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Puristas y Villamelones

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El estadio General Ángel Flores, la añeja pero funcional casa de los Tomateros de Culiacán, es un sitio de convivencia de dos tipos de aficionados al beisbol: los puristas y los villamelones.

Los primeros son aquellos que saben de beisbol, disfrutan cada jugada, deliran con los duelos de pitcheo, reconocen la calidad, venga de quien venga. Los segundos son los que creen que un buen juego es sólo aquel en el que gana el equipo local, preferentemente, a punta de batazos.

Los Puritas van a casi todos los juegos, odian las supensiones por lluvia y no se salen del estadio cuando el equipo va perdiendo ampliamente, pues saben que el beisbol es quizá el único deporte que permite levantarse de cualquier desventaja en el marcador. Además, se enojan en serio y lo hacen notar cuando el equipo de su preferencia no funciona, pero jamás a gritos y menos con insultos a los jugadores. Y no abuchean al rival nada más porque si, sólo cuando ven que su desempeño deja que desear.

Los Vilamelones van a verse en la pantalla y a saludar cuando logran estar en ella. Comen de todo y se la pasan de asiento en asiento, con cerveza o refresco en mano y opinando de lo que casi siempre ignoran. Y les encanta ver todo aquello que distrae de la acción del juego, desde un tipo azotando un cubreasiento hasta un pleito, pasando por una dama muy potable o cualquier personaje digno de estudio en un siquiátrico. Por lo regular con muy jóvenes, aunque hay muchos adultos que son también villamelones.

A los Puristas les gustan los juegos de día, como el beisbol inicialmente se jugaba, además son fans de Chepe Zazueta. A los villamelones les gusta el juego de noche y llegan siempre tarde, además de ser seguidores fieles del Caifán.

El estadio de los Tomateros fue el primero que logró en todo México crear una atmósfera para ambos tipos de aficionados, pues ahí conviven los dos. A veces pareciera que sólo hay villamelones, pero no, en el viejo estadio Ángel Flores todavía hay muchísimos puristas, como mi buen amigo Ernesto Diezmartínez, que igual que yo, cree que no es necesario tanto ruido y que la pantalla no debe ser el atractivo, pero igual sabe que sería imposible que tanto villamelón se ciera cita sin ella.

Y tienen derecho a estar ahí, ellos salvaron en buena medida todo el proyecto de Tomateros, cuando en 1994 la directiva se dió a la tarea de armar buenos equipos, rodeados de una infraestructura que permitiera a todos los miembros de una familia tradicional ver algo atractivo en el hecho de ir al beisbol.

Si usted no ha ido nunca o al menos una vez en los últimos años al estadio Ángel Flores a ver a los Tomateros de Culiacán, se ha perdido de ver el mejor beisbol de México y de visitar el mejor escenario beisbolero del país, por arriba del famoso pero incómodo estadio de Monterrey y el Foro Sol, que está en medio de nada en el Distrito Federal.

Sea usted Purista o Villemelón, bien vale la pena que viva la experiencia, pues en ningún lugar podrá convivir con ambos tipos de aficionados, ver beisbol de excelente nivel(especialmente cerca de Navidad), y darse un atracón de taco de ojo.

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