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Lorena Ochoa

El domingo por la tarde la golfista mexicana Lorena Ochoa logró uno de los triunfos deportivos más importantes en la historia de México, país que más tiene derrotas (algunas hasta cierto punto honrosas) que logros notables en el deporte internacional. La golfista nacida en Jalisco (tierra de hombres bravíos en alguna época remota, según la voz popular) y surgida del Club Atlas de Guadalajara, metió de golpe a su país en la historia de un deporte apasionante.

Ganar el British Open y además en el campo sagrado de Saint Andrews, sumado al hecho de que por primera vez ese torneo en su versión femenil se jugaba en tan mítico lugar de Escocia, es igual que ganar el torneo de Wimbledon en el tenis, el Derby de Kentucky en la hípica, el Gran Premio de Mónaco de la F-1, las 500 Millas de Indianapolis en la Indy Racing League, el Mundial en Maracaná en Río de Janeiro o el Bernabeu de Madrid o la Serie Mundial de Beisbol en el Yankee Stadium. Sencillamente es ganar lo máximo en el sitio más venerado de un deporte con mucha, pero mucha historia.

Además, siguiendo en la inercia marcada en los Juegos Panamericanos de Río 2007, Lorena Ochoa saca la cara por el deporte de su país, pues en la justa citada las mujeres fueron las que mejor actuaron; ganaron medallas, dieron espectáculo y dejaron claro algo: las mujeres mexicanas tienen pasta de campeonas, no olvide a la velocista Ana Guevara, triunfadora en toda la extensión de la palabra como Lorena Ochoa.

Además, fue sublime, mejor que bello, ver a la mexicana caminar luego de su tiro de salida en el último hoyo de la ronda final del domingo en Saint Andrews. Primero una sonrisa tímida con su caddy, para dar paso a una risa más suelta que dejaba ver que estaba luchando por no saltar y gritar la euforia que cualquiera que haya ganado en esos links debe sentir. Su paso era de ganadora, pero con la humildad del que sabe que el triunfo llega por el esfuerzo, la preparación, el talento y la constancia y no es destino manifiesto por el apellido, el dinero o el simple hecho de ser tal o cual cosa, como tanto imbécil anda por ahí pensando y actuando (saludo afectuoso a la mayoría de la clase media y alta de Culiacán).
Yo pondría a Lorena Ochoa en la historia del deporte mexicano junto a Ana Guevara (atletismo), Belem Guerrero (ciclismo), Soraya Jiménez (halterofilia) y la gran olvidada, Yolanda Ramírez (tenis-dos veces finalista en Roland Garros). Ahora los mexicanos saben lo que es el orgullo que sintieron alguna vez los españoles, gracias al Golf, por los logros del enorme e inolvidable Severiano Ballesteros.

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