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Marx en la NFL

Pocos saben que dentro de los Estados Unidos funciona un organismo perfectamente diseñado en base a la filosofía creada por Carlos Marx; una contradicción si consideramos que ese país es la meca del capitalismo, doctrina económica completamente opuesta al legado del barbudo alemán ya citado.

Se trata de la National Football League, conocida por su siglas como NFL, la mejor liga de futbol americano del mundo y prototipo de liga profesional deportiva para los que están inmersos en el inmenso mundo de los negocios del deporte profesional.

Originalmente la NFL estaba destinada a ser otro circuito con disparidades que a la larga serían su veneno mortal: concentración de éxito en unas cuantas franquicias, ante el aburrimiento del público y su posterior abandono para emigrar a mejor y más emocionantes competencias. Caso de la NBA en los años 60, cuando los Celtics de Boston ganaron todos los campeonatos o de las Ligas Mayores de Beisbol, donde en ciertos periodos la dominación de equipos como los Yankees de Nueva York han dejado sólo migajas para otros equipos.

Pero surgió Pete Rozelle, quien llegó para ser Alto Comisionado de la liga en los años 60. Un trabajo que mezcla las funciones de juez y más alta autoridad, con la idea de marcar dirección en el manejo administrativo del circuito y ser la última palabra en cualquier disputa interna de la organización.

Rozelle, quien falleció hace años, propuso entonces a la junta de dueños de franquicias que debían centralizar los ingresos y con ellos pagar mucho del costo logístico de la liga, para posteriormente dividir por partes iguales las utilidades restantes. Al principio casi lo linchan, pero lo pensaron bien y aceptaron probar al menos una temporada.

Luego de ese periodo de prueba, todos se dieron cuenta que el sistema prometía algo que era complicado antes de ponerlo en práctica: que nadie tuviera pérdidas, además de reducir los gastos de todos en la logistica (publicidad, promoción directa, viajes de equipos, etc).

Los que tuvieron que sacrificar algo de sus ingresos, especialmente los de las ciudades más pobladas (Chicago y Nueva York), entendieron que debían aceptarlo para que el circuito sobreviviera y tuviera una presencia extendida en todo el territorio estadounidense, lo que era mejor que secar a la liga en unos años y condenarla a muerte segura, lo que significaba perder el negocio y la inversión a largo plazo.

Poblaciones pequeñas como Green Bay, Wisconsin, donde no hay hasta la fecha hoteles, pueden así tener un equipo, que da ingresos a muchas empresas de servicios en toda una región y tiene en el mapa de su país a ese pequeño pueblo gracias al éxito de su equipo.

Hoy en día la NFL sigue reglas básicas del socialismo, que en la práctica más amplia nunca pudieron lograr muchos países, especialmente por la corrupción de los hombres que manejaron el sistema. Por ejemplo: negocia con patrocinadores que proveen de uniformes y utilería por igual a los 32 equipos; convenia a nombre de todas las franquicias con los licenciatarios para la explotación comercial de logos en productos de todo tipo; y lo más importante, vende los derechos de transmisión por TV y Radio de manera conjunta, es decir, vende todo el paquete y no permite que ningún equipo negocie por su cuenta.

Ha tenido complots recientes, como fue el caso del de Jerry Jones, dueño de los Cowboys, quien en el periodo de éxito de su equipo en la primera mitad de los años 90 trató de romper el acuerdo colectivo y trató de calentar cabezas, por fortuna sin éxito. Y ahora hasta él mismo lo entiende, pues hace rato tendría pérdidas si el sistema hubiera cambiado.

Gracias a esas gestiones globales de la oficina del Comisionado y la cooperación de los dueños de las 32 franquicias, la NFL no tiene pérdidas desde hace casi 40 años, lo que le permite ser una liga competitiva en lo deportivo y por consecuencia muy atractiva para el público dentro y fuera de los Estados Unidos.

El sistema igual funciona en el nivel deportivo, el draft y el tope salarial son las claves. El primero permite año con año a los equipos reforzarse con el talento que surge del nivel colegial (NCAA), pero de tal manera que tenga efecto directo en la competencia. Los peores equipos del ciclo anterior eligen primero y al final los más exitosos, lo que permite equidad y no condena al fondo del standing por mucho tiempo a nadie, y tampoco permite el éxito permanente, a menos que el talento de los jugadores lo permita. El tope salarial da oportunidad de que todos puedan llevarse a las estrellas que se convierten en agentes libres, a diferencia de la NBA, la NHL o las Ligas Mayores de Beisbol (MLB), donde los equipos ricos, que siempre son los de zonas con alta densidad demográfica, tienen siempre a los mejores jugadores por tener más dinero.

Creo que es un sistema que bien podría servir, con adaptaciones obvias, para muchas empresas que pretenden extender su influencia territorial y que de alguna manera tienen socios inversores independientes unos de otros pero unidos por un eje. Lo más difícil es mantener controlado el deseo de utilidades inmediatas y el sentido de competencia.

Por otro lado, la liga gasta buena cantidad al año en imagen, que va desde seguir a sus miembros conflictivos por sus antecedentes (jugadores, coaches, etc) con un equipo especial de ex-agentes del FBI para que no se metan en líos, hasta involucarse en la mayoría de los programas públicos y privados de ayuda a la niñez, lo que sirve para crear un público fiel a futuro.

Difícil realmente debe ser mantener contenidos a 31 magnates poderosos, 30 hombres y una mujer (Georgia Frontiere, dueña de los Saint Louis Rams) acostumbrados a acumular capital sin límite. Digo 31 pues el dueño de franquicia número 32 (Green Bay) no lo ve así, ya que es una cooperativa con la única finalidad de tener un equipo de la NFL en Wisconsin. Pero ese esfuerzo de contener a tanto magnate(todos están en la lista de Forbes de los más ricos de los Estados Unidos e igual todos poseen corporativos que tienen amplia variedad de productos) tiene un resultado: todos tienen una inversión segura y sin números rojos, además de proveer a su país y algunos más de un espectáculo extraordinario: la NFL

Un sistema socialista perfecto manejado por capitalistas voraces y dentro de un país que no conoce otra forma de vida que el capitalismo salvaje. Marx estaría orgulloso de la NFL, a diferencia de la pena que debió sentir por Lenin, Stalin, Castro y las vergüenzas que le hace pasar los actuales intentos fallidos de estadistas, como Kirchner, Chávez, Morales, Lula y Ortega. Todos arruinaron sus sueños de igualdad.

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4 Comentarios

  • ivan

    interesante, en extremo superficial y demostrando una completa ignorancia de las teorias de marx y las diferentes teorias “socialistas” pero interesante.

    Pudo haber sido una comparacion similar a un trust o oligopolio, pero en fin, interesante

  • kyber

    Hm, tal vez eso signifique que el socialismo solamente puede florecer exitosamente en medio del capitalismo más salvaje. Hay que volver a todo el mundo salvajemente capitalista porque evidentemente es un paso hacia la revolución mundial 😉

  • 3fr41n

    Me parece interesante aunque no le veo relación con el comunismo, mas interesante seria que ondaras en el problema social con los jugadores como recientemente paso con Michael Vick metido en peleas de perros, como el comportamiento de estos muchachos y el poder no solo de dinero si no de popularidad los afecta, como aun con eso no dejan sus raíces de chicos malos.

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