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El Fanàtico (Lunes, Agosto 11, 2014): Los Dichos de Sergio “Checo” Pèrez, Las Lesiones Muy Costosas

ARROGANTE. La actuación de este año de Sergio “Checo” Pèrez, piloto mexicano de Fòrmula Uno, no ha sido del todo buena, ha sido màs bien de altibajos notables, y tampoco hay que olvidar que su carrera entrò en descenso obvio, luego de debutar con Sauber y dos campañas completas, pasò a McLaren, uno de los equipos grandes de la serie, pero apenas un año después descenciò a Force India, un equipo muy menor.

Pero parece que el jalisciense no madura mentalmente, apenas supo que aseguraba un año màs en la serie, gracias a la programación de un evento para 2015 en Mèxico, y volvió a verse arrogante y sobrado, muy por arriba de su realidad como piloto, pues de ser gran promesa hace tres años, hoy sobrevive en gran medida al soporte del dinero de la empresa telefónica que lo patrocina hace años.

El dueño de su equipo actual le ha asegurado un contrato por un año màs, en el obvio interés de tenerlo como piloto en el Gran Premio de Mèxico, pero Pèrez responde que busca mejor destino, aspiración natural entendible, pero si fuera un piloto destacado y no en declive, lejos de su pretendido potencial por quienes lo han vendido como un estelar, que en realidad està muy lejos de ser y menos tener el potencial para tal cosa.

No es la primera vez que dice o hace sandeces, antes nos regalò aquella de sentirse perseguido por otros pilotos y parte del serial por ser mexicano, luego su extraño rompimiento con uno de sus asesores màs valiosos, el recordado Adriàn Fernàndez, a quien incluso luego acusò de no ser buen mexicano por, según Pèrez, haber influìdo en una de sus varias sanciones por su manejo muy discutible en la serie donde corre.

No dudo de su talento y tampoco del trabajo que implicò llegar hasta la F-1, pero sin duda èl no està al tanto de sus limitaciones, menos si sumamos que la prensa nacional se ha desbordado en halagos poco objetivos, muy exagerados y nada merecidos en muchos casos.

Si no madura o por lo menos mejora su desempeño desde ya y hasta el evento mexicano del 2015, el público puede cobrarle caro su arrogancia; y no, no soy mal mexicano por criticar su soberbia, simplemente trato de ser un buen periodista.

RIESGO ALTO. Lo sucedido a Paul George, estelar de Indiana en la NBA, en juego interescuadras de la selección estadounidense que se prepara para el Mundial de Basquetbol a celebrarse este mes, es de esos episodios que recuerdan situaciones desgraciadas similares de otros atletas y explica uno de los motivos por los que muchos se niegan a ser parte de representativos nacionales a pesar de los reclamos del público.

Cuando vimos la lesión que llevarà al citado a perder la próxima campaña completa de su liga, nos vinieron a la memoria Alberto Onofre y Mark Fidrych; el primero se rompió tibia y peroné a días de Mundial de Futbol Mèxico 70, cuando era el gran crack mexicano, y su carrera posterior fue breve, mientras el segundo, lanzador estrella de los Tigres de Detroit, terminò su carrera apenas en su segundo año en las Ligas Mayores.

La lesión de George generò reacciones duras contra la FIBA, organismo rector internacional del basquetbol, como la de Mark Cuban, duelo de los Mavericks de Dallas, quien hace tiempo sugirió la creación de un campeonato mundial pero sancionado por la NBA, idea que hoy reitera con argumentos como realizarlo en mejores fechas que en receso entre temporadas de la mejor liga del mundo.

La larga recuperación que tendrá que pasar el jugador lesionado en cuestión, además de la falta que hará a su equipo y la carga financiera que eso generarà, tanto a los Pacers como al órgano estadounidense (USA Basketball) que es responsable de las selecciones nacionales del deporte en mención, nos remiten también a esa negativa de muchos a estar en equipos representativos de sus países, lo siempre que origina enojo del público.

Este último reclama lealtad al país o hasta a equipos locales, sin embargo, omite entender el enorme riesgo que siempre implica esa experiencia, como una temporada perdida en el caso de George, que en muchos otros casos se extiende a la perdida de la carrera, en gran mayoría generadoras del único sustento viable para el atleta y que al ser perdido significa desgracia personal y económica para el resto de la existencia.

Para ver ediciones anteriores de esta columna haga click aquì por favor. Gracias.

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