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Pollo Agridulce

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Texto enviado por José Luis Pérez

América de México y Santos de Brasil son dos viejos conocidos. Sus enfrentamientos directos e indirectos les han dado cosas buenas y malas a las Águilas, entre ellas a dos de sus máximas estrellas.

La primer situación se dio en 1970. Los azulcremas y los peixes se iban a enfrentar en un torneo cuadrangular, de los tantos que se daban entonces en el futbol mexicano. Una de las escuadras que también tendría participación sería el cacique chileno Colo-Colo.

La escuadra andina comenzó entonces a buscar jugadores que pudieran reforzar su plantilla. Uno de los futbolistas que más les habían llamado la atención era un volante ofensivo, chaparrito, de 24 años de edad. Éste jugaba en el Audax Italiano, con el cual había sido campeón de goleo dos años antes, a pesar de no ser un delantero, además de que era un indiscutible de su Selección.

Colo-Colo lo llamó y disputó aquel cuadrangular contra América y Santos, llamando de sobremanera la atención de estos dos conjuntos. Por fortuna, fueron las Águilas quienes lograrían quedarse con ese jugador, que llegaría para forjar una de las etapas más gloriosas del balompié nacional. Ese andino era ni más ni menos que Carlos Reinoso.

Por desgracia, uno de los últimos enfrentamientos entre mexicanos y brasileños se convertiría en la triste despedida de una de las últimas glorias del cuadro de Coapa en competencias internacionales.

Era la noche del 16 de mayo del 2007. La cancha del estadio Azteca se veía hermosa, con una tribuna que mostraba una buena entrada, de casi 70 mil aficionados. El marco era más que inmejorable para que América y Santos se enfrentaran en el duelo de ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores.

Tras casi 58 minutos infames por parte del club mexicano, el entonces entrenador americanista Luis Fernando Tena decidió sacar del terreno de juego a Rodrigo Íñigo y a Juan Carlos Mosqueda, dos jóvenes que habían iniciado el encuentro ya que un día después el equipo jugaría el partido de ida de las semifinales del Clausura 2007 ante las Chivas Rayadas del Guadalajara.

Entrarían a reforzar el ataque el paraguayo Salvador Cabañas y el mexicano Cuauhtémoc Blanco. Fueron tan sólo 32 minutos en el terreno de juego, que mantuvieron 0-0 el marcador final, pero que marcaron el adiós de éste último en torneos internacionales vistiendo la casaca águila.

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