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Dos tumores

a2yhn7.jpgLa liguilla del futbol mexicano aún no termina y ya tiene dos tumores, que además son viejos conocidos de nuestra liga: mal arbitraje y jugadores cínicos.

Mucho tiempo se dijo que era una vergüenza para el futbol mexicano que en un video de la FIFA, que circulaba entre los árbitros con gafete internacional, se mostraba a Luis Hernández como el ejemplo de lo que era un “clavadista”. Hoy da pena ver como un jugador al que muchos ponen como ejemplo, pueda quitarle con facilidad el lugar al retirado “Matador”. Sí, Omar Bravo ha puesto el ejemplo de lo que no debe ser un atleta profesional: tramposo y cínico. Si vio usted el clavado que originó un penalty a favor de las Chivas el miércoles, sabe a que me refiero. Y nada tiene que ver con preferencias de equipo o cosas así.

Pero, como sucede casi siempre, un tumor fue causa de otro. Primero fue la falla arbitral, que ya no se puede dejar pasar como situación común y comprensible, como seres humanos que son, entre los que cobran por arbitrar; y luego vino el otro tumor, la actitud cínica.

Si duda había del cinismo del jugador del Guadalajara, basta leer sus declaraciones acerca de que estaba conciente de estarse jugando una posible tarjeta roja, que igual pudo ser para el rival, lo que por fortuna no ocurrió. Creo que no se puede ser tan cínico y engreído.

Los dos tumores son complicados de extirpar, pues se han convertido en órganos vitales de nuestro futbol. Y más si vemos que por desgracia esos tumores son extensión de una costumbre muy aceptada en la sociedad, pues hace mucho que la viveza dejó de ser trampa o acto deshonesto y pasó a ser sinónimo de inteligencia. Y si usted cree que lo que acaba de leer me hace ser mal sinaloense o mexicano, que lástima, pues estamos en equipos opuestos.

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