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El Fanático: Juegos Comodines NFL; Clemson Gana Título NCAA; ¿Vetarán el Estadio Azteca?

DATO DEL DÍA: El día posterior al Súper Tazón es el día de mayor ausentismo escolar y laboral en los Estados Unidos desde hace más de un década, además de ser uno de los de menor incidencia de delitos en todo ese país mientras dura el juego; curiosamente, este año otra vez los mexicanos tendremos día feriado al otro día del Súper Domingo, porque se celebra a nuestra Constitución, situación envidiada por millones de norteamericanos.

FRÍO DENTRO Y FUERA. El primer fin de semana de la postemporada de la NFL, el de los llamados Comodines, resultó bastante frío, fuera del campo y dentro también; en lo primero, nada más los 20 grados bajo cero en el juego entre Green Bay y los Gigantes como ejemplo, en lo segundo por el promedio de diferencia en el marcador de 19 puntos, en contraste con el hecho de que la campaña regular tuvo más del 50 por ciento de sus partidos con diferencia de 7 o menos unidades en el resultado; vamos a ver algunos detalles.

En Seattle, Thomas Rawls corrió para 161 yardas y Doug Baldwin atrapó 11 pases, logrando esta pareja de los Halcones Marinos ser la tercera en la historia de la postemporada de la NFL con un corredor con al menos 150 yardas por acarreo y un receptor con por lo menos 10 pases capturados, del mismo equipo en un mismo juego; antes lo hicieron en 1993, para Detroit, Barry Sanders y el receptor Brett Perriman, y en 2006, para Carolina, DeShaun Foster corriendo y Steve Smith completando pases.

Whitney Marcilus, de los Texanos, capturó dos veces a Connor Cook, el quarterback de los Raiders, lo que sumadas a las tres capturas que logró en su anterior juego de postemporada, que fue el año pasado ante Kansas, da un total de 5, empatando el récord de capturas de quarterback en dos juegos seguidos de postemporada; antes lo hicieron el hoy Salón de la Fama, Kevin Greene, dos veces para los Carneros (1988 y 1989), Terrell Suggs, para Baltimore (2010) y Von Miller, para los Broncos (2015).

En la casa de los Acereros, Ben Roethlisberger completó dos pases de 50 o más yardas (50 y 62) en el primer cuarto con Antonio Brown, con lo que éste se convirtió en el primer jugador en la historia de toda la postemporada en anotar dos veces en un primer cuarto en jugadas de 50 o más yardas; el Big Ben además completó sus primeros 11 envíos, la segunda mejor racha de la historia en un partido de postemporada para un quarterback de Pittsburgh, apenas atrás de la de 14 lograda por Terry Bradshaw en 1983 ante San Diego.

En Green Bay, el espectacular Aaron Rodgers completó pases para un total de 362 yardas, la mejor cifra en postemporada para un quarterback de los Empacadores jugando en el Lambeau Field, aunque superada esa cifra por dos oponentes en ese campo en la instancia posterior a la campaña regular: por Neil Lomax, de los Cardenales (entonces de San Luis) con 385 en 1982, y por Jeff George, jugando para Atlanta, en 1995 con un total de 366; Randall Cobb es el segundo con 3 recepciones para anotación en un juego de postemporada jugando para Green Bay, antes solo lo había hecho Sterling Sharpe en 1994.

CAE EL CASI INVENCIBLE. Todo incidaba que una vez más la premisa de que las ofensivas llenan estadios pero la defensivas ganan campeonatos, se cumpliría, pero anoche los Tigres de la Universidad de Clemson la destrozaron, porque su defensa les dio mucho, pero fue su ofensiva la que los llevó a ganar el campeonato 2016 ante el casi invencible Alabama, con lo que el coach Nick Saban se quedó aún con cinco campeonatos, uno menos que el legendario Paul “Bear” Bryant, quien igual fue coach en jefe de la Marea Púrúra.

La primera mitad del juego fue casi por completo para Alabama, pero los destellos ofensivos de Clemson le permitieron a este equipo mantenerse cerca en el marcador, lo ue fue crucial en la segunda mitad del juego, en la que los Tigres desplegaron series ofensivas de antología, incluyendo la última, que los llevó a anotar por pase a escasos 6 segundos del final, dejando solo un segundo para una posible respuesta de Alabama; las ofensivas de Clemson fueron espectaculares, rápidas y altamente eficaces, algo dufícil de lograr ante uma defensiva como la de Alabama, de las mejores de la histroia de la NCAA.

Clemson se lleva merecidamente el campeonato ante uno de los mejores equipos de todos los tiempos, además su coach Davo Swinney hace historia al derrotar en semifinal y final a dos de los mejores entrenadores de la historia, Urban Meyer primero, de Ohio State, y Nick Saban, de Alabama, después; además cabe apunatr que Swinney fue jugador de la Marea Púrpura en los años 80 y que fue invitado hace tiempo a ser parte del staff de Saban en su equipo, pero prefirió ir por otro lado y ahora vence al maestro.

POSIBLE VETO. Para muchos en nuestro país la vulgaridad se ha convertido en cosa común y no solo tolerable, sino hasta algo que hay que celebrarse, promoverse y en ningún caso castigarse o al menos tratar de corregirse o erradicarse, pero eso está costando caro a algunos deportes, más específicamente al futbol mexicano, que una vez más es castigado por la FIFA por el grito homofóbico que se emite en los estadios cuando el portero del equipo visitante despeja el balón.

Para muchos es un asunto que no tiene vuelta de hoja, pues se justifican con un simple “así somos” y pasan por alto lo que ese grito significa,  más allá del asunto homofóbico, pues es algo que denota con claridad la realidad de nuestro país, donde las reglas, el respeto al prójimo y derechos de los otros simplemente desaparecen cuando deseos, necesidades y hasta caprichos, de quien sea, salen a flote, en cualquier lugar y circunstancia,

No me asusta el grito, esa palabra la he oído y hasta dicho muchas veces, pero sí me asusta la ligereza con la que se toma el asunto, tanto en lo social como en lo deportivo, siendo en lo primero lo más preocupante por lo ya expuesto, mientras en lo otro creo que las cosas subirán de tono entre la FIFA y la federación mexicana, porque ésta es necia y sigue apelando las sanciones tratando de explicar un contexto local que no tiene defensa, en lugar de argumentar que es casi imposible evitar el grito a pesar de las campañas en medios.

No creo que falte mucho para que llegue un veto al Estadio Azteca y luego hasta el retiro de puntos al equipo mexicano en las eliminatorias para el Mundial de Rusia. Lo que siendo honestos creo solo hará peor el asunto, donde sea que juegue la selección nacional, porque el grito en cuestión se ha adoptado hasta en los estadios de Estados Unidos donde juega el equipo citado en esos juegos intrascendentes con el único ánimo de sacar dinero fácilmente a los mexicanos emigrados.

Si lo anterior ocurre, que ya le pasó al futbol chileno y al hondureño por casi el mismo asunto, entonces va a doler, pero quizá sea necesario, sería una alarma más para caer en cuenta de lo mal que como sociedad estamos actuando, creyendo que cosas como esa vulgaridad celebra nuestra idiosincrasia, cuando en realidad es una exaltación de la nula educación y un monumento a la cobardía evidente del que se oculta en la masa para ser idiota. Hasta la próxima. Gracias.

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