen cifras regulares, pero no es fácil vencer a un equipo con esos promedios ofensivos.

Además, les ha contado que nueve de sus titulares de la defensiva del año pasado están jugando en esta temporada, y siete de la ofensiva, además de que no han tenido esos titulares tantas lesiones como en 2007, cuando se perdieron por lesión 49 juegos en total .

En lo individual, el quarterback Matt Grothe es el líder del equipo, tiene mil 121 yardas por pase, siete pases de anotación y tres intercepciones. Y por tierra, donde igual es el mejor de los Bulls, acumula en 81 acarreos, 346 yardas, 4 anotaciones, para un promedio de 4.3 yardas por corrida. Sus objetivos más comunes son Amarri Jackson y Taurus Johnson, dos receptores que este año promedian más de 11 yardas cada uno por recepción, lo que asegura primero y diez en cada ocasión que alguno de los dos recibe el balón en pase de Grothe.

El corredor Benjamin Williams también a pesado en el camino de éxito de los Bulls, aportando 309 yardas por tierra y 147 por recepción hasta hoy, además de 5 anotaciones por corrida. Mike Ford, corredor también, a colaborado con apenas 251 yardas terrestres, pero lleva 5 anotaciones por acarreo y una más en recepción.

En los equipos especiales sobresale Delbe Alvarado, quien suma ya 47 puntos, gracias a 7 de 12 goles de campo y 26 puntos extra en el mismo número de intentos.

El linebacker Ben Moffitt es su líder en la unidad defensiva, así lo señalaron al inicio de la temporada muchas publicaciones y no se equivocaron. Moffitt tiene 27 tacleadas sólo y 25 con asistencia, para un total de 52, el mejor del equipo, al que también encabeza en intercepciones, al lado de Nate Allen, con 3; aunque éste último no ha hecho lo que ya logró Moffitt, interceptar un pase y regresarlo para anotación de 41 yardas.

La Universidad de South Florida se abrió en 1956 en Tampa, Florida, y actualmente tiene una matrícula de 42 mil 660 alumnos. Su equipo de futbol americano juega en el Raymond James Stadium, casa también de los Bucaneers de la NFL, escenario que tiene una capacidad para los juegos de los Bulls de 66 mil 321 aficionados, cifra que se vio rebasada el pasado 28 de Septiembre cuando recibieron a West Virginia. En esa ocasión la entrada oficial fue de 67 mil 012 aficionados. El sábado pasado, cuando los Bulls recibieron a Central Florida, se dio la segunda mejor asistencia de su historia al registrar entrada de 65 mil 948 personas al Raymond James Stadium. Casi el doble, en éstos dos casos, de las asistencias a los juegos de South Florida en su estadio ante Elon(33,939) y North Carolina(37, 753). Si vencen a Rutgers mañana y llega a caer Ohio State, los Bulls serían número 1 de la NCAA, y su estadio sería insuficiente para su partido siguiente en casa: el 3 de Noviembre ante Cincinnati.

Mientras eso sucede o pasa cualquier otra cosa, South Florida es el mejor equipo de su estado, por arriba de Seminoles, Hurricanes y Gators. Además, saldrá en portada del próximo número de Sports Ilustrated en todo Estados Unidos, y ya tiene al quarterback Matt Grothe dentro de los que se proponen para el trofeo Heisman, aunque esto es exagerado. pero por si algo hiciera falta, este jueves desde muy temprano su campus será tomado por asalto por la cadena ESPN, que tendrá muchos enlaces antes, durante y después del juego del jueves entre Bulls y Rutgers Scarlet Knights. Enlaces desde el Sun Dome, donde se celebran eventos de la universidad y que servirá para ver en pantallas gigantes el duelo South Florida-Rutgers.

Y todo por un balón ovalado de muy poco peso que hace casi dos siglos los ingleses dejaron bastante de lado para patear uno redondo, con bastante mala suerte si consideramos lo que les hizo Rusia hace unas horas en Moscú. Hasta la próxima. Gracias.

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