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Imbécil Profesional

Michael Vick es el nombre de uno de los atletas más estúpidos que he conocido, y vaya que será difícil que otro lo iguale en calidad como deportista y más en cuanto a nivel de estupidez como persona, a menos que los políticos mexicanos entren a la misma clasificación de los atletas.

Fue la primera selección general y de Atlanta en el Draft de la NFL de 2001, surgido de Virginia Tech. Desde que se mencionó que se haría profesional se le consideró uno de los más grandes atletas de la historia, aún sin haber debutado. Luego de hacerlo, nunca quedó fuera de las listas de deportistas más influyentes y que más atraían al público a estadios y medios electrónicos. Quizá siempre quedó a deber, pero nunca bajó de esos estándares en los medios estadounidenses.

Hace un par de años firmó un contrato que lo hacía multimillonario y le aseguraba la vida a él y al menos a un par de generaciones completas de su familia, una condición que jamás quizá soñaron sus padres, hermanos, primos y demás satélites genéticos que suelen rodear y explotar a muchos atletas profesionales.

Pero algo que pocos vieron fue que nunca abandonó el ghetto, jamás dejó la pandilla, siguió siendo un violento y estúpido resentido social. Y la muestra ahora es más que patente, al quedar al descubierto sus aficiones, entre las que se encuentran las peleas clandestinas de perros.

Esa afición lo enfrentará a partir del 26 de Julio a la justicia federal en los Estados Unidos, por haber promocionado, financiado y organizado peleas clandestinas de perros, en las que además apostó ilegalmente fuertes cantidades.

Aseguran que no saldrá bien librado, pues la evidencias son contundentes y horrendas, tanto que hiela la sangre leer lo que les hacían a los canes antes, durante y después de las peleas. Simplemente creo que eso no se le hace a nadie, ni ser humano ni un ser de ninguna otra especie. Pero queda bien claro el sentido humano de Vick, que sencillamente resultó mucho, pero mucho más animal que los perros que peleó.

Podría ir a prisión por cinco años y perder mucho de su patrimonio, y claro, su carrera en la NFL definitivamente. Y todo por sentirse Dios, como muchos imbéciles que andan por ahí y que ganan mucho dinero en ligas como la NBA, la NFL o el Futbol Europeo.

El imbécil profesional creyó que su dinero, su fama y su soberbia lo hacía inmune e impune, que la justicia no era para él y sus compañeros, seguro otras baratijas adoradoras del rap, que siempre retan con la mirada, como si el mundo les debiera algo.

Michael Vick es el tipo de atletas que avergüenzan al deporte y no deberían existir. Lo menos que espero es que la NFL lo suspenda, tal como hizo con Chris Henry, Tank Johnson y el Pacman Jones, por mucho menos, pero a diferencia de éstos, lo haga por toda la temporada. Creo que se verían muy mal los fanáticos de Atlanta aplaudiendo sus pases y sus corridas mientras se le sigue un juicio por crueldad con los animales, que bien pudo ser un juicio por delitos contra la inteligencia y el sentido de humanidad que todo hombre y mujer debe tener mínimamente, con sus semejantes y con todo ser vivo.

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