Medios de Comunicación

TV Azteca: Efectos Contraproducentes

Sin duda TV Azteca tiene el enorme mérito de haber recuperado el boxeo para la televisión abierta, en beneficio de millones de aficionados que durante años añoraron las funciones que Televisa presentó por décadas y que luego eliminó para dar paso al fallido negocio en México del pago por evento.

Pero en el afán de beneficiar a Bob Arum, a su empresa Top Rank y a su brazo en México, la Promotora Zanfer, encabezada por Fernando Beltrán, y en consecuencia aumentar su rating y las posibilidades de comercialización de las funciones, TV Azteca ha cometido dos graves errores: crear falsas expectativas sobre algunos boxeadores y hacer crónicas que caen en la mentira flagrante, olvidando que el público no es tonto y la credibilidad de la TV está a la baja desde hace mucho.

Y los efectos han sido notables en las últimas semanas, en las que en Tijuana y Hermosillo han abucheado y agredido con proyectiles a los hijos de Julio César Chávez, después de discutidas decisiones en sus respectivas peleas. Creo que en ambos casos buena parte de la reacción del público ha sido por las desmedidas expectativas creadas por la TV y los promotores alrededor de los jóvenes Chávez, quienes ya de por si cargan una losa muy pesada al tener como antecedente familiar lo hecho por su padre, sin lugar a duda el mejor boxeador que ha tenido México y uno de los mejores de la historia mundial de ese deporte.

La gente pago para ver exhibiciones de parte de los Chávez, pero a cambio vio combates en los que si bien los hijos del multicampeón fueron ganadores, no lo hicieron con contundencia ni claridad, por lo que el público se sintió defraudado.

Además, en ambas ocasiones los narradores de TV Azteca se han desbocado hablando de las pretendidas virtudes boxísticas de los jóvenes púgiles, antes y durante los combates, para luego no saber cómo salir bien librados ante la reacción del público.

Basta recordar la narración de Carlos Aguilar durante la pelea de Julio César Chávez Junior del sábado pasado, donde el trabajo del citado cronista fue muy lamentable, pues mientras decía que el mexicano dominaba ampliamente la pelea, podía terminarla cuando le diera su gana y cosas increíbles como que le gustaba recibir castigo, Matt Vanda recetaba hasta cuatro golpes sin respuesta en la cara del joven Chávez, que mostraba cansancio extremo.

Más patético fue al final Carlos Aguilar al preguntar a Julio César Junior, cubriéndose de la lluvia de proyectiles, si pensaba en la posibilidad del retiro, lo cuál no concordaba con la cascada de halagos que minutos antes le dirigía. Ejemplo para una clase de ética periodística.

Entendible el enojo de Julio César Chávez como padre ente el rechazo del público hacia sus hijos, más no justificable su reacción y menos la del séquito que acompaña a su herederos. Igual de injustificable la actitud del público en Tijuana y Hermosillo, que por desgracia cree que en el box es algo normal y hasta válido lanzar objetos al ring ante la inconformidad.

Los jóvenes Chávez bien podrían explotar sus habilidades boxísticas con mayor éxito, y menos líos, si aprenden más de los enormes conocimientos de su padre y sus entrenadores, la promotora los lleva más despacio, se preparan mejor en lo físico y se alejan de los aduladores que tanto daño les hacen. Otro día tocaremos el caso de otra estrella del deporte sinaloense.

3 Comentarios

  • Julio

    Tiene razon, en lo que escribe, los jovenes Chavez, no solamente se estan enfrentando a sus correspondientes oponentes, sino a la grandiosa historia de su padre. Y tambien considero que los quiere llevar muy rapido y exageran en sus comentarios sobrela capacidad boxistica actual.
    Soy aficionado al box desde hace mas de 30 años.

  • DIANA

    pues creo que si sobre valoran la carrera de los hijos de julio cesar chavez pero porque en esta nota meten a mi papa(carlos aguilar)? el solo hace su trabajo.

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