Futbol Americano,  Futbol Soccer,  Historia,  Medios de Comunicación

Tres Casos Diferentes

Ángulos diversos. Michael Vick, quarterback que al llegar a la NFL fue anunciado como el revolucionario del futbol americano, ha terminado su carrera. Se declaró ayer culpable de haber participado en la organización y apuestas de peleas de perros, actividad considerada delito federal en Estados Unidos. La NFL lo suspenderá indefinidamente en unas horas, mientras los Falcons de Atlanta buscan legalmente no tener que pagar el resto de su contrato de 130 millones de dólares y, si es posible, obligarlo a regresar parte de lo pagado. Nada tendría sentido si tuviéramos la visión del mundo que tiene Vick, que seguro considera injusto todo, pues para él los animales no tienen valor, eso sólo corresponde al dinero y quien lo posee. En el grupo social que lo vio nacer las cosas se ven desde otro ángulo: durante siglos sus antepasados fueron tratados peor que animales, pero hoy la sociedad no tolera maltrato a ninguna especie y olvida la historia y se voltea para otro lado.

Maradona despotrica otra vez contra los ingleses y celebra una vez más su engaño más grande, el gol de la Mano de Dios que metió en el Mundial 1986 ante Inglaterra. Todo en el marco de una visita a Caracas para darle aliento mediático a un tipo no muy coherente con la idea de la democracia y la tolerancia a la diversidad política. Chávez y Diego, dos peones de Castro, un dictador que no entiende que el mundo se transforma y que no debió mantener aislado por sus obsesiones al pueblo cubano. Pero hay que verlo con sus ojos para entenderlos: son los Mesías de los que soportaron siglos de una política de abuso con el sustento ideológico de un destino manifiesto muy cuestionable, ser el prototipo del mundo.

Lo que no es posible de entender en Vick y Maradona es la falta de sentido humano, pues al margen de orígenes e ideas, hay cosas que todo hombre debe tener bien claro, y entre ellas están los conceptos de compasión y libertad. Sus dichos y sus hechos se alejan de esa simple lógica humana. Y no, no es un sencillo asunto de idiosincrasia.

La Gran Manzana. Beckham conquistó al ombligo del mundo el sábado pasado. Metió al Giant Stadium nada más 66 mil 237 aficionados para verlo jugar con el L.A. Galaxy. La cifra rebasa el promedio de asistencia del equipo neoyorkino en sus primeros 10 partidos de la campaña, que era de 11 mil 573 personas, el segundo peor promedio de toda la MLS.

Además hace que se registre la mejor asistencia a un juego de futbol profesional en Estados Unidos desde que el legendario Cosmos de Nueva York llevó a 70 mil 312 aficionados a su partido ante el Fort Lauderdale el 22 de Junio de 1980. Cosas que sin un buen jugador no podrían ocurrir.

Deja un Comentario

error: ¡Ve a Copiar a Otro Lado!