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Tres dosis de futbol

Textos enviados por José Luis Pérez(Dic/5/2007)

porristapuma2.jpgCómo no te voy a querer

Ser puma o sentirse así es algo más que una simple afición. La sangre azul y piel dorada es parte de la existencia y el “Goya”, más que un grito de batalla, es el inicio de una intensa oración con la grandeza.

Para aquel hombre era una religión el despertar los domingos muy temprano por la mañana. Con los primeros rayos de sol se reflejaba en su rostro que ese día una emoción haría palpitar su corazón con la emoción que sólo lo querido produce.

Junto con él tenía que despertarse el resto de su familia. Una vieja playera, con un puma gigante que pareciera quiere comerse todos los recuerdos que la acompañan, sale gloriosa de un improvisado clóset que algún día será terminado por su dueño.

Cual orgulloso y con unas cuantas primaveras y kilos de más, se colocaba la prenda, acompañada de una bufanda azul y oro que poco combinaba con la época del año.

Un desayuno veloz terminaba tras pasar lista en la sala. Al ver que todos estaban ahí y que no faltaba nada (ni si quiera las tortas de huevo para el camino), se encaminaba a la puerta y, tras besar un sin fin de imágenes religiosas, viajaba rumbo al templo donde veneraba a la máxima pasión de su vida: los Pumas.

Los domingos al medio día tenían algo de místicos, de inigualables. El estar en el Olímpico Universita-rio era como una cita con lo grandioso, lo histórico.

“No digan groserías”, les decía a sus hijos mientras el estadio completo le cantaba un coro a la autora de los días del silbante en turno. Un “Goya” desde lo más recóndito del pecho brotaba cual lágrima de emoción y orgullo.

Y así se fueron los días, los meses, los años… y las fuerzas para volver a ese recinto. Su edad ya no era la misma. Los hijos ya no se paraban en la casa des-de que se casaron y el poco ingreso no ayudaba mucho como para pensar en invitarlos.

Los domingos se volvieron grises, como la imagen de esa vieja tele donde aún miraba a sus Pumas recostado en un sillón que se sostiene en un par de ladrillos. La playera se perdió entre el ropero y el infinito, sin que fuera rescatada pronto tras el olvido y los nuevos tiempos.

Sin embargo, siempre hay una esperanza para volver al lugar donde la gloria nos tiene reservado un poco de su espacio. Sin dinero y sin mucha fortaleza, tomó su vieja playera y salió de casa, como cuando huía cuando niño para jugar con los amigos. Tras un largo camino, se postró frente al majestuoso estadio Olímpico, como reencontrándose con un viejo amigo que lo esperaba para terminar con la maldita añoranza.

Dicen que su corazón no resistió, y cayó en manos de la eternidad en que mantuvo a sus pumas.

dorados-logo.jpgCorren caminos de esperanza

Tan terrible es la espera como bendita la esperanza de saber que algún día volverán los momentos de gloria, los cuales son sólo añoranzas y suspiros que se vuelan con el paso del tiempo.

Hace poco más de doce años, un sueño se apagó en la ilusionada tierra de Ciudad Victoria. Fue un 6 de mayo cuando Correcaminos tuvo su último partido en la Primera División. Su rival fueron los Ates del Atlético Morelia, dirigidos entonces por Antonio Carbajal. La sede fue el estadio Morelos y el último jugador naranja que metería un gol en el Máximo Circuito sería el brasileño James Cantero.

Desde entonces, poco ha sucedido en el seno de la escuadra universitaria. Sólo Raúl Arias los puso a un tris de llegar al ascenso, pero se encontraron con unos Tigres sedientos de venganza y sus aspiraciones terminaron en el baúl de los recuerdos. Así, se han ido los años y con ellos las ansias de estar pronto en la Primera División.

El Apertura 2007 parece ser el pretexto perfecto para que la escuadra victorense tome confianza y vuelva a la carga para volver a los primeros planos en nuestro balompié. Su segundo lugar general tiene a Correcaminos en un lugar privilegiado y la liguilla puede ser suya si aprovecha sus condiciones al jugar en el Marte R. Gómez.

No tiene a un tipo experimentado en la banca, pero sí a un ex jugador deseoso de mejorar sus números en la División de Ascenso. Joaquín del Olmo, mundialista en 1994 y quien puede contar entre sus anécdotas el haber jugado en el futbol de Holanda con el Vitesse, llega como un verdadero novato en el timón a la “Fiesta Grande”.

Apoyado por gente reconocida como Raúl “Potro” Gutiérrez (quien en la página web de la Federación aparece en el cargo de director técnico) y Hugo Pineda, el “Jaibo” conjuntó a buenos elementos para tratar de hacer una buena temporada y, consigo, lograr un boleto a la liguilla. Lo consiguió y, a pesar de sufrir de más con el Atlético Mexiquense, ya están en semifinales y ahora se las verá con los Dorados de Sinaloa.

El cielo naranja parece despejarse tras varios años de nubarrones y aguaceros que han inundado las pocas emociones de su afición.

El estadio Marte R. Gómez, que poco mundo sabe es el inmueble de balompié mexicano profesional más antiguo, inaugurado en 1938, podrá revivir un poco de su historia si los tamaulipecos no pecan otra vez de erróneos y mantienen fría la cabeza durante los 180 minutos de la serie.

Además, uno de los últimos grandes ídolos del equipo originario de Ciudad Victoria, Lucas Silva, tendrá el honor de volver a la tierra que lo vio triunfar, aunque ahora con el uniforme dorado.

caida.jpgCuarteto por la gloria

Mientras que catorce equipos piensan ya en lo que vendrá para el próximo 2008, cuatro grandes se jugarán la vida esta semana buscando la supremacía nacional, continental y mundial.

Contra todos los pronósticos, América, Pachuca, Atlante y Pumas están en busca de consagrarse en el balompié. Cada uno, desde diferente trinchera, tiene la oportunidad de mostrar su tradición y enormidad para terminar este invierno con una estrellita en la frente.

A pesar de que tiene todo en contra, hasta a la misma prensa mexicana, las Águilas van por una victoria a Buenos Aires ante Arsenal. Su derrota en el Azteca es tomada como un mal presagio de lo que puede suceder en tierras pamperas, aunque falte darle el beneficio de la dudad tanto a Brailovsky como a sus muchachos.

Pachuca tiene la oportunidad de tomar un segundo aire en Japón. Tras una mala campaña en el Apertura 2007, los Tuzos tienen la esperanza de comenzar a brillar en el majestuoso mundo del futbol frente a rivales que difícilmente tendrían en otras condiciones. Enrique Meza y sus muchachos saben que éste es el momento de rescatar lo poco que queda del cuadro arrollador y multicampeón de tiempos pasados.

Pero, sin duda, la que capta toda la atención es la final Atlante-Pumas. Históricamente, son dos equipos que han compartido grandes jugadores, sobre todo goleadores. Hugo Sánchez, Cabinho, Jorge Campos, Luis García, Jesús Ramírez, entre otros, tuvieron la oportunidad de competir vistiendo las dos camisetas, así como de brillar con ellas. Además, son dos de los cuadros más tradicionales y ganadores en el futbol mexicano, que han tenido épocas de glorias, batallas épicas y momentos grises, de zozobra y de mediocridad.

Ricardo Ferretti llega con la ventaja de saber bien lo que es estar en las liguillas, jugarlas y ganarlas, a diferencia de José Guadalupe Cruz. Tal vez el “Profe” le gane en que cerrará la serie en casa, situación que en ocasiones llega a ser determinante, aunque no siempre.

Los universitarios van en busca de su sexto título de liga y tercero en los últimos tres años. Los Potros van apenas por su tercera estrella en época profesional, pues cuando se suponía que el Atlante era un cuadro amateur ganó títulos y aficionados por doquier.

El fin de año se acerca y con él el término de las hostilidades futboleras. Por fortuna, en estos momentos podemos ser partícipes de los partidos importantes, trascendentales, que nos dejarán listos para iniciar el 2008 con las pilas puestas y la mirada fija en el balón.

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