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Super Tazón XLII MVP

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El premio MVP(Most Valuable Player) del Super Tazón fue para Eli Manning, pero si los entrenadores pudieran ser considerados para tal premio, creo que Steve Spagnuolo, coordinador defensivo de los Giants, lo merecería de sobra.

Este asistente de Coughlin encontró el Talón de Aquiles de los Pats, lo que muchos en la NFL no pudieron hacer por estar tratando de parar la conexión Brady-Moss. Y la clave estaba en la línea defensiva, en las narices de Tom Brady, por lo que Spagnuolo merece un reconocimiento mayor, su trabajo se notó todo el juego, lo que creo lo hace un elemento que muchos ya desean para tener no sólo como estratega de defensa, sino como entrenador principal, ya lo verá.

Y para muestra de todo lo anterior, el trabajo en especial de Umenyiora, Tuck y Strahan, que fue estupendo, dejando ver a Matt Light, tackle izquierdo, como un novato sin recursos. Después de la primera mitad, los Pats comenzaron a alinear a su ala cerrada a la izquierda para detener las cargas de los Giants por el lado ciego de Brady, pero eso sólo hizo que éste viera por fin quien lo golpeaba casi en cada jugada, pues los neoyorkinos comenzaron a entrar como trenes por derecha.

Hay que reconocer que la ofensiva de los Giants no funcionó tampoco durante los primeros tres cuartos, y no es de extrañar ya que Kevin Gilbride, el coordinador ofensivo, no es a mi juicio, de los mejores. Trabajó en Houston a finales de los 80 como entrenador de quarterbacks, con Warren Moon, quien destilaba talento, y donde una vez se lió a golpes en pleno partido con Buddy Ryan, quien había creado la famosa defensa de Chicago de 1985.

Luego Gilbride pasó a Jacksonville, donde trabajó con Coughlin, y luego a San Diego, de donde llegó a los Giants en 2004 para trabajar con Manning. Y con honestidad su trabajo ha sido pobre, pues en cuatro años ha sacado poco del talento que mostró Manning el domingo y durante buena parte del rol regular y todo el playoff.

El triunfo pudo ser para cualquiera de los dos equipos, pero sin duda lo merecía más Nueva York, por el gran trabajo defensivo y por que pudieron hacer las jugadas que marcaron diferencia. Brady dejó claro en la última ofensiva que no estaba en su día: primero voló a Moss, que estaba sólo; luego le lanzó a Welker y le pegó en un pie; finalmente conectó para anotación con Moss, lo que fue posible al caerse Corey Webster, que de haberse mantenido en pie hubiera impedido la anotación.

En cambio, Manning sacó el juego gracias al hambre de triunfo y el talento escondido hasta entonces, pues eso fue lo que lo mantuvo firme cuando casi estaba detenido, logrando conectar primero con Tyree de forma milagrosa, y luego con Burress, en una jugada que entrenaron en el calentamiento, tal como lo mostró la TV en el programa posterior al partido.

Triunfo merecido de los Giants que nos privó de ver un equipo con temporada perfecta, pero nos entregó un partido para guardar en la memoria para siempre, con un ganador que mostró tres cosas: la importancia de la preparación y el estudio del rival, la necesidad de formular y seguir una estrategia, y la posibilidad enorme de éxito cuando la ejecución es precedida, por difícil que sea lo que se intenta, de buen entrenamiento. Sublime es la palabra que resume lo que vimos, mucho mejor que lo simplemente bello.

Para más información de este y otros temas, sintonice El Fanático de lunes a viernes por W-Radio(1200 de AM) de 7 a 8 de la mañana.

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