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Luces y Sombras del Maratón de Culiacán Edición 22 (2011)

En definitiva la edición 22 del maratón de nuestra ciudad fue un acierto, aunque con algunas fallas que muy bien harían en resolver los encargados del evento.

De entrada, en años anteriores muchos sinaloenses se quejaron de no tener una premiación especial, pero este año se les dio gusto creando una bolsa para ellos idéntica a la designada para los primeros lugares generales. En consecuencia, bajó el número de participantes foráneos, pero eso se puede remediar con mejor promoción.

Por otra parte, la organización en el punto de salida y meta fue notable en comparación del año anterior, en el que todo parecía hecho a la medida del entonces aspirante al gobierno estatal. Fue entonces una vil fiesta pueblerina que incluyó invitados que nada tenían que ver en el evento. Este año las vallas que separaban a los participantes de las diversas carreras realizadas simultáneamente permitieron un mejor orden en la llegada de los competidores.

No se hizo este año la competencia infantil y aunque a muchos no gustó, creo que fue excelente decisión, pues el año pasado poco faltó para que hubiera uno o varios accidentes ante la pésima organización que mezcló la llegada de niños con las de las carreras de 5 kilómetros y el medio maratón y el paso de la primera vuelta del maratón.

Muchos aspectos positivos, olvidados el año pasado en la inercia de hacer sentir que el evento era y existía gracias a Vizcarra, regresaron en esta edición y entre ellas fue la dirección de Don Juan Antonio López Garibaldi, que con experiencia de sobra supo poner orden en muchas cosas con prontitud.

Detalles como la falta de promoción, el alto costo de la inscripción y el desafortunado descontrol en la premiación ante la falta de registró preciso del origen de muchos corredores, son las cosas que deberán de solucionarse para las ediciones del año próximo.

Sacar la convocatoria con mucho tiempo de margen hasta el evento sería una oportunidad excelente de promover el maratón de nuestra ciudad en pruebas similares en todo el país y atraer más corredores foráneos. Además, se necesita hacer más ruido en los medios locales para sacar a más gente a la calle en la ruta, lo que daría un mejor marco a la competencia.

El costo de la inscripción es algo que deberá estudiar el comité organizador, pues si bien el argumento es válido, como es ayudar a los niños con cáncer a través de GANAC, la economía no permite a muchos pagar el costo, que con el paso de los días llegó a 250 pesos.

En cuanto a las inscripciones fraudulentas de foráneos como sinaloenses, podría solucionase con algún tipo de sanción oficial y la petición de acta, comprobante de domicilio y credencial de elector al momento del registro del corredor.

Dos cosas creo necesita con urgencia el evento: una oficina de prensa y un patronato. Lo primero se puede formar con relativa facilidad y ayudaría mucho a la promoción de la carrera. Para lo segundo se necesita un grupo de notables con buenas relaciones públicas, que permitan obtener beneficios directos en forma de patrocinios, y que no se sirvan del maratón para darse relumbrón social y ponerse el trajecito de benefactores sociales.

El patronato del maratón no debe ser un club social como son algunos de tantas asociaciones altruistas. No basta ser aficionado a correr o haberlo hecho en muchas partes del mundo. Ni es necesario estar en la lista de los más ricos, sino simplemente tener ganas de trabajar en el crecimiento de un evento que deja mucho de bueno a la ciudad en lo que realmente importa.

Y de paso ayuda a esa imagen que tanto obsesiona a muchos como si fuera lo único que valiera la pena.

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