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Silbantes Incomprendidos

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Texto enviado por José Luis Pérez 

Un personaje poco agraciado dentro del ambiente futbolero, pero a veces tan determinante y dicharachero, es el árbitro.

Tal vez haya pocas personas en el mundo que reciban tantos recordatorios familiares como les sucede a ellos. Además, son el pretexto perfecto para los equipos en las derrotas, pues siempre le echan la culpa al de negro por lo sucedido en la cancha. Ah, pero eso sí, ¿usted cuando ha visto a un equipo diciendo que ganó gracias a un penal mal marcado o a una decisión arbitral?, nunca, porque así de ingratos resultan los favores.

En nuestro país, los silbantes son vistos como verdaderos villanos. Muchos medios señalan que el nivel de los de negro en México es malo, que se ha estado pasando por una crisis. Cabe señalar que de los mejores trabajos de los árbitros en las últimas Copas del Mundo lo han hecho los representantes aztecas. Brizio brilló en dos ediciones, y ni que decir Armando Archundia y Felipe Ramos Rizo.

A diferencia de otras disciplinas, el futbol aún resulta muy rústico en las cuestiones de reglamentación. Los nazarenos y jueces de línea (ahora asistentes) no pueden utilizar la tecnología de la repetición para checar una jugada dudosa, como los fuera de lugar, los balones en la raya de gol y los penales, entre otras situaciones. Apenas si utilizan unas diademas para comunicarse entre ellos, cuestión que no ayuda en mucho para mejorar la calidad del arbitraje.

Por lo pronto, los silbantes continúan en su etapa de profesionalización y la búsqueda de un respeto, tanto de la afición como de clubes.

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