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Lenguaje Errado

Durante años he observado que los cronistas deportivos destruyen el lenguaje con muchas palabras mal usadas o hasta inexistentes, pero siempre se justifican: son palabras que dan sabor a la crónica. Sinceramente, están equivocados, pues nunca he encontrado en un libro de periodismo que se fomente el mal uso del lenguaje. Y confieso haber leído y consultado para mi trabajo muchos, pero muchos libros serios sobre periodismo. Lo cual, por cierto, no me excenta de cometer atrocidades con el idioma, como mucho otros periodistas deportivos.

En el futbol soccer, en medios impresos y electrónicos, así como ahora en la red, el médico se confunde con “el galeno”; a los argentinos les dicen “pamperos”; mientras que “cariocas” son todos los brasileños. Al portero lo señalan como “cancerbero” y al jugador con más goles como “romperedes”, entre muchas más estupideces.

En el beisbol hay muchas más “sinónimos” errados, como decir “cuadrangular” al homerun, al que igual llaman “vuelacerca” o “palo de vuelta entera”. Nada más ridículo que llamar “bombero” o “apagafuego” al relevista que cierra el juego o entra en situación difícil para su equipo. El short stop es llamado “siore” o “torpedero”; y de la misma ridícula manera se menciona al fielder como “patrullero”.

En el futbol americano ya es costumbre oir que le digan “mariscal de campo” al quarterback, lo cual es en extremo errado. Igual que llamar “diagonales” a la zona de anotación u “ovoide” al balón por su forma.

También hay frases hechas que se dicen por parejo en todas las transmisiones deportivas, textos periodísticos y en la red: “la mística del equipo(o del lugar)”, “el uniforme pesa mucho”, “la garra los sacó adelante” y “los datos históricos no señalan que…”, son algunas de ellas.

En primero lugar eso de la “mística” es una soberana tontería, pues si tomamos como punto de partida lo que un diccionario respetable dice relativo a lo místico, en el deporte no hay nada de eso. Luego, los uniformes no pesan en términos sicológicos, es la buena o mala preparación, planeación y ejecución lo que determina un buen día o un buen resultado.

Lo de la “garra” es otro invento genial para decir algo cuando el cerebro del cronista está en blanco o se le agotó el vocabulario para describir o comentar sobre lo que sucede. Y eso de que los datos históricos determinan mucho o todo, es mentira, pues en la actualidad y desde hace décadas, la historia sale sobrando cuando hay buenos presupuestos y se puede juntar talento en un equipo.

Uno de los pocos medios que se han preocupado por ir eliminando esas tonterías es ESPN, donde se les pide, por política del medio, dar los nombres exactos a cada cosa, como por ejemplo decir Rangers, al equipo de las Ligas Mayores de Beisbol con ese nombre, y no Rancheros o Vigilantes, como lo hacen en muchos medios. En ESPN en Español los términos originales de cada deporte se respetan, no le andan buscando traducciones babosas como en otros medios, donde algunos retrógradas “defienden” el idioma aún a costa de que se escuchen tonterías monumentales.

Otro día trataré el tema de los cronistas y periodistas deportivos improvisados, pues abundan como los mosquitos en las riberas de los ríos, y denigran el oficio que muchos han hecho grande. Para ser periodista se debería exigir cultura general, incluyendo a los que se perfilan hacia el periodismo deportivo, pero por desgracia en eso último parece que la norma es pedir un vocabulario no mayor a 100 palabras, inteligencia muy limitada, capacidad y cinismo para hablar de lo que no se sabe y, sobre todo, una inmensa soberbia.

2 Comentarios

  • JEHU

    Excelente analizis, de hecho creo que es en la TV abierta donde mas tratan a la audiencia y al lenguaje como quieren, desgraciadmanete la gente sigue pensando que es la unica opcion sin voltear a la radio y medios impresos

  • hector aguilar

    Estoy de acuerdo en que la mayoria de los cronistas deportivos abusan de este tipo de lenguaje, pero tambien hay que subrayar que bien utilizado hay palabras que le dan sabor a la cronica, como no mencionar la frase famosa de Ernesto Jerez cuando se conecta un homerun, su peculiar “le dijo que no a la pelota”, o como Lanzagorta cuando utiliza el “buenos dias, buenas tardes y buenas noches” al momento de ponchar en tres pichadas al bateador.
    De acuerdo con que es demaciada la mala aplicacion del lenguaje pero a su vez le da muy buen sabor al juego

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