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Reconocimiento al doble

pnd-2007.jpgTexto enviado por José Luis Pérez

Los ganadores del Premio Nacional del Deporte no sólo han podido vencer a sus rivales, sino que han retado a la historia de un México que poco ha querido hacer por crear atletas de alto rendimiento.

No cabe duda que el deporte en México todavía continúa en pañales. A pesar de que tenemos grandes exponentes en diferentes disciplinas, es crítico el apoyo que se les da a nuestros atletas.

Uno de los graves problemas es que los diferentes deportes no se difunden igual en todos los medios de comunicación. Como el futbol se ha convertido en uno excelente negocio para las televisoras y señales radiales, se han dejado fuera otras disciplinas que antes sí tenían arraigo, inclusive más que el balompié.

Un ejemplo de ello es el beisbol. Solamente las zona del noroeste y el sureste de país aún vibran con la espectacularidad del llamado “Rey de los deportes”. De ahí en fuera, el beisbol es tan sólo un bello recuerdo, sobre todo en la capital mexicana, donde el mítico Parque del Seguro Social fue destruido para hacer en su lugar un centro comercial.

El tenis tuvo una época de oro con gente como Vicente Zarazúa, Leo Lavalle y Raúl Ramírez, entre otros. Por desgracia, éste se ha convertido en uno de los deportes elitistas en México, pues hay poco acceso a canchas para su práctica. Misma situación enfrenta el golf que, ha pesar de tener a la mejor jugadora del mundo, poca gente tiene accesibilidad a los grandes complejos para jugarlo.

El futbol americano colegial ha sido, por siempre, despreciado. Las universidades públicas han perdido la batalla contra su difusión y, aparte, con el acaparamiento de las instituciones privadas que lucran con el hambre e ilusiones de los jugadores para llevarlos a sus filas. El clásico Poli-UNAM es apenas una pequeña probada de lo grande que fue el americano de la vieja guardia.

El basquetbol y el atletismo viven entre las disputas de poder. A pesar de que el baloncesto es una de las disciplinas más practicadas en México, no hay un verdadero apoyo para sus jugadores, al igual que para la Liga Nacional.

Es por ello que los ganadores del Premio Nacional del Deporte son doblemente victoriosos. Contra todas las adversidades, han logrado sobresalir en un país donde no hay cultura deportiva, donde la juventud se está haciendo obesa y donde los recursos para los atletas son tan pocos como las horas que los niños hacen ejercicio en las escuelas.

A pesar de que la Conade recibirá un presupuesto mayor para el próximo año, la falta de instalaciones de primer mundo y la motivación para que los niños entre al universo deportivo seguirán siendo los retos en este nuestro México.

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