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Round 12: Si Se Pudo, Si Se Pudo

Columna Escrita por Ricardo González (Round 12)

Manny Pacquiao debía destruirlo, el gran monstruo filipino se enfrentaba a su némesis en una situación inmejorable: el gran escenario, un rival de 38 años peleando en peso welter y (quitando la farsa de Likar Ramos) un año de inactividad sobre su espalda. Sólo faltaba elegir el round para noquear.  Pero Juan Manuel Márquez volvió a demostrar que es un guerrero, y probó que sigue siendo uno de los mejores del mundo.

Cierto, Pacquiao se impuso en las tarjetas con un polémico fallo mayoritario, pero el gran ganador de la velada fue Márquez. El filipino ahora ha perdido credibilidad al verse favorecido de manera ridícula por los jueces en una pelea en la que si bien lució competitivo, no estuvo ni cerca de ganar, y así lo expresaba él mismo y su esquina después de concluir el combate y mientras esperaban el veredicto de los jueces.

En una esquina celebró un Márquez que se sentía ganador tras ser 12 rounds de perfección boxística y artístico contragolpeo; una perfecta estrategia y una gran preparación física que le permitieron dominar casi todos los terrenos de la contienda. En la otra Pacquiao se lamentaba y era consolado su equipo tras ser frustrado y exhibido por un mejor boxeador.

Después llegó el veredicto de los jueces y el resto es historia. Pacquiao fue el más sorprendido en el MGM Grand Garden Arena al ser nombrado ganador, y Márquez se bajó del ring furioso rumiando nuevamente su rabia y su frustración. Después de 36 rounds entre Manny Pacquiao y Juan Manuel Márquez nadie puede decir quién ha salido ganador en esta épica trilogía.

Es cierto, Pacquiao tiene marca de 2-0-1 en los tres combates, pero bien podría estar 0-3 y nadie podría llamarse sorprendido. En el 2004, Márquez se levantó tres veces de la lona en el primer round para darle vuelta a un combate épico protagonizando una de las remontadas más increíbles de la historia del boxeo. El “Dinamita” contragolpeó con maestría round tras round sumando puntos, acortando distancias y al final le alcanzó para un empate que parecía victoria.

La revancha tuvo que esperar cuatro años, Márquez nuevamente fue derribado en el tercer round, pero nuevamente demostró que tiene el antídoto para el demonio filipino y logró lastimarlo en repetidas ocasiones. Fue una pelea pareja que podía ir a cualquier lado, pero la rentabilidad de un más joven Pacquiao pudo haber inclinado la balanza por apenas un punto.

El gran mito del filipino, sus títulos en ocho divisiones distintas, sus triunfos increíbles ante rivales notablemente más grandes y toda la parafernalia que lo rodea que a veces los hacen parecer más una estrella de rock que un boxeador, se sostiene en una línea muy delgada: Márquez bien lo pudo haber ganado todo y nada de esto existiría.

Lo que es cierto es que después de que el filipino derribara tres veces al mexicano en el primer episodio de su primer encuentro en marzo del 2004, no ha vuelto a sentirse cómodo con su némesis en el ring. Pacquiao, podrá haber ganado en las tarjetas el pasado sábado, pero no pudo alzar su triunfo personal: arrasar con Márquez, no dejar dudas y borrar para siempre el estigma que ahora estará con él, y con su legado, para siempre en la historia del boxeo.

Un comentario

  • Pedro Pablo

    ¿Ha contemplado la idea de que la desgracia de Márquez sea como la metáfora de lo que vendrá para el PRI el próximo año, a propósito del logotipo que lucía en el short? ¿Planificar, desarrollar y echar los mejores fregazos para al final, no ganar? Mal para el boxeador, legítimo ganador, pero con todo mi corazón espero que suceda igualito con el destino del partido.
    Saludos, amigo Gerardo. Leer sus columnas en tinta es algo de lo que más extraño desde que no ando allá en la ciudad.

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