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Nuevo Deporte: Embarrar

En los últimos años, y más en los últimos meses, se ha desarrollado un nuevo deporte a la sombra de los que ya conocíamos: embarrar al que sea ( y con lo que se pueda).

Barry Bonds, el beisbolista estadounidense que está cerca de convertirse el mejor bateador de homeruns de la historia de las Ligas Mayores (MLB), ha sido uno de los blancos favoritos. Que si es un consumidor de esteroides, que si deberían ponerle asterisco a su marca, que si es un tipo amable con la prensa, que si esto o lo otro.

Creo que si Bonds es culpable de algo ya deberíamos de saberlo y con pruebas contundentes, pues lo único seguro acerca de él hasta hoy es que es un bateador estupendo y que a muchos les da cierta nostalgia (y coraje) ver a leyendas del beisbol (Hank Aaron) y del deporte estadounidense (Babe Ruth), no ser más los mejores en homeruns en la historia de las Ligas Mayores.

Además, cuando el récord de más homeruns en una campaña estaba en peligro en 1998, con la espectacular temporada de Mark McGuire y Sammy Sosa, nadie o muy pocos se pusieron a ladrar, pues el primero era blanco y el otro latino, lo que impedía con éste hacer escándalo pues hubiera sido incorrección política (lo vimos claro cuando Boston ganó la Serie Mundial, imposible decir que Pedro Martínez era un pedante y engreído).

Otro caso es Lance Armstrong, quien ganó 7 veces la prueba ciclista que los europeos consideran suya por derecho: el Tour de Francia. Cuando ese evento fue ganado por el español Indurain, nadie se atrevió a especular ni de la manera más leve que podría haberse dopado, más bien al contrario, se le alabó su condición física y su capacidad cardiovascular fuera de serie. Justo, pues el español nunca dio lugar a sospechas de nada.

Pero creo que Armstrong tampoco, pero como se recuperó del cáncer testicular y luego ganó el Tour, a darle duro, pues los medicamentos que usó en su recuperación podían dotarlo de algo más que lo humano. Yo me pregunto si esos imbéciles especuladores esperaban que pasara las quimioterapias con pura fe o en base a control mental(no me siento mal, no me siento mal, no me siento mal). Seguro no tiene idea de lo que se trata.

Luego, no conformes, se fueron tras Landis, era estadounidense al cabo y debía pagar por la invasión a Irak y Afganistán, además de lo que nunca se le pudo comprobar con muestras concretas a Armstrong. Nada más como dato, en la primera semana posterior al escándalo de Landis, éste perdió a su mejor amigo y suegro, quien se suicidó al no saber manejar la situación que el ganador del Tour en 2006 enfrentaba. Estarán complacidos esos especuladores, la embarrada de mierda costó una vida, precio justo dirán esos idiotas por ser estadounidense y haber tenido la osadía de ganar el Tour francés.

Los mojigatos medios estadounidenses hicieron pedazos a Kobe Bryant cuando fue acusado de violación en Denver hace un par de años. Salió absuelto y se descubrió que la demandante tenía antecedentes de extorsión, pero no se hizo el mismo escándalo y la imagen de Bryant no logra aún recuperar su nivel óptimo, si consideramos lo que hace en la duela. ¿O los mismos medios dedicaron el mismo espacio y tiempo a esa proeza de cuatro juegos en fila con 50 o más puntos? Y fue en la NBA, no en la liga española, italiana o francesa, que son estupendas pero están lejos de la antes citada.

Pero pocos recuerdan que la madre de LeBron James obtuvo un Hummer cuando su niño estaba aún en la preparatoria, siendo ella una mujer de escasos recursos y su hijo un amateur. Y no, no estoy embarrando a James, es un excelente jugador y no necesariamente los atletas son culpables de las ventajas que sacan de ellos sus familiares.

Igual es el caso de las apuestas en la (National Hockey League) NHL, que involucró hasta a la esposa de Wayne Gretzky, el mejor jugador de todos los tiempos. Algunos llegaron a hablar mal de él, como si tuvieran pruebas de algo negativo o si él a fuerza fuera responsable de los actos buenos o malos de su pareja. El asunto era embarrar y Gretszky era un blanco maravilloso, una carrera sin mancha debía ser embarrada de mierda, de perdida de lodo, aunque fuera a base de especulaciones o mentiras. Pero nadie dice algo fuerte cuando Maradona entra al hospital, nadie especula mucho sobre sus posibles adicciones. Mejor piden plegarias para salvar al Dios argentino, quien ojalá pueda un día vencer su ego y sus debilidades y disfrute de sus estupendos logros de vida.

Casos como los del futbolista mexicano Salvador Carmona, atrapado dos veces flagrantemente usando esteroides, si fueron expuestos de manera justa, pero hubo tarados que hasta lamentaron que la suspensión de por vida se diera antes de la Copa América. Una seudo comentarista dijo que era una lástima, pues era muy guapo. ¡Hágame el favor!¡Decir semejante estupidez y creer que es argumento!

Podríamos hablar de muchos casos, pero quiero concluir con mi punto de vista en breve. Los tramposos debe ser castigados, sin importar sus logros previos, pero sólo cuando hay pruebas contundentes. No se vale embarrar a todo aquel que es exitoso nada más por envidia. ¿Qué tal sería que alguien especulara sobre las actividades sexuales de las madres de los especuladores o sobre las preferencias de éstos? No seria justo, claro. ¿Pero entonces por qué si es justo que pongan en entredicho a todo aquel que hace algo fuera de serie en el deporte?

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