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Con Origen Amargo

Texto enviado por José Luis Pérez

Situemos el futbol mexicano hace casi una veintena de años. Para ser exactos un 19 de febrero de 1989, en la cancha del estadio Corona. No era un domingo cualquiera. La gente en Torreón vibraba porque, además de ser la primera campaña de los Guerreros en el máximo circuito, recibirían en su campo a uno de los mejores clubes del balompié nacional: Cruz Azul.

A los de la laguna no les había ido muy bien. Eran dirigidos por Carlos Ortiz y solamente llevaban cinco victorias en 18 partidos. Los cementeros, por su parte, estaban en una peor situación. Cuatro triunfos y siete derrotas los tenían en un momento muy difícil. Inclusive, habían tenido que cambiar de entrenador (Manuel Lapuente), para poner en su lugar a Mario Velarde.

Los de la Comarca no tenían figuras, más que un defensor uruguayo de buenas hechuras: Wilson Graniolatti. En Cruz Azul sí había estrellas, como Pablo Larios, Ignacio Flores, Edgardo Fuentes, Pedro Duana, Patricio Hernández, Armando Romero, Eugenio Constantino, Jaime Ordiales y Narciso Cuevas, entre otros.

El partido se comenzó a jugar al ritmo que el cuadro albiverde quiso, con la inquietud de comenzar a sumar más puntos para no sufrir con las cuestiones del descenso. Rápidamente todo estaría a favor de los coahuilenses. Un joven de escasos 21 años, llamado Miguel Herrera, al que apodaban “El Piojo”, puso el 1-0 gracias a un pase del delantero Hugo León.

Desde entonces, las cosas se tornaron diferentes en el partido. Santos se sentía un poco más desahogado y Cruz Azul tomó la iniciativa, a sabiendas de que estaba obligados a sumar tras el pésimo inicio de campaña que habían sufrido. La Máquina atacaba y los Guerreros aguantaban. Por desgracia, este binomio terminó rindiéndole frutos a los de La Noria, pues cuando solamente faltaba un minuto para que se terminara el partido, el finísimo Pedro Duana no se complicó de más en una buena jugada y puso las cosas por fin 1-1 final. Tras el partido, los azules se levantaron de sus magros resultados, mientras que los norteños no volverían a ganar ni un partido en toda la temporada.

Ese sería el primer capítulo en la historia de los enfrentamientos entre ambas escuadras, sin saber que en el umbral del nuevo milenio se verían las caras en una gran final.

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