Uncategorized

Previo Fiesta Bowl

axmgp2.jpgWest Virginia (# 11/10-2) vs Oklahoma (#3/11-2)

Hace 37 años se jugó por primera vez este partido, pensado de origen para equipos de Arizona, y el paso del tiempo le fue dando trascendencia hasta llegar a ser sede varias veces del juego que define el campeonato de la NCAA.

Los Sooners tienen el tercer mejor promedio de anotación de la NCAA con 43.4 puntos por juego, y fueron 18 como ofensiva total con promedio de 451.2 yardas por partido. La clave fue su línea ofensiva, que permitió menos de una captura de quarterback por encuentro. Además consiguió hacer productivo el 51.4 por ciento de sus terceras oportunidades, mientras que anotó en el 88.5 por ciento de sus ocasiones dentro de la yarda 20 del rival.

La defensa de los Sooners no fue menos buena: terminó como la octava contra el ataque terrestre al promediar sólo 91.9 yardas permitidas por juego, y fue novena en promedio de puntos aceptados por encuentro con apenas 18.2.

Los Mountaineers fueron onceavos en puntos anotados por juego con promedio de 38.9 y décimonovenos en ofensiva total, promediando 450.5 yardas por encuentro. Su pecado es no tener balance, ya que por tierra promediaron 292.9 yardas por juego, mientras que por aire apenas 157.6.

La defensa de West Virginia fue la séptima mejor al aceptar sólo 17.3 puntos por partido, situándose entre las mejores 15 de toda la liga en promedio de yardas terrestres, aéreas y totales aceptadas por juego. Con esta enorme eficacia ofensiva, parece que los Mountaineers están a la altura de los Sooners, a pesar de la diferencia de 8 lugares en la lista de AP.

Los Sooners están 28-10 en sus 38 juegos más recientes ante equipos rankeados; West Virginia está 32-5 en sus 37 partidos más recientes.

La diferencia está en el quarterback Sam Bradford, jugador de primer año, que lanzó para 2 mil 879 yardas, 34 anotaciones y apenas siete intercepciones. Si Bradford no tiene problemas, los Sooners de Oklahoma se llevarán el triunfo.

error: ¡Ve a Copiar a Otro Lado!